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martes, 22 de septiembre de 2009

Los prejuicios

Los prejuicios
Hace unos días atrás, recibí un muy desagradable correo mostrando fotos de mujeres anoréxicas y hablando muchos juicios bastante crueles sobre ellas.

Nadie está calificado para tildarnos de egoistas, de querer ser el centro de atracción, de vivir orgullosas por estar enfermas, ni de todas las tonterías que he leido en ese correo. Juzgar, condenar, decir conceptos repetidos de los medios de comunicación, estigmatizar a un grupo de personas, todo esto, contribuye a ser parte del problema y no parte de la solución.

Lo que voy viendo con este tipo de correos, de publicaciones, de críticas, es que las personas que se consideran "sanas" y a salvo de riesgos de sufrir Anorexia o bulimia, no son excentos de otras situaciones, ya sean adicciones, traumas, o patologías. Solo que tienen algunas de las que son..."socialmente aceptadas", o símplemente ocultan las suyas, las niegan, asumiendo una posición siempre atacante contra personas que por diferentes razones, simplemente evidenciamos lo que nos sucede.

Nos tratan como si fueramos algo peor que criminales. La sociedad "acepta" a un homicida pero no perdona a una mujer con anorexia. Es mejor tapar, ocultar, criticar, que ayudar, que dar atención, que ser parte de la solución. Porque implica simplemente asumir que también se tienen fallas, que nadie es perfecto y que en alguna medida, esa persona que nos está atacando con fuerza, solo está ocultando su propio drama, o su propio sufrimiento.

Los prejuicios son impuestos por una sociedad evidentemente enferma, incapaz de prevenir situaciones como esta, simplemente, dejan que avancen las cosas, las enfermedades, hasta que alguien famoso cae, hasta que un ídolo evidencia que los seres humanos son vulnerables en cualquier posición, entonces se habla, se dicen cosas, se hacen campañas, se publican libros... luego, se vuelve a dejar todo bajo la alfombra... el mugre oculto no se nota ¡¡ Y eso somos las personas con anorexia, bulimia, o cualquier adicción. Por eso nos meten en estadísticas, en esquemas de diagnóstico preconcebido y rígidos, en tratamientos de tres meses con terapias extremas y poco flexibles.

Invito a aquellos que nos juzgan, a que primero se juzguen a sí mismos, que vean cuál es su situación real, cuáles falencias tienen, cuáles dolencias en el alma, el corazón, cuáles carencias de amor, de afecto, de ALIMENTO espiritual o emocional tienen... y entonces, una vez se den cuenta que todos los seres humanos siempre necesitamos de afecto, de alimetar el alma entonces, podré aceptar concejos, mas no juicios ni críticas sobre mi condición. Estoy enferma sí, pero lucho por salir y simplemente porque tengo el derecho de estar bien y de buscar el modo, pero no por ello, debo dejar que me ataquen o me juzguen.

He visto a personas que me criticaban durante años, caer en enfermedades, o adicciones peores, así que... les digo, a las personas que padecemos que tenemos derecho a ser respetadas, nadie nos puede condenar, juzgar, ni someter a escarnio público, y menos a decir que "estas chicas deberían ir a Africa a ver a personas que quieren comer y no tienen, se mueren de hambre de verdad". Comparar con situaciones como estas, es totalmente ignominioso, agresivo y solo demuestra una total ignoracia sobre lo que significa la anorexia y aún más, un desconocimiento total de lo que significa ser tolerantes.

"La ignorancia es atrevida" reza el refrán, y así es, se atreven a creer solo lo que dicen los medios de comunicación, que también fallan mucho al difundir solo una parte del problema, solo un rango de edad o un tipo de comportamiento, y el resto... son ignorados. Cada vez aumenta más el rango de edad de caer en este síndrome: niñas y niños de 5 años, que comienzan a tener estos comportamientos... preadolescentes de 11 años luchando por vivir y sostenerse en un esquema alterado de alimentación, pero las intervenciones se hacen directamente a la persona, y... pregunto yo... el resto de la familia?

Solo en lugares muy especializados, costosos y con profesionales capacitados, se toma en cuenta y se involucra a la familia en el proceso, y lo deben hacer, el patrón de conducta está alterado en todos, la disfunción emocional y alimenticia es entre todos, no solo de quien la padece.

Quiero terminar con un escrito que me ha compartido alguien muy especial. Para entender el egoismo, ese de aquellas personas que se atreven a juzgar bajo sus patrones, mas no se miran a sí mismas.

Escribiendo sin "u"
puedo hablar hasta de mi cansancio,
de lo mio, del yo,
de lo que tengo,
de lo que me pertenece...

Hasta puedo escribir de el,
de ellos y de los demas.
Pero sin "u"
no puedo hablar de lo suyo,
de lo tuyo, ni siquiera de lo nuestro.

Asi me pasa...
A veces pierdo la "u"...
y dejo de poder hablarte,
pensarte, amarte, decirte.
Sin "u", yo me quedo pero tu desapareces...
Y sin poder nombrarte,
¿como podria disfrutarte?
Como en el cuento... si tu no existes
me condeno a lo peor de mi mismo
reflejándose eternamente
en el mismo,
mismisimo,
estúpido espejo.

martes, 1 de septiembre de 2009

Un año A....



El tiempo siguió su curso
infalible verdugo del día
que arrastra entre sus adustas manos
la fría noche con su soledad inmensa
Un año a,
que las ilusiones brillaban en el firmamento
cual estrellas resplandecientes que iluminaban cada rincón,
un año a,
que el corazón latía sin cesar
esperando el abrazo que sosegara su afán;
un año a,
que el tiempo llegó de la mano
con la espada inclemente del desamor
Un año, ha transcurrido hasta hoy,
 entre escombros, ruinas y destellos fugaces
se escapan los últimos alientos de un sueño
gritos mudos, miradas ciegas,
palabras sordas
que agonizan sin remedio.
Entre sombras, tristezas y añoranzas
el tiempo sigue indolente
envolviendo en el silencio
mi aturdido corazón
No hay remedio, ni compás de espera,
no da tregua, sigue su curso como mástil
imbatible ante la más feroz de las tormentas
Así es el tiempo,
arrastra entre los anzuelos de los segundos
cada instante vivido
y lo envuelve entre la bruma del olvido
Cuánto tiempo más pasará
otro año quizás para que la agonía de la muerte llegue
y el frío de la soledad enfilen este barco
que navega entre las oscuras aguas del dolor
y los filos agudos de la indiferencia
Lo que eran alegrías, en tristezas convirtió
lo que pintó con los rayos del sol
en la negra noche envolvió,
al borde de mis abismos me envió
y allí, en un rincón
trato entre lágrimas
reparar lo que queda de mi corazón

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