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domingo, 30 de noviembre de 2008

sábado, 29 de noviembre de 2008

Un alma sentenciada



http://es.youtube.com/watch?v=PxYinzXzXYY&feature=related

Thalía

No me enseñaste

http://es.youtube.com/watch?v=aS9JfJAKMx4&feature=related
Thalía

Te regalo una canción


http://es.youtube.com/watch?v=b1z1pwLCgTw&feature=related
Andrés Cepeda

Si fueras mi enemigo

http://es.youtube.com/watch?v=c0zrmHm9rAk
Andrés Cepeda

Voy a extrañarte

http://es.youtube.com/watch?v=6EGZ2Myz2O0
Andrés Cepeda

Veinte años

http://es.youtube.com/watch?v=5T-sotRUSVI
Diego El Cigala

Vidas paralelas

http://es.youtube.com/watch?v=3hLggT9QrLw

Ximena Sarinana

Tu peor error

La quinta estación

El sol no regresa

http://es.youtube.com/watch?v=szaX1PFCeLg&feature=related

La quinta estación...

Perdición

La Quinta estación...

http://es.youtube.com/watch?v=DUUKnNpLKo4

Se me olvidó que te olvidé

Cigala....

http://es.youtube.com/watch?v=bs73eGP0BEM

Sabor a mí

http://es.youtube.com/watch?v=GQFdklf8cCo&feature=related

Pa pasar la tusa...

http://es.youtube.com/watch?v=Zr1WXeBxcRU
Maná... Te solté la rienda

martes, 25 de noviembre de 2008

El mar de lágrimas


Cada palabra que mi corazón no dice
se convierte en una lágrima,
cada caricia que mis manos no dan,
se convierte en una lágrima,
cada mirada perdida en el vacío infinito,
se convierte en una lágrima

Cada lágrima que cae
lleva el trozo de mi alma que duele,
cada lágrima está formada con mi dolor y mi amor,
el calor que quema mi piel la hace fluir sin resistencia,
la sal que hace arder mis heridas,
el agua que limpia,
y la tibieza que me recuerda que aún estoy viva.

Cada lágrima ha ido a alimentar el mar,
aquel donde una vez soñamos navegar
donde nuestros barcos se dirigían a puerto seguro,
aquel cuyas aguas de un azul profundo
sostenían nuestras esperanzas y proyectos.

Ahora, las corrientes nos han alejado,
ocultas, mas fuertes que mi voluntad,
arrastrando tu barco tan lejos de mí,
que ya no alcanzo a verte en el horizonte.

Ahora, cada lágrima se convierte en un trazo,
para poder transmutar el dolor,
para no seguir preguntando a la razón
si es posible comprender lo que pasó.

Ahora, cada momento toma el color sepia del pasado,
y entra al baúl de los recuerdos,
aquellos, que con su magia y moviento,
harán que finalmente
mi barco tome un nuevo rumbo.

Las lágrimas que han alimentado este mar,
son parte indisoluble del tiempo,
y con el mismo de la mano
se convierte en el aliciente
que calma el corazón.

Este mar, iluminado por la luna ya silente,
que una vez fue complaciente,
nuestra confidente, amorosa y en sigilo
con sus rayos de plata
acortaba distancias,
va llevan al fondo a reposar
en su helada tumba,
intactos, los momentos sublimes
para que nadie pueda volver a tocarlos,
a mirarlos o a dañarlos,
y así, reponiendonos de la tormenta
podamos de nuevo navegar
por las más tranquilas aguas
que Dios, de su mano,
nos ayudará a encontrar.

Nocturno III (José Asunción Silva)


Nocturno III
Una noche

Una noche
Una noche toda llena de perfumes, de murmullos y de músicas de alas,
Una noche
En que ardían en la sombra nupcial y húmeda las luciérnagas fantásticas,
A mi lado lentamente, contra mí ceñida toda, muda y pálida,
Como si un presentimiento de amarguras infinitas,
Hasta el más secreto fondo de las fibras te agitara,
Por la senda florecida que atraviesa la llanura
Caminabas,
Y la luna llena
Por los cielos azulosos, infinitos y profundos esparcía su luz blanca,
Y tu sombra
Fina y lánguida,
Y mi sombra
Por los rayos de la luna proyectadas,
Sobre las arenas tristes
De la senda se juntaban,
Y eran una,
Y eran una,
Y eran una sola sombra larga
Y eran una sola sombra larga
Y eran una sola sombra larga...
Esta noche
Solo; el alma
Llena de las infinitas amarguras y agonías de tu muerte,
Separado de ti misma por el tiempo, por la tumba y la distancia,
Por el infinito negro
Donde nuestra voz no alcanza,
Mudo y solo
Por la senda caminaba...
Y se oían los ladridos de los perros a la luna,
A la luna pálida,
Y el chillido
De las ranas...
Sentí frío; era el frío que tenían en tu alcoba
Tus mejillas y tus sienes y tus manos adoradas,
Entre las blancuras níveas
De las mortuorias sábanas,
Era el frío del sepulcro, era el hielo de la muerte
Era el frío de la nada,
Y mi sombra,
Por los rayos de la luna proyectada,
Iba sola,
Iba sola,
Iba sola por la estepa solitaria
Y tu sombra esbelta y ágil
Fina y lánguida,
Como en esa noche tibia de la muerta primavera,
Como en esa noche llena de murmullos de perfumes y de músicas de alas,
Se acercó y marchó con ella
Se acercó y marchó con ella...
Se acercó y marchó con ella...¡Oh las sombras enlazadas!
¡Oh las sombras de los cuerpos que se juntan con
[las sombras de las almas...
¡Oh las sombras que se buscan en las noches de tristezas y de lágrimas!...

domingo, 2 de noviembre de 2008

El Río


Caminar por la ribera del río, es algo que me gustaba mucho de niña en los paseos. Observar su cauce, cómo dibujaba su curso en la llanura, o en las montañas, entre curvas y pequeñas cascadas. El sonido, siempre fluyendo, siempre presente.

Ahora, siento que la vida, es como un río. Intenté formar un curso diferente para sus aguas, porque pensé que el amor era ese líquido vital que alimentaría mi desierto, sediento de agua, de vida, de amor. Hice con todo mi esfuerzo, mi alma, mis sueños y esperanzas, una represa donde alojar el cauce del río. Se fue llenando, y parecía estar felíz allí, en mi represa. Día a día se iba llenando, y reverdecía el desierto, crecieron flores, crecieron árboles, dieron frutos, había vida, habían esperanzas, ilusiones, sueños, planes.... pero olvidé la presa, olvidé cuidar el nivel, y lo que es peor, olvidé, que al río, no se le detiene.

Me desbordó, arrasó con toda su fuerza mi pequeña muralla, y volvió a fluir, lejos de mí, se llevó todo consigo, y ha quedado de nuevo la tierra desnuda, llena de escombros y sin nada en pie.

Nunca, por mas que se intente se puede detener al río, menos al amor, que sigue su curso, sin importarle nada. Sepulta lo que estaba arriba, arrasa con lo que había débil, cambia la geografía a su antojo, y lo que estaba en frente, se lo lleva inevitablemente. Y no importa si eres, si estás, simplemente, al río no le importa.

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