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domingo, 20 de febrero de 2011

Liberacion de cargas emocionales

“Cuando tomamos conciencia de nuestras emociones, nuestra calidad de vida mejora. las emociones, tanto las agradables com las desagradables, son mensajes reales llenos de significado”
Así como en el plano físico cada órgano (hígado, riñones, corazón) cumple una función específica y necesaria, en el universo emocional cada emoción cumple también una función de igual importancia.
Existen emociones que nos informan acerca de lo que poseemos
(alegría, gratitud, confianza, solidaridad) y otras que nos informan acerca de algo que nos falta (tristeza, miedo, envidia, culpa)
A estas últimas se las suele llamar erróneamente “negativas” cuando, en realidad, son valiosísimas señales que nos remiten a problemas que estamos experimentando en ese momento.
Por ejemplo, el miedo es la sensación de angustia que nos informa que hay una desproporción entre la amenza que enfrentamos y los recursos que tenemos para encararla. Si una amenaza tiene valor diez y los recursos son valor cinco, surgirá el miedo y éste será la señal que nos avisa de esa desproporción.
En ese sentido podemos compararlo con la luz roja del tablero del automóvil que se enciende e indica que hay poca nafta.
El problema no es la luz sino la falta de combustible.
Lo que necesitamos es aprender a tratar al miedo con la misma eficacia con que tratamos la luz del tablero. Y eso es posible.
Uno de los factores que perturba esa posibilidad son las creencias equivocadas que tenemos acerca del miedo.
Cuando nos apoyamos en esas ideas suprimimos y maltratamos al aspecto miedoso y ahí es cuando el miedo comienza a convertirse en un problema que paraliza y hace sufrir.
REACCIÓN EN CADENA:
Es bueno recordar que no sólo sentimos miedo sino que, a continuación, reaccionamos ante él sintiendo vergüenza, rabia, desprecio, impotencia o miedo por tener miedo. Es decir, se produce una reacción emocional en cadena y según sea esta segunda reacción, será el destino del miedo original.
Si nos da miedo sentir miedo, tratamos de suprimirlo porque nos parece que nos va a sobrepasar y a enojarnos con la parte miedosa y solemos retarla y castigarla. Si nos avergüenza, la escondemos.
LA REACCIÓN INTERIOR:
Mauro me consultó por tener miedo a la soledad. Le pregunté:
-Si imaginaras que esa parte miedosa estuviera enfrente, ¿qué le dirías…?
Y mirando hacia ese espacio le dijo:-¡Estoy harto de ese miedo absurdo que tenés que no me deja vivir…
Me dan ganas de abofetearte para que despiertes.. .!
Lo invité entonces a que tomara el lugar de la parte miedosa yque viera cómo se sentía al escuchar eso. Desde ahí, responde:
-Ahora me siento peor y más sólo que antes…
Esta esuna de las típicas reacciones interiores que agravan el miedo original. En ella se suman el enojo ignorante que cree que abofeteando a la parte miedosa la va a transformar y la creencia,
ignorante y frecuente también, de que hay miedos absurdos.
Ambas forman parte de la evaluación que hacemos acerca de lo que sentimos y esta evaluación es continua, seamos o no, conscientes de ello.
Algunas de esas reacciones nos ayudan efectivamente a cambiar y otras, como las que describimos recién, nos dejan más asustados que antes. Y esto es así, no porque el evaluador albergue alguna forma de destructividad básica, sino porque es ignorante y no sabe cómo ayudar.
Nosotros somos los dos, tanto el que tuvo miedo como el que lo evalúa. Somos ese equipo y según cómo se relacionen entre sí, será nuestro destino psicológico: padecimiento crónico o crecimiento. Y dado que es una función tan importante, ¿qué puede hacer el evaluador, por ejemplo ante el miedo, para aprender de esa emoción en lugar de sólo padecerla?
PRIMERO:
Legitimarla y escucharla. Legitimar no es consentir. No es: “Está todo bien…,y a otra cosa. Eso anestesia pero no ayuda. Legitimar quiere decir que se reconoce que hay un problema pero que quien lo padece no merece reproche por eso, sino ayuda. Hay personas que dicen: “Yo no escucho a mi parte miedosa porque si la oyera nunca haría nada” Esa actitud funciona durante un tiempo muy corto pero la parte miedosa no escuchada y maltratada, sigue creciendo y en algún momento, activada por una situación tal vez menor, irrumpe de golpe con todo el miedo acumulado y se produce lo que conocemos como
“crisis de pánico”
SEGUNDO:
Una vez que la hemos escuchado, preguntarle: ¿Cómo necesitas que te trate y te hable para que puedas sentirte acompañada y ayudada por mí?
Es importante saber que si se le da el tiempo suficiente, esa parte miedosa lo va descubriendo y la experiencia clinica muestra que el trato que necesita de su evaluador interior, en la mayoría de los casos no coincide con el trato que recibe diariamente.
TERCERO:
Intentar tratarla como lo acaba de pedir. Se logra cuando el evaluador interior se conecta con un componente esencial de su rol y es que su tarea consiste en evaluar para enriquecer lo evaluado, no par destruirlo. Esta reflexión parece obvia pero en la clínica se comprueba con frecuencia que la ignorancia emocional del evaluador lo lleva a desconectarse de dicha función desembocando en el reproche y la descalificació n.
LOS DIÁLOGOS INTERIORES:
El recurso técnico del diálogo entre las partes de una persona, intenta precisamente amplificar esas voces y lograr transformar, a través del despliegue del diálogo, su antagonismo en cooperación.
Cuando hay cooperación interior entre el evaluador y el evaluado se va encontrando ante cada situación que despierta miedo, cuáles son los recursos psicológicos que faltan para poder enfrentarlo y cómo desarrollar dichos recursos.
Esta es la esencia de la autoasistencia psicológica en el plano emocional.
La descripción realizada para el miedo se extiende al resto de las emociones.
INTELIGENCIA EMOCIONAL:
Cuando sé qué hacer con el frío, no lo vivo como una sensación “negativa” sino como una señal maravillosa que me lleva a abrigarmey resolver así esa sensación displacentera y eventualmente peligrosa. Si no sintiera frío, enfermaría y moriría sin tener la oportunidad de poder corregirla.
El miedo, el enojo, la culpa, la envidia, la vergüenza, son emociones que todos conocemos y que alguna vez hemos sentido. Cuando no sabemos qué hacer con ellas, cuando no hemos aprendido a ver qué problema nos señalan y cómo resolverlo, se convierten entonces en puro padecimiento. Por esta razón, es fundamental que los seres humanos aprendamos a aprovechar esas señales emocionales del mismo modo en que el organismo ya aprendió a saber qué hacer cada vez que siente
hambre, sed, frío o calor.
Y ese es el aprendizaje que tenemos por delante para poder desarrollar en plenitud nuestra inteligencia emocional.
Dr. NORBERTO LEVY (desde hace más de 30 años explora los mecanismos de autocuración psicológica y su relación con el universo emocional. Ha escrito algunos libros como:
“El Asistente Interior” – (Ed. Nuevo Extremo) , “La Sabiduría de las emociones” (Ed. Sudamericana) . www.autoasistencia. com.ar

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