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jueves, 30 de octubre de 2008

El lazo


Voy camino a la montaña, voy a caminar, a subir, a escalar, alisto mis alijos, algo de comer, bebida, buenas botas, ropa cómoda, mi radio, audífonos, mis cds preferidos, mi libreta de dibujo, mis lápices, sombrero, y emprendo el camino, pero todo se me desliza de las manos, voy liada. Hum. Regreso, comienzo a escarbar en las cajas de la cochera, y encuentro un viejo lazo, algo sucio y de bordes algo raídos, pero se ve firme, y bueno, ato todo con el y funciona, un cómodo paquete a la espalda, las manos libres. Voy contenta. De nuevo emprendo el camino.

Me siento libre del peso, voy llegando al bosquesillo cercano a casa, ahí hay suaves arbustos, no muy densos, se ve el sol, y el pie de la montaña. Es un camino fácil, le he recorrido varias veces en mi vida, desde niña, caminando despacio, voy buscando los viejos árboles que me sirven de guía, de ruta, para llegar a mi rincón favorito a meditar, a escuchar mi música y a dibujar, a solas con la magia de la naturaleza.

Todo es normal, todo va asegurado con el viejo lazo, confío en mis nudos, en mis ataduras, sonrío. Llego a la falda de la montaña sin dificultad, me detengo a observar, y veo algunos cambios, faltan arbustos, las viejas matas de moras están algo secas, hace tiempo no llueve, no hay las jugosas vallas para merendar, hum, me detengo a cubrir sus peladas raíces, parece que el viento las ha ido destapando y se ha llevado con él la humedad que la mantenía, así q cubro con tierra, apilo algunas rocas pequeñas, a modo de protección, espero que en mi próxima subida, la vieja enredadera tenga sus rojos frutos listos para deleitarme.

Voy subiendo algo apesadumbrada, pensando en tantas veces que degusté sentada el producto de ese viejo matorral, de enroscadas y puosas ramas, pero siempre generosa.

De pronto, resbalo, y no se por donde caigo, solo se que voy dando tumbos. Me detengo en el filo del risco, algo me retiene, el viejo lazo, se ha engarzado en unas viejas y sobresalientes raíces y me sostiene firmemente. Uf, que alivio, de nuevo digo, menos mal mis nudos están bien atados. Con lentitud, voy retrocediendo para no soltarme del lazo, y me agarro a las raíces, hasta liberarme y veo que no podré fácilmente. Entonces me siento a pensar, tomo el paquete de mi espalda y con lentitud, tomo la botella de agua, bebo pequeños sorbos, tratando de pensar al tiempo en como subir de nuevo a la falda de la montaña y regresar a casa.

Entonces voy viendo sin casi notarlo el lazo, el viejo lazo, y comienzo a observarlo. Parece un solo cordón, pero no, son cientos , miles de cordoncillos entremezclados formando una firme cuerda, trenzada sobre sí misma una y otra vuelta, y se resiste a moverse de su lugar. Así pasa el tiempo casi sin ver que se acerca el crepúsculo.
El lazo, el viejo lazo ahora me hace notar, cuantas veces creí que sola podría hacerlo todo, que no necesitaba de nadie, de nada, que yo podía valerme sin el apoyo de nadie. Tomo una pequeña fibra suelta y en mis manos se deshace, se rompe, no resiste ni el mas menor tirón. Pero tomo el lazo, y trato de retorcerlo, de deshacerlo, y nada, solo logro lastimarme las manos, así que voy viendo, entendiendo que el lazo es más fuerte que yo, porque el depende de que todas sus fibras estén fuertemente entorchadas en sí mismas y entreveradas una a la otra y así algunas se suelten, todo el lazo resiste las tensiones. Desato los nudos que tan hábil y minuciosamente hice, y con calma, sabiendo que deposito mi vida en el viejo lazo, lo ato a mi cintura, y anudo de nuevo a la vieja raíz con firmeza. Veo hacia abajo del risco, por la vieja pendiente de rocas, es un corto trecho, unos pocos metros, los suficientes para salir de la montaña sobre el anochecer.

Sin titubear comienzo a descender, me voy afianzando en el terreno, sabiendo que si me descuelgo, el lazo me sostendrá. No se cuanto tiempo me toma, bajo, lenta pero firmemente, y llego a terreno seguro. Ya el sol se oculta pintando el cielo con sus arreboles rojizos y tornazulados, con esa luz ceniza y brillante que parece envolverlo todo de misterio antes de sumir en la oscuridad y dejar a la luna jugar con las sombras y el silencio. Pero me doy cuenta, que no puedo regresar ni por mis cosas, ni por el lazo, así que lo desato. Debo dejarlo, allí, colgado, al viento, sabiendo que a la interperie será su fín en cuestión de unos días.

Observo por última vez su textura, miro hacia arriba, el lazo me ha salvado la vida. Cómo unas pocas fibras entrelazadas con tal firmeza pueden hacer tanto, cuando sueltas no resisten nada? Pues ese es su truco, ese es su secreto, estar unidas, una a otra, tan firmemente que no se sabe donde comienzan ni donde terminan.

De regreso a casa, en la penumbra de la tibia noche, voy pensando, yo, tan prepotente en la vida, tan dura, tan seca, tan orgullosa, dejé confiada mi vida en un viejo cordel que estuvo abandonado en la cochera por no se cuanto tiempo. Y ahora, de nuevo abandonado, pero ahora sé que llevo la sensación, que si quiero vivir sin dolor, debo formar la alianza con los demás para salir airosa de las situaciones de peligro, al hacerlo, entonces podré seguir el camino, sin titubear, si confío en el lazo que haga con los demás, podré salir adelante, y caminar libre, sin miedos, sin temores. Y todo, me lo enseñó un viejo lazo.

El halcón herido


No tendría yo mas de 11 o 12 años, no recuerdo ya. El momento se diluye un poco en el tiempo, pero la experiencia vivida no. Estaba interna en un pueblo de Antioquia (Colombia) en el departamento de donde era mi padre, él ya había muerto hacia un par de años, y allí estaba yo, por juiciosa y obediente. Cuando no estaba en clases, o castigada.... injustamente claro, me la pasaba entre mis animalitos, las monjas contaban con muchos, vacas, terneros, conejos, gatos, cerdos, pollos, peces, canarios, tucanes, perros y de todos ellos yo era su cuidandera, me daban la tarea de llevarles la comida, asear sus jaulas, y eso me encantaba, me sentía felíz con ellos, como me recibían cuando me veían, saltaban, se me atravesaban entre las piernas, o subían a mis hombros; tenía un conejito que crié siendo gazapo, su madre lo rechazó y yo lo crié, así que apenas me veía entrar, salía de la jaula y trepaba a mis hombros y allí se quedaba. A veces luego de terminar, entrando ya la noche, me iba al bosquecito de enormes pinos y eucaliptos, era pequeño, pero para mí era un lugar mágico, comenzaban a destellar los cocuyos (luciérnagas) y mi juego era perseguirlos, jamás logré atrapar ninguno.

Me encantaba sentarse sobre las raíces de un viejo pino, que formaban un pequeño nido donde me resguardaba del frío de Santa Rosa de Osos, un pueblo más alto que Bogotá, frío, inclemente, pero a esa hora, sobre las 6:30 p.m. se llenaba de una suave bruma color carmesí, que me llenaba de vida, me encantaba estaba estar allí en esas horas, a veces llevaba una ruana (manta típica nuestra) y me abrigaba bien.

A esas horas comenzaban los pajaritos a resguardarse en sus nidos, veía cardenales, petirrojos, y muchos que nunca supe sus nombres llegar a sus nidos, subir alto, les tenía nombre a cada uno, ya no los recuerdo. Esperaba con ansias a un viejo búho que se posaba en una rama cercana, parecía que nos pusieramos una cita cada tarde, nunca faltaba, y no se iba al verme; teníamos un silencioso diálogo de solo miradas, quizás por eso me identifico con un búho. Pensaba mucho y sentía muchas preguntas sin respuestas, a veces lloraba allí por mucho rato. Hasta que la noche, era tan densa y fría que debía volver, a cenar y a estudiar.

Una tarde cualquiera, un fin de semana, temprano en la tarde, luego de revisar todos mis animalitos, me fui al bosque y como siempre me recosté, y llevaba las migajas de pan que solía llevarles a los pajaritos. De pronto, escuché un fuerte y lastimero chillido, era un grito de dolor prácticamente, lo busqué y entre la hojarasca encontré un halconcito herido. Me miró con desesperación, le dije, tranquilo, no te voy a hacer daño, cuidaré de ti. Se dejó tomar con cuidado, no movió su afilado pico y sus garras las dejó quietas, le envolví en mi ruana, hacía frío, temblaba, y me fui a la cocina. Allí, había una enorme estufa que se mantenía caliente siempre. Me senté en el suelo tibio y comencé a mirar que le pasaba al halconcito. Me miró y hundió su pico en mi regazo con un fuere suspiro, y cerró sus ojitos, sentía su corazón latir muy rápido. El capatáz llegó y le revisó, le habían disparado un perdigón de sal húmeda, para tumbarlo, era un “deporte” en el pueblo, tumbar los pajaritos así, me dio mucha rabia, pobre, estaba lastimada su colita, pero había alcanzado a volar lo suficiente para llegar al bosque. Con un trapito seco le fui removiendo la sal, luego le pasé un poco de aceite de cocina para restablecer la forma de sus plumitas, él se dejó hacer todo, no se movía, pasé no se cuantas horas en ello, limpiándolo, pluma por pluma, revisé sus alas, le dí de beber agua con un gotero, y todo lo aceptaba, luego se durmió en mis brazos, y yo, le consentía su cabecita, su suave y hermoso plumaje. Me sentía que el mundo no existía a mi alrededor. No merendé esa tarde, no podía, estaba cuidando a mi halconcito. Entrando la noche, comenzó a moverse, tomé sus patitas y extendí sus alas, salimos cerca del bosque, y él iba aleteando, cada vez con mas fuerza, pero aún le faltaban.

Llegamos al bosque, y allí lo intentó de nuevo, extendió las plumas de su cola en un perfecto abanico, de pronto, se voltió y me miró, largo rato y yo lo miré, algo que jamás olvidaré. Y remontó el vuelo, llegó a la rama más próxima y de nuevo me miró fijamente, y se fue, nunca más le volví a ver, pero llevo en mi alma su recuerdo.

Muchas veces pienso en él, en este animalito, un halcón, con garras poderosas, un pico capaz de desgarrar con el filo de una navaja, y no me hizo ni el menor rasguño. ¿Cómo sabía que solo quería ayudarle? Nunca lo sabré, solo sé, que fue una de las más bellas experiencia de mi infancia.

lunes, 27 de octubre de 2008

Si yo pudiera



Si yo pudiera con un beso
Calmar tu sed
lo haría,

Si yo pudiera con un abrazo
Sosegar la ansiedad de tu corazón
lo haría,

Si yo pudiera con una caricia
secar las lágrimas de tu alma
lo haría,

Si yo pudiera con un pincel
dibujar una sonrisa en tus labios
lo haría,

Si yo pudiera con una mirada
Iluminar las sombras que te abruman
lo haría,

Si yo pudiera abrigar con mis brazos
tu alma y calentar el frío que a la soledad acompaña,
lo haría,

Si yo pudiera con un soplo
borrar el dolor que te agobia
lo haría,

Pero solo puedo besarte en la distancia,
Abrazarte en el espacio,
Enjugar tu rostro con la brisa,
Pincelar recuerdos en las nubes,
Mirar a la luna y robarle su luz
Calentar las frías noches de soledad con tu recuerdo
Y esperar a que el tiempo
Se apiade de los dos.

domingo, 26 de octubre de 2008

La semilla



En estos días, donde todo ha sido confusión, movimientos, cambios,
donde se mezclan los silencios, las palabras, las ausencias y las presencias,
cuando es momento de decidir, de pensar, de sentir,
va surgiendo una semilla.

Una semilla que no se de qué es,
no se cuál será su producto final,
pero por ahora sé,
que debo sembrarla, enraizarla.

Una semilla, que viene del corazón,
con una corteza fuerte,
nacida del amor,
y su esencia
será la paciencia.

Sembrada pues está,
en un terreno desconocido,
germinará en manos del tiempo,
será alimentada por la luna y el viento,
y yo no sabré,
ni cuando ni que será,
pero confío en que esta simiente,
que desde el fondo de mi corazón ha surgido,
verá algún día el sol brillar,
a mi alma
su alimento ha de dar.

sábado, 25 de octubre de 2008

La tempestad


18 Octubre 2008


Cuando la calma precede la tempestad, hasta las hojas se quedan quietas. El viento ni se atreve a soplar una sola brizna, el cielo se torna tan azul, que el universo entero parece detenerse. Cuando la tempestad llega, arrasa todo en unos momentos, pero como viene llena de rabia, de ira, de dolor, de descontrol... pasa, arranca todo, revuelve todo, arma desastres y se diluye de la misma manera, no tiene fuerza para soportar tanto esfuerzo.

Igual, luego quedan los escombros. Lo que estaba mal anclado a tierra lo saca de su raíz y lo riega por todos lados. Lo que sobresale, puede que lo parta, pero las raíces, los cimientos fuertes, permanecen en su lugar.

Cuando la tormenta llega al corazón, sucede igual. Y si las raíces y la base del amor, han sido reales, pues al pasar la tormenta, quedan pocos escombros, y muchos cimientos en su lugar.

Aunque al levantar los destrozos, hayan varias cosas que se han roto, lo verdadero, lo real, permanece. Viene la brisa suave, el sol calienta con ternura, la lluvia limpia, y la noche arrulla. La luna ilumina y la calma vuelve. Con el tiempo de construir, de limpiar y recomponer. Así es luego de la tormenta. Es momento de recoger, no todo está dañado, el viento alocado del dolor no mira lo que hace y se lleva todo a la loca tolondra, de ahí a seleccionar lo que hace... no alcanza a pensarlo, por eso es volátil, fugaz e inproductivo.

El tiempo, el amor, la amistad, el diálogo, conllevan en sí mismos el perdón, la cura de las heridas abiertas, sella los resquicios y fomenta el crecimiento.

Pase la tormente en mi vida, queda el tiempo de seguir adelante. Con mucha ayuda, pero mas decisión de mi parte.

Gracias a quienes me han entendido, y a tí...

Esta vez no huiré, así ayer haya deseado salir corriendo, y lo hice, a cualquier lado, pero regreso, pq los escombros hay que recoger, organizar, poner en su lugar, y despejar el camino para un nuevo comienzo. Solo así podré retomar el rumbo de mi vida, y descubrir los nuevos horizontes, nuevas compañías, nuevas manos, nuevas risas, nuevos llantos, y hasta no dejar el espacio acondicionado, no avanzaré; la carreta debe estar libre, y para ello, primero recoger lo sucio, vaciarlo, destruirlo, no dejarlo en otro lado, ni en el jardín de al lado, ni llenar huecos con ellos. Perdonarlos, perdonarme, y así, sellar, con la garantía que no se abrirán nuevamente.

En este proceso estoy hoy, y seguiré adelante, no se cuanto tiempo me tome, pero lo haré con el corazón puesto en ello.

Gracias al amor


Aprendí que sí es posible que mi corazón pueda sentir
algo parecido a lo que llamamos "AMOR",
aprendí, que si puedo sentir por alguien algo indescriptible,
y aprendí, en el transcurrir del tiempo
que decir TE AMO, así nada mas
es dejar libre el alma,
y es sentir que la vida vuela por el universo.

Gracias al amor,
que sembraste en mí,
aprendí a perdonar mis errores,
aprendí a conciliar con mis enojos,
aprendí a escuchar a mi corazón
y a darle lugar a los sentimientos.

Gracias al amor,
aprendí a amarte en silencio,
a ser tu amiga sin esperar los mismos sentimientos,
aprendí a encontrar en la distancia
la forma de llegar con palabras y miradas.

Gracias al amor,
aprendí el valor de un segundo
que puede ser tan largo como una eternidad,
aprendí que una sonrisa tuya,
alegraba mi alma
porque era la tuya la que reía,
Aprendí junto a tí,
que un abrazo que sale del corazón
vale más
que uno que se dá por obligación.

Aprendí, por tu amor,
el valor de un beso suave,
que llena la vida en un instante
y el calor de una mirada
que abraza mi esencia

Gracias al amor,
salí de mi escondite
donde vivía albergando tristezas,
construyendo murallas y distancias,
saltando entre abismos y silencios
y aunque ahora,
tu amor se ha ido,
el silencio, la soledad y la distancia
vuelven a tomar su lugar,
pero gracias al amor,
esta vez, con el mio
podré seguir adelante
y aprender que cuando te digo
TE AMO
lo hago simplemente
porque mi alma así lo siente,
aunque ahora,
solo Dios, el viento y mi alma
me escuchen decirlo
pues de nuevo regresa
al silencio,
donde nació
y ahora, serán su refugio.

En el fuego del dolor...


El dolor abraza el alma
como el fuego a un leño seco,
le crispa como a una hoja seca,
le quema hasta disolver su escencia.

El dolor arde con frenesí,
el dolor transforma por complento,
hace que la visión se nuble,
hace que los sonidos desaparescan
hace que los sentidos se entorpescan

Cedemos ante el dolor
como si fuera el dueño de nuestro ser
nos abarca por completo
hasta lo más rincón mas profundo del corazón

No hay un lugar a salvo de su poder,
y nos recuerda que tan humanos somos,
vulnerables, sensibles,
pequeños en el universo

No somos inmortales al tiempo,
No somos invencibles en las guerras,
No somos insensibles al poder del dolor,
No somos inmunes a los sentimientos.

Solo somos humanos,
torpes, caminantes,
con almas y corazones latentes
anhelando vivir y sentir
y conscientes que hacerlo
implica aprender
cada día, cada momento,
crear, construir, perder
caer, sufrir,
y volver,
una y otra vez
a caminar

En el fuego del dolor
quemamos estos momentos
de frustración inmensa
que el alma siente
cuando el corazón sufre.

Salir transmutados
en algo nuevo,
en alguien nuevo
con una nueva alma
un nuevo corazón
y la esencia limpia
de tristeza y cansancio
que solo el tiempo
Dios y la vida
sabrán entender.

Cuando los sueños se pierden...


Cuando los sueños se pierden,
el mundo se transforma,
cambia de color,
cambia de olor,
cambia de sabor

El sol no es sol
la luna no es luna
la brisa no es brisa
la lluvia no es lluvia.

Cuando los sueños se pierden,
se pierden los hilos del destino,
se rompen los lazos de la ilusión,
se quiebran las esperanzas.

Pero surge ese espacio inmenso
que se iluminó cada día con tu mirada,
queda esa tibieza que tu abrazo dejó,
queda tu sonrisa que a mi alma alegró

El sol vuelve a estar en el firmamento,
no en tu corazón,
la luna vuelve a estar en el cenit,
no en tu palabra,
la brisa vuelve a soplar entre las hojas,
no en tu aliento,
la lluvia vuelve a caer sobre la fresca hierba,
no en tus ojos.

Cuando los sueños se pierden,
se pierde lo que fue etéreo
y dejamos en manos del futuro,
queda, lo que se construyó en el presente

Cada paso dado, creo un recuerdo
y fue en su momento un sueño que cristalizamos
Cada instante vivido,
dejó en nuestro interior
el refugio que ahora alberga nuestra tristeza

Cuando los sueños se pierden,
se llevan sentimientos,
pero no se llevan el valor de haberlos tenido,
aún mi corazón alberga este amor
que solo el tiempo
convertirá en el aliciente
que me permitirá volver a andar
y construir un camino,
pero esta vez
no lo basaré en sueños,
ni en ilusiones,
ni en esperanzas.

Este nuevo camino,
lo creo cada día,
cada paso que doy
es AHORA, es HOY
no pensaré en el mañana,
ni pensaré en el futuro

Mis lágrimas limpian las heridas,
mis manos recogen los escombros,
mis pies aunque tambaleantes,
procuran llevarme un paso adelante.

Guardo en mi alma y en mi corazón
el mejor sueño vivido
Valió la pena cada instante,
valió la pena cada vez que dije
TE AMO
porque sin duda alguna
salió de mi ser entero
y Dios sabrá
cómo ayudarme a transformarlo
en una base
donde cimentar
una amistad,
una sonrisa,
una mano extendida,
un abrazo ofertado,
un silencio compartido.

No vuelvo a soñar,
no vuelvo a creer en lo que no ha sucedido,
no vuelvo a imaginar con el destino,
porque es dejar lejos de mis manos
lo que debo hacer AQUÍ, AHORA Y HOY

lunes, 20 de octubre de 2008

Gracias

Gracias por haberme enseñado a levantar,
Gracias por enseñarme a elevar la mirada del suelo cuando caía,
Gracias por enseñarme a que no importa cuantas veces caiga,
Sino que lo debido es levantarse una y otra vez

Gracias por enseñarme a que la vida no gris
Sino que tiene arco íris en todos los tonos,
Gracias por enseñarme que la vida no tiene un sentido
Sino que está formada por muchos más,
Gracias por ayudarme a caminar cuando he cojeado,
Gracias por enseñarme a reir cuando se me ha olvidado,
Gracias por limpiar mi llanto y abrazarme en silencio,
Gracias por ayudarme a ver que mi luz está adentro de mí
Y no en lo alto del firmamento

Gracias por atender mis necesidades
Olvidando muchas veces las tuyas
Gracias por escuchar mis quejas
Callando las tuyas
Gracias por caminar a mi lado
Así tu desearas andar por otro sendero

Gracias por haberme enseñado a vivir
Y a que es un hecho y un derecho
El estar vivos y no sobrevivir
Sin sentir el momento

Gracias por enseñarme que el presente
Es más importante que el mañana
Y que el ayer, solo es el camino andado,
Gracias por enseñarme
Que cada piedra forma parte del cimiento
Que ayudará a levantar las paredes de mi hogar
Allí, donde he de vivir en mi soledad
Y aprender con paciencia
Que el día a día se siente y se percibe
Con el corazón, el alma y la razón

Gracias por enseñarme que el corazón puede sentir
Aunque no sepa cómo hacerlo de la manera correcta
Vale la pena aprender al final
Y guardar lo aprendido con el mismo amor
Con el que se ha sentido

Gracias por compartir el tiempo,
El camino y la distancia
La brisa, la luna y el sol
Gracias por compartir una risa
Un sueño y una caricia
Gracias por compartir una mirada
Un silencio
Y un beso

Gracias, simplemente por haber estado aquí,
Por haber formado parte de mi vida
Gracias por enseñarme que no hay distancias
Cuando el corazón las pasa

Gracias por ayudarme a ver en la oscuridad
Y a iluminar el sendero
Con el brillo de una mirada

Gracias, simplemente gracias
A Dios le doy,
Por haberme dejado caminar un poco a tu lado.

domingo, 19 de octubre de 2008

Si yo fuera...

Si yo fuera...
sería el viento en tu rostro,

Si yo fuera...
sería la lluvia en tu piel,

Si yo fuera...
sería ese instante entre el amanecer y el ensueño,

Si yo fuera...
sería esa lágrima que no dejas salir,

Si yo fuera...
sería esa sonrisa que no dejas brillar,

Si yo fuera...
sería ese abrazo que quieres por dar,

si yo fuera...
sería esa luz en tu mirada,

Si yo fuera...
sería esa llama en tu corazón,

Si yo fuera...
sería el agua tibia sobre tu cuerpo,

Si yo fuera...
sería tu almohada para robar tus sueños,

Si yo fuera,
sería el sol acariciándote en la mañana,

Si yo fuera,
sería la arena que sostiene tus pasos,

Si yo fuera,
sería el mar rozando tus pies descalzos,

Si yo fuera,
sería el rayo de la luna iluminando tu noche,

Si yo fuera,
sería la noche oscura para envolverte completo,

Si yo fuera...
sería, sería simplemente tu

Agosto 9/2007

Cuando planeamos nuestro futuro

.

Cuando planeamos nuestro futuro, buscamos lo mejor a nuestro gusto, verdad?, cuando estaba esperando a Sara, los planes eran enormes, dediciones tomadas y proyectos a concretar. Pero luego de que naciera, todo cambió drásticamente, ningún plan funcionó, entonces me contaron un viaje a Holanda, y resumo lo que es ha sido esta historia para mí.

VIAJE A HOLANDA

Hace tiempo llevo planeando un viaje a Florencia, Italia, la cuna del arte occidental, tengo previstas las visitas, museos, teatros, hoteles, todo, tengo itinerarios de trenes, vuelos, alquiler del coche, hasta mi ida a Venecia, ya sé en que góndola pasearé y a donde iré. No hay nada al azar, todo meticulosamente planeado, mi equipaje, las valijas de zapatos, bolsos, vestidos, todo adecuado para cada ocasión, perfecto. Soy una maga para hacer planes, ni un minuto suelto, este viaje cambiará mi vida y será perfecto.

Es el día, abordo el avión, checo que es el de Florencia, me dicen “Sí, bienvenida, puede abordar”. Me acomodo en la ventanilla, primera clase, todo seleccionado con anterioridad, y disfruto el viaje, un poco removido, el piloto avisa turbulencias pero normal, supongo, es un viaje largo, así que me acomodo, cierro la ventanilla y disfruto la película de a bordo.

Suena el timbre, próximos a aterrizar….. En Holanda. COMO ¿NO, ES UN ERROR, YO VOY A FLORENCIA ¡¡¡¡ Señorita, disculpe, digo angustiada, cómo que estamos llegando a Holanda? Yo compré pasajes a Florencia, y todo lo tengo previsto, muestro mi programa, mi agenda toda establecida, y ella me dice, “Lo siento señora, este vuelo llega a Holanda. –No, no puede ser, yo tengo que ir a FLORENCIA, se han equivocado ustedes ¡¡¡ me altero mucho, y ella dice, -No hay error, es un viaje a Holanda y no hay regreso. ¡ -Bien, entonces dígame a qué horas sale el vuelo de trasbordo a Florencia? – No hay señora, este vuelo es sin regreso, todos los vuelos que llegan aquí no tienen retorno a ningún lado. Por favor desembarque, ya no hay nadie más en el avión. _ NO yo me devuelvo con ustedes, ¡¡¡ - No señora, no se puede. Adiós.

Me veo en la mitad de la nada, con todo mi equipaje, no hay nadie, nada, desolación total. Porqué? Grito furiosa, Dios que te he hecho para que me castigues así? Todo el tiempo y el dinero invertido en el viaje a Florencia? Las reservas, las perderé, aún estoy a tiempo, devuélveme al avión que va a mi destino escogido. Qué es esto? Qué he hecho yo de malo para que me castigues así???

Silencio, es todo lo que recibo, hace frío, hambre, tengo muchas valijas que cargar, así que como puedo las amarro y las voy halando tras de mí, pesan mucho, pero hay mucho dinero invertido, zapatillas elegantes, vestidos de noche, abrigos finos, las joyas, todo para las noches de gala en Venecia, la ópera en Florencia, la cámara para las visitas a museos y tantas cosas que tengo preparadas. Aquí no hay nada. Voy llorando, rabiando, pq a mí? Yo no he hecho nada malo, pq Dios me cambias mis planes? Es mi vida, no tienes derecho a alterarla así. No me quieres, estoy muy enfadada contigo así que no volveré a creer en ti. Voy culpando a cada una de las personas con las que hablé y programé el viaje en los últimos meses, es responsabilidad de todos, ya me las cobraré cuando logre regresar, pq lo haré, aquí no me quedaré. Camino y camino, pero estos dichosos tacos me están matando, el camino es muy irregular, lleno de piedras, de escollos, no hay donde descansar, mis pies comienzan a sangrar, las maletas se traban, halo y halo, pero ya mis brazos no dan mas. No se cuanto tiempo llevo caminando, tengo sueño, hambre y frío, estoy muy sola.

No puedo mas, así que suelto un momento las valijas, y me siento sobre una de ellas, quito las zapatillas de mis pies, están ampollados, llenos de piedrecillas y sangran, lloro nuevamente, estoy cansada de llorar, ya mi maquillaje está hecho un fiasco, todo es un desastre. Abro las valijas, algún zapato cómodo tengo que encontrar. Sorpresa, solo tacos, de brillantes, de colores, para cada ocasión, todos de fiesta, destapados, diantre¡ pq no habré metido algunos cómodos? Nada sirve aquí. Abro la maleta de la ropa, vestidos de fiesta, noche, largos, elegantes, hace frío, todos escotados, ligeros, claro, viajaba para verano, y aquí hace un viento yermo, estoy desesperada, sigo refunfuñando contra Dios por haberme hecho esta mala pasada. Revuelco la ropa, ya no me sirve, necesito algo cálido, no encuentro. De pronto en un rincón muy escondido, veo un pequeño alijo, yo no lo guardé. Sería mi madre? Yo le prohibí intervenir en mi viaje, no quería sus consejos ni sus ropas, todas viejas y llenas de cosas pesadas, pero se las ingenió. Abro el paquete, vaya, zapatillas blandas, cerradas y un par de medias muy calientes, uf¡ Gracias Dios por mi madre, cómo supo que las necesitaría???

Me las calzo, vaya, que alivio, también hay un suéter, muy abrigador, me lo pongo rápido, mis brazos están helados, y huele a ella ¡ Vaya, en esta desolación es bueno saber que ahí estas. Que cruel fui, cuantas veces te grité diciéndote que te alejaras de mi vida, que vivieras la tuya, ya estas vieja y yo joven, y mira, ahora salvas mi vida, en silencio. Dios, perdóname, cómo pude lastimarla tanto? Lloro desconsoladamente, nada de lo que yo preparé sirve, solo lo que ella furtivamente metió en el fondo de la valija. También hay un pequeño libro, una Biblia. No se de que me servirá, pero lo tomo, busco dentro de los elegantes bolsos uno pequeño, liviano y allí cabe la Biblia, y algunas cosas de aseo personal.

Sigo caminando, esta vez miro que dejo todos mis objetos valiosos, tantos planes, tanta inversión en cosas lujosas que ahora no me sirven de nada. Retomo el camino a ninguna parte. Mi alma está desolada, en un segundo mi vida cambió tan drásticamente, pq? No entiendo. Siempre delegué aquellas responsabilidades que no quise asumir, siempre dejé que otros decidieran por mí, siempre dejé de hacer las cosas difíciles pq no sentía fuerzas para asumirlas, no cuidé amigos, no cuidé mi pareja, siempre creí que ellos tenían la obligación de estar conmigo, yo siempre exigí, pedí, cedí, dependí de todos para hacer mi vida, y ahora qué haré? No se hacer nada por mí misma ¡¡¡ Sigo llorando inconsolablemente. Pasan los días igual, camino, no hay nada, cada vez más agotada, de tanto llorar no veo, solo sigo, por inercia. Espero morir pronto, pq no sé como encontrar la salida de esta estepa, un ambiente inhóspito y desolado. Me siento en una pequeña roca del camino, a descansar, a pensar, no, yo no puedo seguir así, algo ALGO tengo que poder hacer. Me seco mis lágrimas, veo brincando en mis pies unos pequeños pajaritos que llevan en sus picos frutillas, rojas, jugosas… de dónde? Comienzo a buscar con ansiedad, y vaya, al fondo en una pequeña hondonada, hay un pequeño laguito, y rodeado de muchas matas de frutillas, cientos de animalitos están allí, llego con mucha ansiedad, comienzo a comer a devorar lo que encuentro, ay, espinan, no me importa, tengo que saciar mi hambre mi sed, no se cuanto tiempo duro así, de pronto no escucho nada, miro, todos los animalitos me miran con asombro, están perplejos, me miro, mis dedos sangran, rasguños en mi rostro, miro el reflejo en el agua, está turbia, la ensucié. Pido perdón, casi no dejé nada. Veo que ellos solo comen lo necesario, yo lo hice indiscriminadamente.

Bueno, parece que Holanda no es tan desolada finalmente, si hay avecillas y animalitos, pues también habrá algún poblado cerca. Ya con fuerzas retomo el camino, una pequeña esperanza comienza a brillar en mi corazón. Apuro el paso. Comienzo a ver prados, molinos de viento, pero de forma extraña, uno, dos, uf, cientos, si hay estos artefactos, hay gente. AYUDA ¡¡¡
Comienzo a gritar y a correr, PERO nadie me escucha, TODOS están absortos en sus labores.
Nadie responde a mis súplicas, les veo en sus propias tareas. Qué haré Dios?, dame una señal, qué debo hacer? Ayúdame. Vuelvo a llorar sin control. Caigo derrotada. De pronto alguien toma mi mano en silencio. No dice nada, pero yo tomo su mano, y le sigo, en silencio. Me lleva a un refugio, allí encuentro ropa limpia, zapatos, comida, cama, Gracias Dios, pero esta vez soy cauta, quizás vengan otros detrás de mí viviendo la misma situación. Solo tomo lo necesario y me arropo en una mullida cama. Duermo, no se cuanto, mucho supongo. Despierto con una nueva alborada, siento esa esperanza brillar en mí. Tomo la Biblia, y comienzo a leer. Veo que cedí mi poder, dejé de ver las señales, de escuchar a Dios. Te pido disculpas, he sido orgullosa y tonta, me dejé llevar por lo banal y ahora no se cómo asumir mi vida, ahora solo dependo de mí y no sé con que recursos cuento.

Salgo, comienzo a descubrir que este lugar tiene sus encantos, me voy observando lo que los demás hacen, y voy encontrando cosas, un azadón, una pala, carretilla, semillas, busco una parcela donde poder sembrarlas, encuentro una libre, la tierra está lista, así que como puedo, comienzo a labrar; pasan los días, trabajo arduamente, cada vez lloro menos, me quejo menos, voy viendo que el fruto de mi trabajo va surgiendo, pequeñas plantitas, débiles, debo cuidarlas, eliminar plagas, protegerlas del viento fuerte, de la lluvia, granizo, en fin, voy descubriendo que puedo hacer muchas cosas por mí misma, no es fácil, mis manos están cansadas, todo me duele, pero es un dolor diferente, en la noche al meterme en mi cama estoy satisfecha, comienzo a entender a los demás, vamos hablando cada uno en su idioma, pero nos entendemos, cómo? No se, pero si otro necesita ayuda, la doy, y ahora ellos me ayudan, bueno, esto es reconfortante. Pasa el tiempo, comienzo a cosechar mis frutos, dulces, hermosos, que generosa es la tierra, tengo mucho de lo mismo, comenzamos a intercambiar, nos vamos cuidando mutuamente, ha llegado gente nueva, y recuerdo que llegué igual, desolada y con esperanza de encontrar respuestas.

Ya casi no recuerdo mis planes de Florencia, vaya, ahora estoy muy cómoda en Holanda, he aprendido y sigo descubriendo mis propios recursos, ya no estoy enojada con Dios, solo le agradezco este cambio de viaje, pq seguro en Florencia no hubiese aprendido mucho, solo a derrochar el tiempo, y a seguir dependiendo de los demás. Ahora río mucho, valoro cada cosa que tengo, no son lujosas, son cómodas, las he conseguido con mi esfuerzo. Lo que me sobra, lo paso a los que necesitan de ellas. Finalmente, he resuelto que me gusta Holanda, tiene bellos paisajes, bellos amaneceres y atardeceres, su tierra huele a flores, tulipanes de muchos colores por doquier, flores cristalinas que requieren mucho esfuerzo para crecer, y cuando florecen son tan bellas ¡ Dios es inmenso, hace florecer las más hermosas flores en los lugares y situaciones más inhóspitas, quizás por ello son las de más valor.

Ya no quiero regresar, aquí estoy bien, rodeada de mucha gente nueva, no se como hace, mi madre va y viene, supongo que el pasaje es su inmenso amor, seguro va a cada rincón del Holanda de cada uno de sus hijos, y bueno, ya voy aprendiendo a vivir feliz con lo que soy, con lo que tengo y con lo que puedo dar. Ahora comprendo, que aunque la vida me cambió tan drásticamente, y perdí personas que amaba, pero he conocido nuevas, que me han enseñado mucho. No ha sido en vano tanto sufrimiento, tanto dolor, pq el dolor me ha enseñado cual es mi verdadero valor.

El jardín de los 4 manzanos


EL JARDÍN DE LOS 4 MANZANOS

No hace mucho tiempo comencé a caminar, a alejarme del valle de los abismos, anduve cuesta abajo mucho trecho, llegué al fondo, conocí el infierno, pero luego comencé a subir, encontré la salida, a tumbos, a pasos lentos, y llegué. Pasé por el camino sobre los abismos y seguí adelante. Terminé en el mar de los silencios, remansos y reflexiones.

Encontré la compañía que me faltaba, encontré la voz que buscaba.

Ahora el camino es diferente, lleno de verdes valles, bosques frondosos, selvas vibrantes, mares de colores, cielos de celestes fulgores, hay tanto por descubrir, tanto por encontrar, tanto por aprender.

Ahora vamos juntos, a ratos en silencio, a ratos conversando mucho, descubrimos un mundo nuevo, un mundo que surge de nuestro interior y vamos pintando de colores. Vamos andando.

En el camino vemos un jardín, con cuatro enormes y frondosos manzanos, uno verde, uno amarillo, uno rojo y uno blanco. Están en cuatro esquinas diferentes, cada uno cargado, sus ramas se doblan de tanta fruta, enormes, brillantes, relucientes, bellas, se ven apetitosas. Hay una cálida brisa, un sol tibio, las aves trinan por doquier, las ardillas brincan con sus rojas colas y nos miran con sus ojos negros brillantes, parecen invitarnos a probar las manzanas. Pero cuál comer primero?

El dilema es escoger, a mí no me gustan las verdes, son ácidas, a ti te encantan, las rojas son secas, las amarillas dulces, las blancas frescas, así que, por donde comenzar? Vemos mariposas revolotear por las flores, tomando su néctar, cada una se posa en un árbol diferente, cada una tiene sus alas del color del manzano donde van. Porqué?, te pregunto, y tú dices, no cuestiones, solo observa y aprende. Escucha en tu interior, no cedas a tus prejuicios sobre los sabores, porqué cada manzana tiene un color y un sabor diferente, y una lección que entregar.

Vamos por la verde primero, la inquietud me embarga, es un sabor al que le temo, tomo una, pequeña, del racimo más cercano, las ramas parecen inclinarse para facilitarme tomar la fruta, hago una pequeña reverencia y agradezco al árbol su generosidad.

El sol está en el cenit, así que nos abrigamos bajo la sombra del árbol, con temor pruebo la manzana, está ácida, siento cómo arde mi boca, con dificultad la paso y comienzo a llorar. Me abrazas y me dices, por qué te ha hecho llorar? – la fruta, digo sollozando; -No,- me dices – la fruta no, porqué lloras? Que te ha hecho recordar su sabor?
Entonces me calmo, y vuelvo a morderla, esta vez no escose mis labios, pero sigue siendo ácida, vienen todos mis recuerdos dolorosos, se agolpan en mi garganta, veo su color, verde, ácido, el olor también, pero voy comiendo la fruta, y cada mordisco duele menos, voy entendiendo que si los paso con calma, sin temor, van cediendo, van pasando. Quedan las semillas en mi mano, pequeñas, brillantes, firmes, te pregunto, qué hago con ellas?

En esas semillas están las lecciones aprendidas, están las bases de tu fortaleza interior, guardarlas o desecharlas, es tu dedición- Así que las tomo en mis manos y las dejo en mi bolsillo, me cercioro de que queden al fondo. Una ardilla gris juguetea entre nuestros pies, tiene pequeñas flores enredadas en su pelambre, parece reirse, parece divertirse con nosotros, y nos lleva al manzano amarillo.

Este árbol tiene ramas fuertes, frutas redondas y olorosas, dulzonas, con un pequeño toque ácido, su color amarillo, casi como un limón maduro, pequeñas pecas asoman, son firmes. Están adheridas con firmeza a la rama, nuevamente el árbol me cede una, doy de nuevo las gracias. Muchas avecillas de colores se acercan, se quedan entre las ramas picoteando y cantando alegremente, pero observándonos.

Tomo la fruta y me siento en el prado, la tarde está en calma, el cielo azul, el viento juega a despeinar las nubes y a dibujar formas con ellas, me miras y esperas que muerda la manzana. La firmeza de su piel cede, y un agradable sabor inunda mis sentidos, huele, se siente, sabe a esperanza, tranquiliza mi alma inquieta, parece sedar mi corazón. Voy viendo los momentos en que me iba levantando de mis caídas, veo lo que fui aprendiendo y comencé entonces a entender que no había sido en vano el arduo caminar, que mis errores tenían una lección para aprender. Atesoré las semilla de este nuevo manzano en mi bolsillo, sus semillas, más grandes, más redondas, más brillantes.

Comienza la brisa a soplar un poco fría, el cielo se torna turquesa y el sol dibuja fulgores carmesí, el ocaso anuncia el final del día, la noche comienza a encender sus luces, brillantes y lejanos luceros, una luna pálida asoma entre las nubes que renuentes a irse, se quedan a espiarnos. El manzano rojo nos ofrece abrigo.

Su tronco parece brindarnos cobijo, sus ramas casi rozan el césped, allí nos acomodamos, y liebres y conejos, y ardillas y comadrejas, se enroscan en nuestros pies. No sentimos frío, los búhos vigilan la noche, y una manzana roja, brilla con la luz de luna, su piel parece de sangre, parece palpitar en mis manos. Pero es tan grande, que no puedo sola, la compartimos, le creía seca, pero está tan jugosa, tan dulce, y cada bocado compartido sabe mejor, nos reímos a carcajadas, no podemos contenernos, las lágrimas brotan de nuestros ojos, son cálidas, van arrastrando los dolores que van saliendo del corazón, nos dejan espacio en el alma para llenarlo de vida, de amor, de sentimientos y de ganas por seguir. Pero esta manzana, solo tiene dos semillas, unidas entre sí, no las podemos separar, así que ambos las cuidaremos, para que el día que debamos sembrarlas, puedan germinar, de separarlas, y cada uno guardar una parte, no podrán nacer. - El amor no nace solo, el amor se cultiva entre dos - nos dice el mochuelo escondido entre las ramas. “Cuidadle, y os acompañará toda la vida”. Nos dormimos abrazados, cansados, la luna se ríe a escondidas y así pasamos la noche.

El sol comienza a salir por el horizonte, a dibujar el día, los luceros se van, alegres, han jugado toda la noche, las nubes regresan a seguir su romance con la brisa.

Las hormigas laboriosas nos despiertan, anda, que ya es de día y hay que proseguir, nos queda la manzana blanca por probar. Vamos presurosos, qué nuevo sabor nos espera?
Tomamos una, blanca, casi transparente, su piel es suave, casi tornasolada con las gotas de rocío brillando con el sol, no oculta el color de la fruta, la mordemos con ansiedad, y nos llena de ilusiones. Es jugosa, refrescante, vivificante, se disipan los temores, y quedan sus semillas, muchas, pequeñas, se deslizan de las manos, cuidadosamente las recogemos todas, no queremos perderlas, y las compartimos.

Seguimos hasta el fondo del jardín, y vemos los cuatro majestuosos árboles dejando que el viento, el sol y las primeras luces de la alborada. Tomados de las manos miramos nuestras semillas, las del manzano verde, nos enseñan que el dolor deja lecciones para aprender. El amarillo, nos da esperanzas, nos ayuda a disipar temores y a vivir el momento. El rojo, el amor, nace de adentro y se comparte, sin egoísmos y sin prebendas, está dentro de cada uno, y su semilla crece cuando se comparte. El blanco, las ilusiones, cientos de ellas, para seguir adelante.

Salimos del jardín de los cuatro manzanos. No sabemos que nos depara el futuro y no importa, allí están esperando por nosotros cientos de caminos nuevos por andar, llevamos las semillas del pasado y caminamos en el presente. Seguros de estar juntos, y que lo que vamos cosechando y las semillas que llevamos, serán para quienes nos acompañan el tesoro que les podremos dejar.

Gracias al dolor

A aquel dolor que enseña, no al dolor que ciega...

Hoy finalmente resuelvo acudir a la cita. Tanto me has llamado, y siempre me he negado a escucharte, para qué, si has hecho de mi vida un infierno constante.
Pero es tal tu acoso, tu insistir en estar presente en cada momento de mi vida, no me dejas a veces ni respirar, has ocultado de mis ojos los mejores paisajes, has evitado que escuche los mejores trinos de las aves, has evitado que diga mis mejores palabras, has evitado que dé mis mejores abrazos, has evitado que dé mis pasos en firme, me has conducido a una soledad horrible, donde solo cabes tu y tu celo, tu ego y tu rabia.
Me has encerrado en un mundo frío, silente, oscuro y vacío.
Me has llenado la espalda de tanto peso, de las cosas que no te gusta asumir, pero sí quieres que lo haga yo, pero tampoco alijeras el peso cuando pasa el tiempo.

Han sido muchos años de verte siempre rondando mi existencia, en los momentos más inesperados, cuando menos te esperaba, ahí siempre has estado, vigilante, y sin dejarme vivir.
Me cansé de preguntarte -¿Qué haces aquí? ¿Para qué estas aquí? Y tener siempre por respuesta la misma indiferencia, el mismo mutismo y tu alzar de hombros, esa mirada fría, helada e inerte.

Hoy finalmente, me he cansado de ti, y he acudido a tu cita, adelante, sientate pues, pero tras de mí como siempre, sino al frente para poderte ver el rostro, las facciones una a una, déjame que las ilumine, para eso traigo la luz de la verdad aquí, y con su claridad, hablaremos los dos.

¿Para qué me has atormentado siempre? Vaya, no te gusta que te tenga al frente, porqué? Será porque así puedo ver que no eres tan poderoso como siempre me lo hiciste creer, porque así puedo sentir que no te tengo tanto miedo como siempre me hiciste creer, porque así puedo palparte y no seguirás dandome formas que no existen.

Te voy conociendo finalmente, y sabes qué? Que ya no me asustas. Podrás usar mil disfraces, tener mil caras, mil manos, mil momentos, pero de ahora en adelante, te miraré de frente. Así es, hasta hoy me venciste, hasta ahora jugué tu juego, pero desde hoy tú jugaras el mío. Podrás tomar ventaja cuando me tomes desprevenida, pero cuando yo reaccione, te ganaré, te venceré, porque ni tu ni el miedo que me generas, me volverán a encerrar en ese cuarto oscuro y frío.

Voy al mundo ahora de frente, con mi rostro en alto, mirando al horizonte, me batiré en batallas, me caeré y me levantaré, alzaré mi vuelo muy alto, y voy por mi vida en ello, voy a llenar mi vida de luz, de aire, a escuchar libre, a sentir sin restricción, a aprender cada lección, y a dar lo que voy siendo.

Tú, Dolor, que me haz enseñado que contigo la vida no es vida, te doy las gracias,
A ti Dolor, que me haz llevado por los abismos más insondables de mi interior, te doy las gracias:

A ti Dolor, que me haz impedido caminar y volar con libertad, te doy las gracias,
A ti Dolor, que has hecho mi piel insensible, te doy las gracias,
Porque hoy, gracias a ti puedo rasgar mi ser y me quito todo de encima,
cada capa que pusiste sobre mi existencia,
Cada peso que me impidió caminar,
Cada venda que me impidió ver,
Cada silencio que me impidió escuchar,
Cada mordaza que me impidió hablar,
Cada espina que clavaste en mi corazón y le hizo sangrar.

Hoy voy con mis heridas limpias, algunas abiertas, otras cerradas, con sus cicatrices a flor de piel, aprendiendo a ir paso a paso, sin miedo, firme, sin tambalear,
iré confiando en mis sentimientos, en mis sensaciones, no en las tuyas,
Hoy voy confiando en mí, en mis instintos, en mi vista, en mi voz, en mis oidos, en mi tacto, en mi piel.
Hoy me cubro con una nueva piel, llena de ansias de vivir, de sentir, de aprender
Hoy salgo con mi corazón con sangre nueva, llena de fuerza para sentir mi corazón latir
Hoy camino con mis pasos sin prisa, a un horizonte nuevo
Hoy salgo con la vida en mis manos, no en las tuyas.

Gracias Dolor, por enseñarme de que me he perdido y enseñarme a vivir.

No es fácil encontrar las palabras

No es fácil encontrar las palabras
Sacarlas del corazón tampoco,
Decirlas aunque sea un poco,
Al oído de alguien mientras le abrazas,

Que esa persona entienda tus silencios,
Entienda tus lágrimas
Se ría de tus charadas,
Y calme tus sollozos.

Necesito de alguien que me escuche
Necesito de alguien a quien escuchar,
Quiero sacar mi alma del estuche
Y dejar mi corazón libre para amar.

No importa el tiempo y la distancia,
Sabe el verdadero amigo,
Cuando dar la palabra oportuna que calma el ansia,
Y la sonrisa que borra el desasosiego.

Hoy es tiempo de sentir

Hoy es tiempo de sentir,
De dejar el ayer
De no pensar en el mañana,
De vivir el momento, el siguiente espera su turno.

Hoy es tiempo de reir,
De no sufrir innecesariamente,
De no ceder nuestro poder,
De no cejar en el empeño por aprender.

Hoy es tiempo de vivir,
De caminar sin afán,
De mirar el vuelo de una mariposa y un colibrí,
De sembrar y cosechar.

Hoy es tiempo de mirar,
De observar, de captar, de transmitir,
Que nuestros ojos reflejen el alma
No enmascararla.

Hoy es tiempo de besar,
A nuestros hijos, padres, hermanos,
De besar con el alma
A nuestros amigos cercanos y lejanos.

Hoy es tiempo de aprender,
De convertir errores en lecciones,
De convertir lecciones en experiencias,
De compartir esas experiencias.

Hoy es tiempo de amar,
De expresar, no de contener,
De dar, no de pedir,
De entregar, y estar prestos a recibir.

Hoy es tiempo de valorar
Cada momento es un regalo
Cada hora, es un paso
Cada día es una meta a lograr.

Aprender que el tiempo
Es etéreo, es eterno
Nuestra mortalidad es la que lo marca,
Y lo que hagamos y sintamos hoy,
Es lo que hará que el mañana sea una esperanza.

El reflejo de tus ojos tristes

El reflejo de tus ojos tristes
Dejan ver tu alma oculta
En un mundo sin mar ni luna
Donde solo tus sombras se asoman,
Deja salir ese dolor oculto
Deja brillar tu mirada con tu luz interna
Que se disipen los dolores
Y el tiempo dibuje una sonrisa en tu rostro
Deja que la luna ilumine las sombras que te abruman
Deja que el sol caliente el frío de tu soledad
Deja que una suave brisa te envuelva dulcemente
Deja que la lluvia te enjuague el agobio
Y que todo el peso de tu pasado se diluya
En un torrente de calma eterna
Donde solo un abrazo y un beso te colme
De paz, tranquilidad y amor

Camino al interior

Camino al interior

Comienzo un camino en solitario
Hacia lo más profundo de mi interior,
A ese lugar que tanto me ha aterrado
Donde la soledad y el silencio son los dueños

Pero esta vez, voy diferente
Esa soledad no será mi carcelera
Ni el silencio mi verdugo

Esta vez serán mis aliados
Ya que la soledad evitará que me desvie del proceso
Y el silencio me enseñará a escuchar mi voz interior

Largo recorrido he llevado para llegar aquí,
Tropezones, momentos de duda, retrocesos,
Muchas batallas luchadas otrora ganadas
Manos por doquier me han brindado su apoyo

Pero es el momento de seguir adelante
Se me han agotado las respuestas
No se como ayudar a quienes me piden consuelo
Si no tengo la certeza de mi propia fuerza

He pasado por abismos que creía insondables
Tan profundos y oscuros como la más negra y eterna noche sin luna,
He surcado caminos tortuosos, largos, estrechos, dolientes,
He ascendido por empinadas montañas
Una tras otra, paso a paso, con la misma saña
Con que un día caí en ellos.

Ahora ha llegado el momento temido
De dejar las batallas ajenas y propias a su propio destino,
De entrar en lo más profundo de mi misma
Donde no podré ocultarme, ni mentir, ni fingir

Aquí no hay más luz que la que yo misma genere
No habrán más recursos evasivos, pues no hay a donde huir,
Es el momento de estar consciente y silente
Ante quien no miente ni engaña
Esa que vive dentro de mí
Y a quién he sepultado tanto tiempo
Solo para satisfacer a quienes decían que debía hacer
Y como debía ser

Pero ese engaño terminó
El precio ya lo he pagado
No vale el resultado obtenido,
He dejado de vivir, de ser feliz
Ahora solo quiero ir por mi futuro
Mi destino está en mis manos
Mi felicidad y mis sentidos
Solo dependen de mí

A por ello... me dicen ahora mis amigos
Quienes han soportado pacientemente mis combates
Y no es que les abandone ahora
Solo terminaré el proceso iniciado
Y al final, saldré cuando la primera luz de la aurora
Ilumine el horizonte en un mar lejano

No se cómo saldré,
Pero mas fuerte sí estaré
Para seguir avanzando hacia adelante
Y poder entonces decir
AQUÍ ESTOY

Sept - 2007

Fuego

Hoy me entrego a ti
Total, rendida, sin forcejeos,
Confío en tu en la fuerza de tu calor
Para fundirme completamente en tus llamas ardientes,
Solo quiero dejar en ellas mis temores,
Arder cual papel escrito con rojo de mi sangre,
Donde dejo mis dolores y pasiones a tu poder,
Purifica mi alma cicatrizada y herida.

Entro completa al centro de la hoguera
Una vez más, nuevamente seré quemada
Pero esta vez, lo hago por mí
Esta vez, quiero curar mis heridas
Con el fuego abrasador y al salir en cenizas
Seré solo yo, sin dolores
Ni cargas pesadas que opriman mi esencia.

Fuego, tu que puedes purificarlo todo,
Envuelveme con tu rojo pasión ,
Con tu azul enfría el dolor
Y con el dorado sana y recompónme nuevamente,
Fúndeme entre tus lenguas y chispas de vida
Que fugaces saltan por doquier
Y así, libre al final
Saldré para comenzar un nuevo camino
Romperé la costra gris y negra formada en tu centro,
Y sacaré del mío, un nuevo corazón

Una nueva alma, un nuevo ser
Volveré a ti cada vez que lo vea necesario,
Volveré a arder cada vez que mi alma lo requiera,
Volveré a disolver mis dolores, mis amores y mis pasiones
Pues tú, fuego divino y creador
Eres mi mayor aliado para seguir adelante
En este camino de construir

Una nueva esperanza, una nueva ilusión,
Y sin tu ayuda, no podría dejar atrás
Lo que a mi alma ha reducido y dañado,
Lo que a mi corazón ha destruido y herido,
Lo que a mi ser ha consumido y enfermado,
Confío en tu poder para limpiar,
Para purificar y limpiar de todo lo malo,

Para darme la oportunidad, de volver
De ser y de sentir,
Sin dudas, sin temores ni tiempo

¿Cómo confiar en el silencio eterno?

¿Cómo confiar en el silencio eterno?
Sin tu presencia eterno se hace el tiempo,
Pero yo te intuyo, te siento,
Y te presiento.
¿Cómo saber si te amo,
Si no puedo tocar tus manos
Tus ojos ni tus labios?
¿Cómo saber si te amo,
Si no siento tu abrazo,
Tu calor, tu fuerza,
Solo tu voz?
¿Cómo saber si te amo,
Si en la distancia te pierdes en silencio
Si te acercas y te alejas y no puedo detenerte
Y no puedo entender mi corazón ardiente?

¿Cómo comprender que siento,
Cuando tu voz en un susurro corta mi aliento,
Cuando tus ojos arrebatan mi mirada
Y con tu sonrisa me siento besada?
¿A qué juega el destino con nosotros,
De qué triquiñuelas y artimañas se ha valido,
Para robar nuestros sueños
y con un suspiro los ha unido?
¿A quién acusamos de ser el ladrón?
Por robarse dos corazones sangrantes,
Llenos de heridas, de sufrimiento,
De amores ingratos, de malos amantes.
¿A quién le decimos, qué hacemos ahora
Si a la distancia y al silencio
Hemos quedado condenados?

¿Cómo poder decirte: Te amo
Sin que puedas sentir latir mi corazón?
Cómo decirte: te quiero,
Sin que veas mis ojos reflejados en los tuyos?
Cómo susurrarte que te necesito,
Sin sentir tu beso robar mi aliento?
Cómo darte mi cuerpo
Sin que sientas mi alma volar al tuyo?
Cómo calmar las ansias de tu compañía,
Si solo compartimos la lejanía?

Preguntas sin respuestas,
Respuestas llenas de interrogantes,
Vacías y vanas,
Propias de dos amantes,
Poetas, soñadores, anhelantes de vivir,
Un sueño final, del amor beber,
Embrigarse, arrebatarse, y reir,
Extasiados de sentir.

Arrebatar a la noche
Su suave embrujo,
Donde la luna sea confidente,
Y los luceros los testigos,
Del amor puro, del amor silente,
Que arrebata al sueño su rumor,
Que eleva la llama ardiente,
Y lleva a lo más alto de la montaña su ardor.
Unirse sin palabras,
Unirse sin silencios,
Amarse hasta brotar lágrimas,
Llenar con gemidos, tantos vacíos.
Dar pues, rienda suelta a la locura,
Gritar el derecho a sentirse feliz,
Que aquellos que no amaron,
No sabrán que es aquí y ahora,
El momento de redimir la vida,
El momento de sentir por un día,
Que en el fuego de nuestro amor
La soledad queda redimida.

Detener el tiempo en tu mirada

Detener el tiempo en tu mirada
Es robarle al universo un instante maravilloso
De esa chispa que se escapa de tus pupilas
Y sentir que el amor es algo fabuloso

Es acercar el espacio
A lo tanguible, a mis manos,
Es traer tu escencia a mi ser
Y recordar que los días
Pueden ser cortos.

Detener el tiempo en tu mirada
Es sumergirme en mi propia escencia
Es reencontrarme con mi alma perdida
Que no encontraba el sendero en esta vida

Descubriendo el corazón

Llevo varias semanas en un proceso muy fuerte,
Descubriendo que dentro de mí existe un corazón
Que late, que vibra y palpita, que siente
Y que no siempre en él manda la razón

Me he alejado de mucha gente
Pensando en hacer algo coherente,
Dejar que cada uno descubra su propio camino
Pues no es más seguro el mio

He quitado la cubierta a mi corazón,
Le he sacado de su estuche de hielo
Aunque al inicio la luz del sol
Causó profundas heridas en su interior

Con el paso del tiempo han ido cerrando
Aprendiendo que los sentimientos
No son para estar guardados
Pues terminan anquilosados

Conllevan muchos efectos en el alma,
La tristeza, frío
La soledad, dolor
El silencio, temor,
La rabia, muerte

De todos ellos no quiero ninguno
Vivieron conmigo demasiado tiempo
Voy dejando que cambien a otro estado
Pues mi alma de tanto llorar se ha agotado

El llenarlo con perdón, risa, alegría y ganas de luchar
El hablar, el mirar hacia adelante,
El apoyarme de tu mano
Van cambiando este duro corazón

Ir logrando fortalezas,
Ir rompiendo apegos
Ir superando flaquezas
Ir encontrando el punto mejor

Donde dar mi amor completo
Sin miedos, temores ni celos,
Donde no hay dudas de lo que siento
Ni de lo que doy pues es lo que soy

Un corazón que late ansioso,
Torpe, aun vacilante pero decidido,
A aprender que el camino
Es más fácil de mano del amor
Que de la rabia y del rencor

De eso, solo quedó soledad y tristeza,
Ahora, voy con muchos angelitos a mi lado,
Amigas que escuchan y alientan,
Amigos que me enseñan y comparten su fortaleza

Mi corazón va perdiendo sus corazas,
Y reemplazándolas por manos
Que con el tiempo harán mas fuertes esos lazos

Para que en el momento de partir
Solo lleve hermosos recuerdos
Y la certeza de que al final
Esta vida ha valido la pena vivir.

Junto al Río

Algunas tardes de domingo, en aquellos meses calurosos en Antioquia, las monjitas preparaban un “paseo de Río”. El plan, ir al Río Grande, en un pueblo llamado EntreRios, ubicado en Antioquia, precisamente en la confluencia de dos Ríos, allí, había un lugar muy sabroso para pasear, con una pequeña playa y donde nadar, jugar, y cocinar.

Bien temprano, al despuntar el alba, preparábamos todo, los fondos, ollas muy grandes, me encantaba pararme al lado, era del mismo tamaño ¡¡¡ Alistábamos alijos con cuchillos, platos, y otras ollas, trajes de baño, y a caminar, sin nada más. Era bastante lejos, pero andando, siempre encontrábamos algún camión viejo que nos llevaba lo más cerca posible, y al llegar al pueblo, de finca en finca, de casa en casa íbamos llenando la olla: papas, plátanos verdes, cebollas, tomates, ajos, yerbas de adobo, achiote, zanahorias, yuca, y gallinas.... había, eso sí, que corretearlas primero, hasta darles buen alcance y llevarlas bajo el brazo, de eso me encargaba yo. De llevarlas, abrazadas.

Ya hacia media mañana llegábamos a la playita, había un viejo árbol cuyas ramas muy largas y gruesas, servían de refugio, allí armábamos toldo donde cambiarnos para meternos en el muy pero muy frío río. En ese entonces, pues con 10 o 12 años, no me importaba. El placer de entrar en el agua fría, corriente, y dejarse llevar flotando por el río abajo un buen trecho, hasta un recodo, allí salía y corría por el prado de nuevo al punto del árbol, y de nuevo, a dejarme llevar, así por un par de horas. Nunca aprendí a nadar, solo a flotar, pero la sensación de sentir el agua corriendo sobre mí, era inigualable.

Mientras, las otras internas jugaban con neumáticos, balones y nadaban de un lado a otro. Se ponía un destartalado radio de pilas con música de carrilera, típica de esta región, música de cantina, de despecho, pero era fabulosa en estas mañanas soleadas. Pronto se sentía el olor del cocido en las grandes ollas, ya habían despachado las gallinas, pelado todo el recado, y el puchero hervía y llenaba el ambiente de un delicioso olor que prometía el mejor de los cocidos al medio día.

En otra olla, hervía café de olla, vieja receta, que no podía faltar en estos paseos, agua de panela, canela, clavo de olor, sidrón, menta, café y un tizón para asentar el cuncho del café, y claro una buena dosis de aguardiente o ron, lo que se hubiese conseguido.

Salía del agua absolutamente helada, tiritando como hoja al viento, y entumida, con la brisa fría y fuerte del lugar, pero llena de esa sensación de vitalidad que solo la naturaleza deja, me cambiaba y me sentaba frente a la enorme fogata, a tomarme una taza de café, humeante, aromático, y que me calentaba como si me tomara el fuego mismo.

Luego ayudaba ha preparar el guiso, picaba la cebolla, ajos, tomates, y aliñaba, y ponía a cocerlo en los tizones rojos, hasta tomar el color brillante y vigoroso. Listo para servir el caldero rugía al fuego vivo, acomodaba las brazas, metía mas leña, la ceniza lo envolvía todo, y aliñaba el caldo.

Se comenzaba a servir, yo tomaba mi plato rebosante, el hambre era tremenda, y aún empapada, buscaba un rinconcito entre las raíces del árbol cerca del fuego, allí comenzaba a deleitar mi comida. Veía pasar el río, el sonido de las fuertes y caudalosas aguas opacaban la música, llegaban de sabrá Dios donde, perros, que se esperaban pacientemente los huesos y sobrados de la gran merienda. Apurabamos todo el caldero, yo repetía, sobre todo caldo con arroz y mucho guiso, luego, pues daba sueño, y era muy placentero dormir cerca de los rescoldos aún humeantes. El reto del grupo regresaba al río, pero en la tarde, el agua era más fría y ya no me me gustaba, además crecía, y me daba temor. Así que me quedaba cerca del fuego, a ver el paisaje, hasta que el sueño me embargaba y el rumor del río me adormecía. Ya cuando comenzaba a caer la tarde, recogíamos todo.

Marchábamos con los primeros arreboles en el cielo, el olor del humo aún en el ambiente, el cansancio del día, pero el alma refrescada, y caminando lentamente hacia la carretera con los trastos vacíos. Íbamos por la orilla de la vía, yo mirando embelesada los colores dibujarse en el cielo, en el horizonte ver salir las estrellas y en el ocaso el sol jugar con las nubes y con pinceladas de colores violetas, índigos, rojizos y algún destello dorado algo tardío. Si teníamos suerte, pasaba algún camión y nos recogía, pero a veces nada. Esperábamos en algún lugar de la carretera, en una manga, a la espera de algún vehículo. El cielo se volvía negro, tachonado de estrellas, la luna, si la había, según la época la veía jugar también con las estrellas, esconderse entre las nubes a iluminarlas como linterna y formar figuras en las sombras. Escuchar los ruidos de la noche, grillos, ranas, búhos, algún gallo despistado de alguna finca cercana, y un muy disimulado rumor de hojas y el río lejano. La noche se llenaba de misterios, de una oscuridad absoluta, que solo se rompía con los destellos fugaces de las luciérnagas que parecían chispas escapadas de la fogata. Finalmente pasaba algún coche que nos llevada de vuelta a Santa Rosa, y allí llegar aletargadas al colegio, a dejar los trastes en la cocina y a caminar pesadamente a la cama, a dormir, con esa suave sensación del agua recorriendo mi cuerpo y flotar a una inmensidad desconocida en la que perdía inconscientemente, y al día siguiente, comenzar la semana escolar, añorando el próximo paseo al río.

El sonido del silencio

Cuando el silencio llega, lo embarga todo, abarca cada espacio, cada rincón, cada fibra, cada momento. Y encoge mi corazón

Cómo saber cuál es el sonido del silencio?
Busco en él algo que me identifique. Trato de hallar la razón para que exista
Y solo encuentro vacío, Temor y dolor.

No hay en el silencio un espacio ni un sentido

Todo lo abarca, lo inunda y lo envuelve. Afuera, el silencio reina, Afuera el silencio gana. Adentro, el silencio gobierna.

Qué hacer con el espacio que queda vacío cuando el silencio ha entrado?
Qué sonidos son los que ha espantado? Los de las falsas certezas quizás. Los de creer que todo va bien.

Y Mis voces, mis temores, mis dolores? ¿Cuáles son los colores que el silencio doblega?
Mis necesidades, mis temores, mis angustias. Cambian de forma, cambian de sonido

El silencio entrena a vivir en soledad. El silencio aisla a quien el sol quiere tocar
El silencio doblega, hasta el más fuerte de voluntad. El silencio dice, no digas quien eres. Porque solo el silencio lo sabe

En sus entrañas habita la verdad. Solo que esta tiene el filo de una espada
Deberás dejar correr tu sangre, me grita en la oscuridad,
Si es que acaso, al silencio quieres escuchar

Y, pregunto, Cuál es la cara de mi silencio?
Conozco la cara de tu silencio, Y me rompe el alma,
Me hace sentir inútil, lejana. Acaso la cara de mi silencio será diferente?
En este espacio, Yo misma estoy ausente, me niego a vivir silente,
Prefiero el ruido al silencio, Prefiero la risa al llanto

Pero ha, cruel destino. Aún no es el momento de vivir sin duelo
Debo seguir luchando en el silencio hasta encontrar esa razón para callar
No es tiempo de hablar Y no es tiempo de volar

Entrar en el silencio Implica aceptar que la soledad ha reinado, ha ganado y a vencido
Entrar en mis silencios Obliga a callar mi voz; implica enfrentarme a mi sentir
Y que lo que he sembrado no es lo que he esperado.

Frío, soledad y silencio vienen de la mano al tiempo
Cerraré la puerta de mi alma Y comenzaré a entender que pasa

El silencio me exige tiempo. El tiempo me exige paciencia. La paciencia me exije presteza. La presteza me exige escuchar, Escuchar las voces de mis silencios
Para quizás algún día entender Que los silencios son las voces de otros
Y que no hay manera de saber Que sonido hay en su silencio.
Es hora de entrar en el silencio, para vencer y aprender finalmente a vivir.

A la luna

Esta luna, es especial, es otoño, mi época favorita del año, pero a la vez primavera.

Muerte ? Nacimiento? :o cómo pueden darse simultaneamente? quizás porque en este momento de mi vida muero por dentro, y siento desfallecer, pero a la vez, la persona que va naciendo es otra, diferente, y puja por surgir.

Luna de emociones fuertes, viene con una luz poderosa, muy brillante, y como siempre, sin prisa, pero apremiando.

Mi alma arde por dentro,
mi boca no puede musitar palabra,
mis manos no logran escribirlas,
quizás muera hoy esa poeta,
pero quizás mañana reviva de otra manera

Busco en el amanecer esa luz que me diga por donde seguir,
dejo correr mis lágrimas y que se lleven mi dolor,
mi corazón necesita latir
así se me parta en dos.

Amanece el cielo color carmesí,
como el otoño en el norte tiñe las hojas
mi alma se llena de rojizos y cobrizos colores,
he de dejar que caigan como hojas secas y quebradizas,
todos los sentimientos que ya no caben en mi vida.

Así como él árbol que al final de una estación deja sus ramas desnudas,
espero dejar mi alma en esta lunada
aunque me duela el proceso
completamente renovada,
porque espero que al final pueda ver esa luz que guíe mi mirada
para mis pasos finalmente poder por el sendero encaminar.

Los sentimientos

Crecí en un ambiente en el que los sentimientos se podían sentir, pero no expresar.
Los sentimientos son aquellos aspectos de la vida que te hacen mostrar debilidad, y en esta familia es un error, no se puede ser débil, no se puede flaquear, hay que ser más que los demás. Luché contra mí misma siempre, y cada vez que sentía algo me llenaba de culpa, y así crecí, - bueno no mucho – pero pasé de la tarjeta de identidad infantil, a la cédula de adulta. Con la misma situación, y cargando mi alma de culpas, por mis premoniciones, por mis visiones, por mis sueños, por mis dibujos, por mis defectos, por mis miedos, en fin.

Así que la culpa y el miedo finalmente se encargaron de hacer lo suyo, ocultar los sentimientos en el fondo del arcón, y aquí sí cabe el nombre, del destoche. Pero los sentimientos acojonados y enchipados, se convierten en monstruos que al estallar se parece a abrir una caja de Pandora. Salen transformados, sin identidad propia, convertidos en algo irreconocible, llenos de sensaciones extrañas, que no entiendo, que no acepto, que no caben en mí.

Cómo saber que es cada uno? Cómo identificar el amor, la alegría, la tristeza, la soledad, la felicidad, el miedo, cómo saber que son diferentes y no uno solo con varias máscaras?
Cómo mirarlos de frente y saber que me quieren decir? Cómo poder entender sus intensiones?
Cómo saber cuáles forman parte de mí y cuales se quieren apoderar de mí?

Desde que abrí mi caja de Pandora he luchado contra ellos, he dejado que salgan al tiempo, ha sido de locos, a ratos me asaltan al tiempo, a ratos de a uno.

Voy aprendiendo a esperar que quiere cada uno, pero aún no los entiendo.
Voy dejando que cada uno tome un lugar en mi mundo, pero en orden, no se en cual, solo quiero escuchar a cada quién lo que tiene que decir, que enseñar y que recibir.
Cada sentimiento forma parte de mí, pero a cuales dejaré? No quiero los que me hacen sentir incómoda, y si lo hacen, quiero saber por qué. Quiero entender lo que siento y ser capaz de aceptar lo que es sin envolturas, marcas ni máscaras. Quiero aprender a recibir cada sentimiento en su justa dimensión y a darlos en la misma forma. El dilema es cómo?

Por ahora he dejado que la certeza y la confianza vayan acomodándose en mi interior, a ver si le enseñan a mi intuición a escuchar a los demás. Pero también voy aprendiendo, que la experiencia de otros ayuda a quitar las vendas, a entender las señales, a comprender los mensajes.

Cada momento de la vida tiene su propio sentir, y es aquí donde quiero estar, y sin miedos, sin temores, sin dudas, sin que mi ego me domine y me impida vivirlos y así aprender.

A mi padre

Tu presencia

Aún siento tu presencia cercana
Cuando más te he necesitado,
Aún siento tus manos sobre mis hombros
Apoyándome cuando más temor he tenido,

Aún siento tu mirada inquisidora
Si no logro la meta propuesta,
Aun recuerdo tus palabras
Exigiendo fortaleza

Aprendí de tí la carpintería,
A cultivar rosas, A sembrar huertas,
A disfrutar de las chimeneas
A media noche y a hurtadillas.

Recuerdo las comparsas en tus cumpleaños,
Y los planes para celebrarlos,
Trabajos, ventas, diseños, horas haciendo sueños
Para el que el día llegara y todo fuera solo juegos.

Recuerdo verte sentado observando mis dibujos
Leyendo mis cuentos, mis poemas truncos,
Riéndote a carcajadas de mis versos locos
Escribiendo fantasías a tan pocos años.

Jugabas a las escondidas,
En navidad armabas tremendos planes,
Hacer el pesebre era el plan de los dos,
Diseñar, construir y armar,
Y luego encender las luces
Era el premio final.

Siempre nos aconsejaste
No ser iguales, ni ser diferentes
Buscar ser siempre independientes

Nos enseñaste el valor de leer,
De aprender y de preguntar
Decías que no habrías de dejar tesoro para heredar
Mas valioso que lo que pudiéramos aprender.

Aún no agradezco los esfuerzos que hiciste,
Hasta el último momento de tu vida,
Pero ahora que soy madre y padre
Entiendo que no te fue fácil
Y por ello te digo ahora
GRACIAS PAPÁ, TE AMO.

TE PERDONO

Te perdono por tus momentos de encono,
Tus golpes sin razón,
Tus gritos que me paralizaban el corazón,
Por el miedo que me hacías sentir
Cuando la ira colmaba tu razón.

No entendía tu proceder,
Tan solo una niña era
Y no podía aceptar
Ni te podía perdonar

Me dolían mas tus golpes en el alma
Que en mis piernas, manos y espalda,
Ahora entiendo porque me duelen tanto,
Y es porque el perdón te debo dar

Aprendí con tu ausencia
A conocer tu historia,
A media que fui creciendo
Y averiguando tu vida

Muchas dificultades,
Violencia, armas, guerra
Recorrer el país entero
Y también viajar al extranjero,
Buscando horizontes nuevos
Donde cimentar nuevas raíces

Arrancado de tu pueblo natal
Por una violencia política absurda,
Tu familia desmoronada
Y toda la responsabilidad en ti anclada

Te llenaste de rabias, de dolor
Y tampoco aprendiste a dar tu amor
De otra forma que no fuera con dureza
Aunque adentro tu dulzura escondías bajo esa rara corteza

Perdono esos momentos tan duros
Tan llenos de lágrimas y dolor
Porque no puedo albergar en mi corazón
La misma rabia que cegó tu razón

He aprendido que somos algo más que padre e hija,
Pues tantas cosas nos identifican
Siendo igual de tercos, ha punto de arriesgar mi vida en el proceso,
Y demostrando que no siempre he actuado guiada por tanto seso.

Perdono tus fallas
Porque tan solo fuiste un hombre que aprendió a luchar
Con el corazón en una mano
Y en la otra todo tu tesón.

Aún tiemblo al leer en voz alta,
Siento que me observas si me equivoco
Por eso me va mejor escribir,
Porque siempre fue lo que más te gustó

Te perdono
Porque con el tiempo aprendí
Que aunque ausente
Eres mejor padre ahora
Que cuando estabas presente.

Te amo papá.

No te reconozco

No te reconozco

Ayer te volví a ver, tanto tiempo después de nuestro primer encuentro.
No te reconocí. Que cambiada estás ¡¡¡
Tu rostro entristecido, tu cabello pintado de canas
Tu frente con las líneas marcadas,
Tus párpados tristes,
La mirada nublada,
La sonrisa opacada.
Tu caminar lento, como si te pesara la vida.

Tuve que seguirte un poco, antes de reconocerte.
- Ey ¿ no te acuerdas de mí¡ ¿
Me miraste con asombro
- No, quíen eres tú ¡?

No podía dar crédito, te invité a un café. Quizas por cuirosidad, hastio o cansancio, me seguiste. Nos sentamos en aquel rinconcito que tanto compartimos tantas veces, donde el sol pinta de rojo y púrpura las nubes al ocaso, donde la brisa hace sonar las ramas de los árboles cercanos, donde huele a vida, a paz, a tranquilidad.

En tu rostro se dibujó una ligera sonrisa, cerraste los ojos con fuerza, tomaste mi mano y te dejaste llevar por el aire, recordaste, lloraste, en silencio. Qué cambiada estás ¡¡
Esperé que te calmaras, te dije, no hay prisa, aquí el tiempo no corre, es nuestro aliado.
Hiciste una mueca. – El tiempo... es mi enemigo.- Lo dijiste con tanta tristeza en tu voz, casi un susurro.

- Amiga. Vamos, tranquila, qué te ha pasado todo este tiempo?
- Me olvidé de vivir, - me dijiste pronunciando cada palabra con profundo dolor.
- Entonces, ven, volvamos a encontrarnos y a vivir de nuevo. – te dije con dulzura
- Con qué fuerzas, no tengo alientos sino de arrastrar mi existencia y evitar dañar a los que amo.
- Entonces, mi querida, es que también te has olvidado de amarte. – Me miraste con tal asombro, que por un momento abriste tus ojos y un pequeño fulgor destelló por un instante.
- ¿Cómo es eso ? Me cuido, hago lo que puedo por mí... pero no parece sufienciente, cada día paso pero no siempre siento que lo logro.

Me acerqué más a ti, te abracé y te dije: - mi niña, cargas tanto en tu alma, que ese peso te impide ver la luz que brilla dentro, ese peso, es tan oscuro que te impide ver el camino, ese peso, es tan agobiante, que ensordece tus sentidos. Mirate un momento, te ves tan cambiada, casi no te reconozco.

Rompiste a llorar desolada, y dejé que tus lágrimas corrieran y formaran un río, suave, cálidas, iban cayendo, una a una, primero silentes, despacio, luego, afluian sin control, solo apretabas mi mano, y las dejabas caer, sin intentar detenerlas ya, tu llanto de susurros, pasó a gemidos y a soltar todo en un solo caudal, parecía que tu alma no iba a terminar de salir, tanto dolor, tantos años, en cada lágrima se notaba un color diferente, unas grises color duda , otras negras color muerte, otras rojas color sangre, olían a dolor, a sufrimiento, a abandono, a negación, a hastío.

Cuando comenzaste a calmarte, entonces te dí un poco de agua fresca, agua de vida, agua que te revitalizaría. La bebiste sorbo a sorbo.

Esa agua, por se de vida comenzó a darte la paz, la tranquilidad, me preguntaste ya más serena, - dónde consigo esta agua? Me refresca, me calma

- Está en tu alma te dije, es ese afluente de amor que has cegado con tanto dolor, es ese manantial de amor que has cortado tapándolo con tus tristezas, has costruido una muralla que te corta el aliento, que obstaculiza tu mirada, tu horizonte. Anda, bebe despacio, porque hará que sigas sacando ese dolor, hará que tu interior se vacié de lo que te impide ser felíz, bebe, que poco a poco irás transmutando ese dolor en amor, en risas, en alegría, en ganas de vivir, en luz, en brillo. Verás como a poco, al filtrar tus propias lágrimas en los cristales de tu corazón, podrás volver a ser quien fuiste, esa alma pura, un tanto ingenua, pero con un camino andado y transitado con experiencias, con vivencias, que te forjarán una nueva piel, más tersa, más resistente, deja que el agua te purifique tu interior, y cuando esa nueva tu salga a flote, sacarás esta vieja piel, y volverás a brillar, volverás a despertar cada mañana con ansias de vida, te comerás el día, el tiempo y la distancia.

No pudiste hablar, y te entendí, sé lo que sientes, porque finalmente tu y yo, somos la misma, yo, la que dejaste atrás, tu, la que quiere volver, y al final, seremos las dos una sola. Tu y yo.

Me encuentro en tí

Me encuentro en ti
Me pierdo sin ti
Pero como me encuentro y me pierdo en ti?

Si no puedo hallarme sino es en tus ojos
Si no pudo encontrarme sino es en tu voz,
Si no puedo volar sino es en tus brazos

Me encuentro en ti
Y me pierdo sin ti
Porque mi alma no es una
Sino está completa con la tuya

Porque el tiempo y la distancia
Acortan la eternidad que he vivido sin ti
Porque encontrarme en ti
Es encontrarte en mi
Y que al final,
Te encuentres tú en mí

Luna de fuego

Luna de fuego,
Luna de verano
Hoy encuentro el sosiego
Ya no camino en vano.

Vengo con mis dolores y tristezas,
Mis alegrías y añoranzas,
Con nuevas ilusiones y esperanzas,
A encender la hoguera y mezclarme entre las brazas.

He construido leños con mis debilidades,
He recogido las cortezas de mis heridas,
Y las dejaré secar al sol
Para que una nueva piel surja libre y se vuelva canción.

No lucharé más por evitar morir,
He decidido aprender a vivir,
Quiero entender mi sentir
Y no olvidar nunca más de reír.

Quemo en una hoguera hoy la máscara de la muerte,
Ya no me volverás a asustar ni intimidar,
Ya no serás mi compañía silente,
Por que mi alma ya no está inerte.

Como el fénix surgiré de las cenizas,
Desplegando mis alas al viento
Con fuerza, bríos y nuevo aliento
Recorreré el mundo volando sin prisas.

Cuando sienta la fatiga agotar mis fuerzas volaré al ocaso,
Descansaré en la cima del risco más alto,
Desde allí miraré el panorama y cerraré los ojos,
Dejaré que el viento y la noche se lleven el pasado.

En la aurora un nuevo despertar habrá,
Y en mi corazón un nuevo latido surgirá,
Escucharé, entenderé y sino, preguntaré,
Pero ya nunca más callaré.

Luna Llena

Hoy es luna llena,
Luna de encuentro,
Luna de ensueño,
Luna de Cuento.

Hace varias no nos encontramos,
Varias cosas nos han pasado,
La vida nos ha cambiado
Y en el proceso nos hemos encontrado.

Esta noche a aquelarre no invito,
A un paseo os convido,
Descalzos por la playa vamos a caminar,
Desnudas nuestras almas, vamos a pensar.

Tengamos un momento de reflexión,
Miremos desde el fondo de nuestro corazón,
Que todo lo vivido en estos últimos meses,
Es parte de una gran lección.

Esta noche es propicia para mirar
A la cara de luna y preguntar,
Hacia donde vamos?
En qué lugar nos encontramos?

Cada uno abra su corazón,
Cada uno encienda su hoguera,
Recorra su camino por doquiera,
Y escuchen la voz de su razón.

Hemos pasado momentos difíciles,
Momentos aciagos,
Hemos visto partir
A nuestros amigos y compañeros.

Hemos aprendido a compartir el dolor,
Hemos aprendido a sentir la ausencia,
Vamos entendiendo el sentido y el color,
Que a la vida le da su esencia.

Ir entendiendo que es el amor,
Y no el dolor, el que nos permite construir,
El que nos permite vivir,
Y el que nos permite seguir.

Hoy miro a la luna llena,
Que refleja su luz en mi camino
Y le pido con mi alma plena
Que a cada uno le lleve
La paz y tranquilidad que
Su vida anhela.

Ya vendrán otras lunas,
Ya vendrán otras fiestas,
Y en la próxima luna quizás,
Nos encontremos en las dunas,
En lo alto de las montañas,
En las crestas de las olas,
En las orillas de las lagunas,
En las riberas de los ríos,
En los cantos de los arroyos,
Y beberemos del rocío,
Y danzaremos al unísono en una sola canción
Que entonaremos desde el fondo de nuestro corazón,
Unidos en pletórica alegría
De compartir cada día
Esta experiencia de vida.

Hoy llueve

La tarde se torna lluviosa,
El cielo se oscurece,
El sol se oculta tras las nubes grises,
El viento frío baja del cerro trayendo su rumor,
Y penetra en mi cuerpo donde cala hasta los huesos,
Lluvia menuda que castiga mi rostro sin piedad.
Me abrumas, me haces sollozar,
Miro el cerro, el Majuy portentoso,
Se yergue entre las nubes orgulloso,
Y se esconde entre la bruma,
Parece sereno,
Parece contento,
La lluvia arrecia,
Me moja,
Me hace llorar,
-Porque lloras? Pregunta el viento?
Y me envuelve con un remolino suave y frío.
-Lloro porque tocas mi alma,
Y la lluvia sonríe.
-Mira, me dices,
-Mira a tu alrededor,
-Ves acaso algo triste por qué llorar?
Veo pajarillos, pequeños gorriones abrigarse bajo
Las verdes hojas de los curubos,
Mirlas entre los cerezos brincando felices,
Los cultivos brillan,
Parecen esmeraldas que ofrecen sus hojas al viento
Pequeñas charcas se hacen en cada espacio hueco,
Los robles y sauces parecen jugar con sus ramas,
Tenderle trampas al viento,
La lluvia parece cantar al caer,
Es un golpeteo sereno,
Y va removiendo tierra,
Va limpiando el camino,
Los adoquines brillan,
Parecen porcelanas,
Y el sol sale tímidamente de entre las nubes,
A lo lejos le veo refulgente,
Sus rayos se entreveran entre las nubes del torrente
Aguacero que cae sobre la ciudad.
De pronto amaina, igual que al comienzo,
Con brisa, refrescante esta vez,
Anuncia su labor hecha,
La tierra huele a fresco
Los plantíos se yerguen vigorosos,
Los pajarillos trinan
Se bañan revoloteando alegres sobre los charcos
Aguas transparentes, que reflejan sus alegres juegos
La montaña se cubre de nubes blancas,
El cielo se despeja,
El primer lucero anuncia el atardecer,
Miro la vereda,
Refulge, limpia,
Y la tarde serena, se apresta a descansar
A dejar a la noche el paso libre,
Y veo entonces que ha hecho la lluvia,
Ha removido de mi alma mi desazón,
Se lleva consigo mis tristezas,
Deja libre el camino para seguir,
O amiga lluvia,
Que injusta he sido contigo¡,
Cómo acusarte de entorpecer mi día?
Cuando tan solo viste lo que yo no ví?
El dolor que ensombrecía mi mirada,
La lágrima que furtiva manchaba mi rostro,
Te has llevado todo sin sentirlo,
Sin decirlo y,
Me dejas llena de esperanza,
Sé ahora bien,
Que cuando de nuevo me sienta triste,
Y estés cerca,
Solo dejaré que te lleves en tus manos
Todo lo que a mi alma ensombrezca
Y así, seguiré mi camino contigo como aliada.

Brebaje de amor eterno a la luz de la luna

Tomad un hermoso caldero de unos 2000 lts de capacidad,
Llenarlo a medias con agua de manantial subterráneo,
Picar finamente brotes de la alborada,
Condimentar con rayos de luceros matutinos,
Una pizca de fulgores de estrellas nacientes,
Unas cuantas pintas de estelas de estrellas fugaces,
Añadir a gusto flores de la inocencia,
Ramitas de tolerancia,
Unas cuantas cucharadas de paciencia,
Raíces de amor eterno al antojo,
Dar color grana con el rubor de un amor naciente,
Saborizar con el dulce recuerdo del primer beso,
Entreverar todo con hilos de plata de la luna en creciente,
Fortalecer con la amistad sincera,
Verter en vasijas de cristal forjado en un corazón valiente.

Colocar sobre la hoguera de las pasiones
Encender el fuego con la energía del sol naciente,
Alimentad el hogar con vuestros sentimientos insensatos,
Recoged esas cenizas y mezcladlas con perdón y amasar suavemente,
Formar corazones nuevos, que se asarán en las brasas
Dejando una crujiente corteza de humildad y paz.
Abrazad la columna de luz que sale de vuestras almas,
Bebed cada sorbo de amor eterno

Tomad la mano de quien os acompaña,
Regalad un poco de confianza,
Tomad un poco de amistad,
Compartid la ilusión de un nuevo día,
Abrid el regalo de una sonrisa,
Guardad con celo cada abrazo recibido,
Prodigad cada mirada con amor sincero,
Recibid con humildad el dolor
Evitad devolver encono y rencor.

Permitid a vuestros ojos ver el mar
Dejad a vuestras ilusiones volar,
Remontar montañas,
Sumergirse en ríos y lagos,
Explorad planicies y valles,
Refrescarse en nevados
Reposad en los cúmulos de blancas nubes,
Andad por la vía láctea un buen trecho,
Y descubrid el derecho
Que el universo te da de vivirlo
Sin esperar nada a cambio.

Hay un lugar...

Hay un lugar
Donde la libertad habita
Donde reina para siempre
Y nadie te detiene

Ese lugar, donde el sol brilla en el cenit
Ese lugar donde la luna ilumina el firmamento
Ese lugar donde la brisa corre sin prisa
Ese lugar donde el agua corre sin dirección,
Ese lugar donde las flores se pintan de mil colores,
Ese lugar donde la risa de los pájaros es su idioma,
Ese lugar donde el tiempo se detiene a contemplarte,
Ese lugar donde la vida es solo vida,
Ese lugar donde la distancia es el alcanse de tu mirada,
Ese lugar donde nadie te controla está en tu corazón

Allí podrás mirar las estrellas jugar con sus rayos de plata
Allí podrás volar sin rumbo fijo
Allí podrás liberarte del peso que arquea tu espalda,
Allí podrás beber de la fuente que calme tu sed
Allí podrás comer de la miel del panal más dulce,
Allí podrás descansar sin afán del mañana que vendrá.

Al amanecer

Al Amanecer

Aun no sale el sol,
La alborada despunta sobre los cerros
Dibujan su contorno con suavidad
Con una dulce bruma invernal

Tomo mi taza de te caliente
Miro por la ventana,
Las nubes corren suavemente
Dibujando figuras tenuemente,
Estarás mirando el cielo a esta hora tú ¿
Soñando con el pronto regreso a casa,
Miro el reloj esperando que marque la hora de tu llegada.

Aún falta, así que me apresto a marcharme,
El día recién comienza
Y el amanecer me lo recueda,

Tenue amanecer,
Rayos rosa y dorados se dibujan en el firmamento,
Envolviendo el ambiente con un suave fulgor
Y señalan en aquella dirección
Que solo el viento conoce,
Donde solo tú encontraras el latido de mi corazón.

Cuando el dolor guía nuestros pensamientos....

El dolor, aquel extraño ser que aparece cuando nuestra razón se nubla y el corazón sangra.

El dolor, consejero implacable para decir palabras que son como dagas filosas que se clavan en el alma del que amamos,
Dolor, cizaña que enreda los sentimientos y los confunde en una maraña espinosa y tortuosa,
Dolor, veneno que llena de ceguera la visión del corazón,
ponzoña que impide escuchar a la razón,
te alejo de mi vida,
te alejo de mi vista,
te alejo de mi corazón,
te alejo de mi razón

No te quiero anidado en mi alma,
pues trabas mis pasos
y necesito caminar segura,
adelante, sin dudas ni rencores,
solo llevando en mi maleta
y a cuestas
los tesoros del amor vivido

Cuando el alma habla


Cómo entender cuando el alma es la que habla,
que sus palabras son fragmentos de sí misma?
son pedacitos que salen en forma de letras,
de lágrimas, de susurros.

Cuando el alma habla
no hay mayor sensación que es el universo mismo,
el que escribe con las plumas del tiempo

Cuando el alma habla,
se va la vida en un suspiro,
en una frase,
en una caricia.

Y se rompe,
y se recompone,
y llora,
y ríe,
y vuelve a llorar,
pero siempre,
vuelve a empezar.

(Octubre 19 - 2008)

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