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miércoles, 31 de octubre de 2012

¿Les agradaría saber cómo hacer para que hasta fregar platos en la artesa de la cocina resulte una cosa interesante? Si es así, el método está expuesto en un alentador libro, de valor increíble, de Borghild Dahl. Se titula / Wanted to See (Quería ver). Este libro fue escrito por una mujer que estuvo prácticamente ciega durante medio siglo. Y esta mujer escribe: "Sólo tenía un ojo y mi ojo único estaba cubierto de tan densas cicatrices que mi único modo de ver era a través de una pequeña abertura a la izquierda. Para leer tenía que colocar el libro muy cerca del rostro y forzar mi único ojo hacia la izquierda cuanto pudiera". Pero esta mujer no quiso ser compadecida; se negó a ser "diferente". Cuando niña, quiso jugar a la rayuela con sus compañeras, pero no podía ver las marcas. En vista de ello, cuando las otras niñas se fueron a casa, se arrastró por el suelo con los ojos cerca de las marcas. Se aprendió de memoria cada trozo del suelo en que sus amigas jugaban y pronto se convirtió en una experta en diversos juegos. Aprendió a leer en su casa, con un libro de tipos muy grandes que mantenía tan cerca de los ojos que sus pestañas rozaban las páginas. Obtuvo dos títulos universitarios, el de bachelor en artes de la Universidad de Minnesota y el de master en artes de la Universidad de Columbia. Comenzó a enseñar en la aldea de Twin Valley, Minnesota, y ascendió hasta convertirse en profesora de periodismo y literatura en el Augustana College de Sioux Falls, Dakota del Sur. Enseñó aquí durante trece años y, al mismo tiempo, dio conferencias en sociedades femeninas y ante el micrófono sobre libros y autores. Y escribe: "En el fondo de mi espíritu había albergado siempre el temor a la ceguera total. Con el fin de superar esto, adopté hacia la vida una actitud animosa, casi bulliciosa y jaranera". Después, en 1943, cuando tenía cincuenta y dos años, sucedió un milagro: una operación en la famosa Clínica Mayo. Ahora ve cuarenta veces mejor de lo que había visto en cualquier momento anterior. Se abrió así ante ella un nuevo e interesante mundo de belleza. Encontró interesante hasta lavar platos en la artesa de la cocina. Escribe: "Comencé a jugar con la blanca espuma en la pileta. Hundí mis manos en ella y tomé una bola de diminutas pompas de jabón. Las puse a la luz y pude ver en cada una de ellas los brillantes colores de un arco iris en miniatura". Cuando miró por la ventana que había encima de la artesa, vio las "batientes alas de un gris negruzco de los gorriones que volaban a través de la densa nieve que caía". Encontró tal placer en contemplar las pompas de jabón y los gorriones que cerró el libro con estas palabras: "Mi Señor, Padre Nuestro que estás en los Cielos, gracias, gracias". ¡Imagínese agradeciendo a Dios por poder lavar platos y ver arcos iris en las pompas de jabón y gorriones volando a través de la nieve! Usted y yo deberíamos avergonzarnos de nosotros mismos. Todos los días de nuestra vida hemos vivido en un país de magia y de belleza, pero hemos sido demasiado ciegos para ver y estábamos demasiado ahitos para disfrutar. ¡Contemos nuestros bienes, no nuestros problemas! Extraido de: Carnegie Dale - Como Suprimir las Preocupaciones y Disfrutar de la Vida.

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