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sábado, 12 de diciembre de 2009

Felíz Navidad y Año Nuevo

   El Arbol Navideño

Consejero


Ríe 
Perdona 
Relájate 

Pide ayuda 
Haz un favor 
Delega tareas 
Expresa lo tuyo 
Rompe un hábito 
Haz una caminata

Sal a correr

Pinta un cuadro.
Sonríe a tu hijo 
Permítete brillar. 

Mira fotos viejas 

Lee un buen libro. 
Canta en la ducha 
Escucha a un amigo. 
Acepta un cumplido 
Ayuda a un anciano. 

Cumple con tus promesas 
Termina un proyecto deseado

Sé niño otra vez. 
Escucha la naturaleza 
Muestra tu felicidad. 

Deja que alguien te ayude
Trátate como un amigo. 

Permítete equivocarte 
Haz un album familiar. 
Date un baño prolongado 
Escribe en tu diario 
 Por hoy no te preocupes. 
 Mira una flor con atención
Pierde un poco de tiempo 
Apaga el televisor y habla

Escucha tu música preferida 
Aprende algo que siempre deseaste

Llama a tus amigos por teléfono.
Haz un pequeño cambio en tu vida 
Haz una lista de las cosas que haces bien.

Ve a la biblioteca y escucha el silencio 
Cierra los ojos e imagina las olas de la playa.

Haz sentir bienvenido a alguien 
Dile a las personas amadas cuánto las quieres 

Dale un nombre a una estrella 
Sabes que no estás solo 
Piensa en lo que tienes 
Hazte un regalo 
Planifica un viaje 
Respira profundo 

Cultiva el amor 
 
FELIZ 2009 - 2010
  
http://cuadrosyobras.blogspot. com/ 
http://anacris-palbrasdesdeelalma.blogspot.com/
http://agenesia.blogspot.com/
http://anorexiaunamirada.blogspot.com/
http://restauraciondearteencolombia.blogspot.com/
Antes de imprimir piense en el medio ambiente.

 

domingo, 11 de octubre de 2009

La culpa: una carga...

Hay días en que solo quiero sentarme a llorar sobre mi tumba y levantarme luego ligera, liviana, con el cuerpo libre y transparente. Rebrotar de mi propio cadáver, respirar, y sentir sobre mi frente la brisa tenue del alba.
Pero entonces surge de entre la niebla el vigilante de la infelicidad, siempre atento y eficiente:
- “Disculpe, se dejaba usted su dolor”
- “¡Ah!, ¡es cierto!, muchas gracias, señor”.
Y recojo nuevamente la pesada urna de polvo negro y la oprimo firmemente contra mi pecho.
Y es que hay días en que solo quiero sentarme a llorar sobre mi tumba…


 Una amiga reikista me ha regalado este hermoso texto que su maestra el dió en clases.  Queda anónimo, pues prefieren que sea así.  Pero vale la pena compartirlo, analizarlo y asumir las sabias palabras que son.

Cargamos la culpa a cuestas por muchas razones, la asumimos como nuestro "deber"  ante muchas circunstancias, pero no sabemos liberarnos de ella.  Pensamos, que siempre tenemos y que lo correcto es mantener nuestra mochila a cuestas llena de enormes cargas de culpas. 

Cómo hacer entonces para soltar el dolor? para liberarnos de su carga? Nos autoinflingimos estas pesadas responsabilidades, y es necesario? Es como antaño en la época de la autoflagelación, "es que tengo, es que soy yo, es que no puedo, es que..." y de paso, soltamos la responsabilidad de hacer, de liberarnos, en manos de otros.   Cuando decimos; " es que me tocó vivir esto.... es que Dios lo quiere así.... es que es la voluntad Divina... Si Dios quiere.... " dejamos la responsabilidad de actuar, decidimos NO HACER NADA, solo cargar la culpa encima y adentro del alma, y es como un puñal que hiere y hace sangrar lentamente.   Así que literalmente, nos vamos anulando inconciente o concientemente al no liberarnos de las culpas.  

Podemos decir que es por enseñanza y formación en nuestra infancia, que la sociedad así lo exije, la religión, y muchas disculpas más, pero son solo eso: DISCULPAS.  La responsabilidad de las cargas que llevamos a cuestas en el alma y en el corazón que nos impiden ser felices, es solo nuestra.  

El proceso de liberar las culpas va más allá de decir, Sí, soy responsable de esto y de aquello.  Hay ante todo, que liberar al otro, quitarle la responsabilidad de nuestros actos a quienes se las hemos soltado, retomar el control y asumir qué nos corresponde y liberar lo que no, así los demás no reciban su parte, debemos soltarla, para ello, el perdón es la herramienta.  Suena fácil, pero por miedo, por dudas y falta de auto estima, a mí me cuesta mucho realizar el proceso.  Voy aprendiendo, porque voy entendiendo que será la única forma de llegar a ese estado de tranquilidad que anhelo con toda mi alma. 

martes, 22 de septiembre de 2009

Los prejuicios

Los prejuicios
Hace unos días atrás, recibí un muy desagradable correo mostrando fotos de mujeres anoréxicas y hablando muchos juicios bastante crueles sobre ellas.

Nadie está calificado para tildarnos de egoistas, de querer ser el centro de atracción, de vivir orgullosas por estar enfermas, ni de todas las tonterías que he leido en ese correo. Juzgar, condenar, decir conceptos repetidos de los medios de comunicación, estigmatizar a un grupo de personas, todo esto, contribuye a ser parte del problema y no parte de la solución.

Lo que voy viendo con este tipo de correos, de publicaciones, de críticas, es que las personas que se consideran "sanas" y a salvo de riesgos de sufrir Anorexia o bulimia, no son excentos de otras situaciones, ya sean adicciones, traumas, o patologías. Solo que tienen algunas de las que son..."socialmente aceptadas", o símplemente ocultan las suyas, las niegan, asumiendo una posición siempre atacante contra personas que por diferentes razones, simplemente evidenciamos lo que nos sucede.

Nos tratan como si fueramos algo peor que criminales. La sociedad "acepta" a un homicida pero no perdona a una mujer con anorexia. Es mejor tapar, ocultar, criticar, que ayudar, que dar atención, que ser parte de la solución. Porque implica simplemente asumir que también se tienen fallas, que nadie es perfecto y que en alguna medida, esa persona que nos está atacando con fuerza, solo está ocultando su propio drama, o su propio sufrimiento.

Los prejuicios son impuestos por una sociedad evidentemente enferma, incapaz de prevenir situaciones como esta, simplemente, dejan que avancen las cosas, las enfermedades, hasta que alguien famoso cae, hasta que un ídolo evidencia que los seres humanos son vulnerables en cualquier posición, entonces se habla, se dicen cosas, se hacen campañas, se publican libros... luego, se vuelve a dejar todo bajo la alfombra... el mugre oculto no se nota ¡¡ Y eso somos las personas con anorexia, bulimia, o cualquier adicción. Por eso nos meten en estadísticas, en esquemas de diagnóstico preconcebido y rígidos, en tratamientos de tres meses con terapias extremas y poco flexibles.

Invito a aquellos que nos juzgan, a que primero se juzguen a sí mismos, que vean cuál es su situación real, cuáles falencias tienen, cuáles dolencias en el alma, el corazón, cuáles carencias de amor, de afecto, de ALIMENTO espiritual o emocional tienen... y entonces, una vez se den cuenta que todos los seres humanos siempre necesitamos de afecto, de alimetar el alma entonces, podré aceptar concejos, mas no juicios ni críticas sobre mi condición. Estoy enferma sí, pero lucho por salir y simplemente porque tengo el derecho de estar bien y de buscar el modo, pero no por ello, debo dejar que me ataquen o me juzguen.

He visto a personas que me criticaban durante años, caer en enfermedades, o adicciones peores, así que... les digo, a las personas que padecemos que tenemos derecho a ser respetadas, nadie nos puede condenar, juzgar, ni someter a escarnio público, y menos a decir que "estas chicas deberían ir a Africa a ver a personas que quieren comer y no tienen, se mueren de hambre de verdad". Comparar con situaciones como estas, es totalmente ignominioso, agresivo y solo demuestra una total ignoracia sobre lo que significa la anorexia y aún más, un desconocimiento total de lo que significa ser tolerantes.

"La ignorancia es atrevida" reza el refrán, y así es, se atreven a creer solo lo que dicen los medios de comunicación, que también fallan mucho al difundir solo una parte del problema, solo un rango de edad o un tipo de comportamiento, y el resto... son ignorados. Cada vez aumenta más el rango de edad de caer en este síndrome: niñas y niños de 5 años, que comienzan a tener estos comportamientos... preadolescentes de 11 años luchando por vivir y sostenerse en un esquema alterado de alimentación, pero las intervenciones se hacen directamente a la persona, y... pregunto yo... el resto de la familia?

Solo en lugares muy especializados, costosos y con profesionales capacitados, se toma en cuenta y se involucra a la familia en el proceso, y lo deben hacer, el patrón de conducta está alterado en todos, la disfunción emocional y alimenticia es entre todos, no solo de quien la padece.

Quiero terminar con un escrito que me ha compartido alguien muy especial. Para entender el egoismo, ese de aquellas personas que se atreven a juzgar bajo sus patrones, mas no se miran a sí mismas.

Escribiendo sin "u"
puedo hablar hasta de mi cansancio,
de lo mio, del yo,
de lo que tengo,
de lo que me pertenece...

Hasta puedo escribir de el,
de ellos y de los demas.
Pero sin "u"
no puedo hablar de lo suyo,
de lo tuyo, ni siquiera de lo nuestro.

Asi me pasa...
A veces pierdo la "u"...
y dejo de poder hablarte,
pensarte, amarte, decirte.
Sin "u", yo me quedo pero tu desapareces...
Y sin poder nombrarte,
¿como podria disfrutarte?
Como en el cuento... si tu no existes
me condeno a lo peor de mi mismo
reflejándose eternamente
en el mismo,
mismisimo,
estúpido espejo.

martes, 1 de septiembre de 2009

Un año A....



El tiempo siguió su curso
infalible verdugo del día
que arrastra entre sus adustas manos
la fría noche con su soledad inmensa
Un año a,
que las ilusiones brillaban en el firmamento
cual estrellas resplandecientes que iluminaban cada rincón,
un año a,
que el corazón latía sin cesar
esperando el abrazo que sosegara su afán;
un año a,
que el tiempo llegó de la mano
con la espada inclemente del desamor
Un año, ha transcurrido hasta hoy,
 entre escombros, ruinas y destellos fugaces
se escapan los últimos alientos de un sueño
gritos mudos, miradas ciegas,
palabras sordas
que agonizan sin remedio.
Entre sombras, tristezas y añoranzas
el tiempo sigue indolente
envolviendo en el silencio
mi aturdido corazón
No hay remedio, ni compás de espera,
no da tregua, sigue su curso como mástil
imbatible ante la más feroz de las tormentas
Así es el tiempo,
arrastra entre los anzuelos de los segundos
cada instante vivido
y lo envuelve entre la bruma del olvido
Cuánto tiempo más pasará
otro año quizás para que la agonía de la muerte llegue
y el frío de la soledad enfilen este barco
que navega entre las oscuras aguas del dolor
y los filos agudos de la indiferencia
Lo que eran alegrías, en tristezas convirtió
lo que pintó con los rayos del sol
en la negra noche envolvió,
al borde de mis abismos me envió
y allí, en un rincón
trato entre lágrimas
reparar lo que queda de mi corazón

domingo, 23 de agosto de 2009

A la noche

En los momentos mas oscuros de mi alma,
la noche aparece como mi cómplice perfecta,
desaloja a la luna
para que su luz no altere mi alma adolorida

Noche, de silencios y soledades,
de largas reflexiones y cavilaciones constantes,
de llanto que sale del corazón
y sombras que envuelven mi dolor

Noche, oculta tras las nubes negras,
noche, que arropa los cerros y los bosques lejanos,
donde mi espíritu corre en desespero por los rincones
bajo el manto de protección que solo el destello de las estrellas altera

Largas, lentas, inevitables
corren las horas bajo tu cenit,
divagando entre los recuerdos, los sentimientos y la razón
poco a poco vas limpiando en mi ser
la helada sensación que el desamor
sembró sin dilación ni compasión

Qué sería de mis días sin las noches,
donde me refugio en el profundo rincón de mi universo
a esperar que algún día
el sentido de este camino oscuro
me dé las respuestas a mis preguntas constantes

Noche, equilibrio del día luminoso
donde se dibujan en tenues figuras
los recuerdos y las tristezas
para disiparlos con el soplo de la brisa del amanecer
y dejar que los primeros rayos del sol
los transformen en chispas de estrellas
que desaparecen en la alborada

sábado, 8 de agosto de 2009

Recuerdos de amor - Victor y leo

http://www.youtube.com/watch?v=QPktP_MhbvA

Despedida a mi padre



Hoy la luna se viste de nubes difusas,
Hoy su brillo se oculta tras la noche oscura
Suena a despedida
Suena a partida

Extraña noche la de anoche
Donde en silencio dijimos adiós
Fundidos en un abrazo emotivo
Entre el llanto y el perdón

En silencio dijimos adiós,
Teniendo a Dios como testigo,
El tiempo de volver llegó.

No mas deambular por el mundo sin reposo,
No más ir y venir sin descanso,
Se acabó el peso que la culpa te impuso
Se cae la capa que el dolor te cubrió

El corazón ha hablado
Y las heridas han cerrado
Momentos finales de partir y nacer
En lo mas silente del anochecer

En ese lugar donde solo sabemos que volveremos a vernos
En el refugio del Padre y su abrazo
Partes ya a tu descanso eterno,
Siempre estarás en mí y yo en ti,
Padre e hija, seremos hasta el fin de los tiempos

Lazo indisoluble que el tiempo forjó
Entre lágrimas, risas y abrazos
Silencios largos en tu ausencia marcados
Colmados de aquella esencia que tu ser dejaba

Al rozar mi alma con tu calor
Padre e hija, de la mano en esta vida
De corazón y alma lo que resta de la mía

Ya es tiempo de que partas
A tu descanso anhelado
Sin mas pesares ni ataduras
Con lágrimas en mis ojos te digo adiós
Con la certeza que siempre en mi corazón
Tu amor encontraré

Ve ya, padre mío, amado ser
Que hasta hoy me acompañó
El tiempo del reencuentro
En manos del destino está escrito

Y en el presente hoy te digo
Gracias por ser mi papá,
Sin reproches, ni reclamos
Porque solo Dios los hará
Nos queda el sentimiento filial
Que estaremos siempre unidos
Hasta el final.

Con todo mi amor, tu hija. 2009-ago-04

sábado, 18 de julio de 2009

Las pompas de jabón

Las pompas de jabón

Cuál es la magia que envuelve este juego de infancia? Soplar, verlas elevarse y volar con la suave brisa vespertina; brillar ante la luz del sol, temblar súbitamente y explotar al menor roce, o simplemente, porque sí. Perseguirlas en un día soleado, escuchar las risas de los niños, correteando con sus manitas extendidas, sus rostros ruborizados, sus carreras tras las bombas que denontan cuanto disfrutan de sus colores y se olvidan que alrededor gira el mundo. Solo importa, ver el brillo, buscar las más grandes, soplarlas para que sigan flotando y se eleven, o competir por reventar más que los otros

Pero, para mí, hace tiempo es un tema que me atrae. Qué es una pompa de jabón? Un mensaje oculto? En términos físicos, es una membrana de una sustancia jabonosa que contiene aire a una presión determinada y se equilibra con la presión externa, es tan liviana que la lleva el viento hasta que la diferencia de dichas tensiones la hace estallar. Podría hacer una investigación rigurosa y encontrar muchas definiciones, terminolgías científicas, fórmulas matemáticas, para lograr la burbuja perfecta y más duradera. Pero qué representa todo esto? Podría ser yo una pompa de jabón? Es tan frágil mi existencia como para compararlas? Puede ser… la temporalidad de mi vida puede ser tan sutil como lo que dura una burbuja, si su existencia en el tiempo es cuestión de instantes, mi temporalidad ante la eternidad, sería lo mismo, tan solo segundos.

Entonces, qué gano al estar aquí con tan pocas posibilidades de permanencia? Pienso en lo QUÉ ES…

Las características más atrayentes de una burbuja son: su brillo, refleja el arcoíris con tal magnitud que parece un diamante enorme; su perfecta forma; su fragilidad y a la vez fortaleza para mantenerse flotando en la brisa; la alegría que produce en un niño y las risas al hacerlas estallar.

La forma, es perfecta, porque está en equilibrio, cuando flota suavemente, sin temblar, sin amenazar con estallar, significa que sus fuerzas internas y externas son iguales, ninguna es mayor que la otra, por lo tanto, no hay deformidades, hay una superficie suave, continua y su movimiento es igual, sutil y armonioso. El brillo ante los rayos del sol, es sedoso y casi hipnótico. Es la magia del equilibrio, es … la paz interna y el exterior no la altera. Entonces el brillo se torna perlado, refleja el arco iris como un suave espejo, es hipnótico, ya que siento que es durante ese momento perfecto que la burbuja simplemente ES sin más.

Al reventarse, no desaparece simplemente, se transforma en miles de gotitas y caen; observando con cuidado, se puede seguir el rastro en el suelo, quedan las marcas del lugar donde han reventado y muchas salpicaduras de aquellas que simplemente se vuelven una pequeña lluvia de jabón. Otras… se van, se pierden en otros lares, nuestras manos, cuerpo, o en cualquier espacio. Siempre al terminar el juego, queda una pequeña nostalgia, de querer seguir, de no terminar la magia.

Entonces, yo puedo ser una burbuja? Si equilibro mis fuerzas internas con las externas, si solo vivo el momento si pensar en donde será mi final, creo que podré brillar como estas esferas que parecen de cristal así el momento sea fugaz, es el que hay, y vale más disfrutar un instante, que lamentar una eternidad el no haber disfrutado esa oportunidad.

Ser como pompas de jabón, despertar, brillar, volar, flotar y al final, dejar una huella, en algún lugar, siempre alguien lo notará.

El efecto de la tormenta

En mi alma de águila solitaria, muchas veces me pregunto el porqué de estar en constantes cambios. Solo ahora, que puedo remontar sobre las cumbres más altas, sobre las nubes, sobre el mismo cielo y ver el panorama desde lo más alto, puedo percibir entonces un horizonte diferente.

Despliego mis nuevas alas, mi nueva forma, un águila de cristal, tan duro como el diamante, tan liviano como vapor de agua, transparente como la nada. Me permite este nuevo volar sin restricciones por todo el universo y contemplar sin temor y sin ocultar nada a mi vista, el panorama.

Veo muchas tormentas, van y vienen por doquier. Unas grandes, otras más pequeñas, otras chocan entre sí… y de pronto se disipan, se calman, el viento limpia el desastre, el agua riega la nueva tierra y las nuevas semillas germinan. Pero vuelven, una y otra vez.

Bajo a un risco de una muy alta montaña, desde donde puedo observar cómo funciona una de estas tormentas: en el centro, hay calma, no hay nada, según los expertos es el ojo, allí no se mueve ni una brizna, el sol se filtra, hay paz. Pero a su alrededor, todo es agitación, turbulencias, caos, destrucción total… Entonces observo a lo lejos, hasta donde alcanza a influir esta tormenta? Pues… depende de la dirección que tome, del curso… si toca suelo, con qué se encuentre… la resistencia que se ofrezca… hay tantas variables.

De regreso a mi nido, me pongo a investigar. Las tormentas me parecen hermosas desde el aire, la forma en que las nubes se envuelven, los tonos, los bordes diluidos y el centro, oscuro, enigmático. Cómo se forman? De un modo tan sutil, tan suave… imperceptible para la mayoría, solo aquellos seres que están en constante y total sincronía con la madre naturaleza, pueden saber cuándo comienza a formarse un tornado. Entonces, callan, buscan a sus familias, y huyen raudos a ponerse a buen recaudo, lejos de donde puedan ser afectados.

El cielo está claro, sol radiante, brisa fresca, casi imperceptible, hay mucha… demasiada calma… de pronto, las aves no trinan, no vuelan, las vacas se echan, los perros y gatos salen a esconderse… las nubes lentamente comienzan a juntarse, muy claras, suaves, pero en cuestión de segundos, comienzan a llegar grandes cúmulos, y cada vez mas oscuros. El aire se enrarece, el brillo del día cambia, es casi hiriente a los ojos… suenan algunos truenos, pero en el cielo solo se observan nubarrones… sin previo aviso, se forma un pequeño tornado y comienza a bajar el pie… parece un cono de helado…. El sonido es… tan raro, son como silbidos roncos… la velocidad con que comienza a absorber las nubes a su alrededor, a ennegrecerse en la medida que recoge hojas, tierra, elementos del aire y del suelo, todo esto es apabullante. Ruge el cielo, desgarra la oscuridad un relámpago y el estruendo es aturdidor; comienza el proceso de arrasar con todo lo que halle en su camino: árboles, casas, carros, postes de luz, todo parece retorcerse ante su fuerza, se desintegra en pequeños trozos que vuelan con gran fuerza dentro de su embudo y salen disparados a cientos de metros. Estoy realmente aterrada, me siento inerme ante la devastación, solo atino a recluirme en lo más profundo de mi cueva, rogando que el viento no llegue hasta mi montaña, pero inevitablemente siento el aire, huele a dolor, a barro, hay granizo, lluvia, casi quema al caer, la roca se desmorona al contacto de estas gotas y cristales disparados con la fuerza de un arma de fuego.

Sigue su curso, impasible y arrasador. De pronto, tal como comenzó, se disipa… las nubes se disuelven, los escombros caen como lluvia por todo el valle… los últimos truenos suenan como estertores agónicos de la muerte de la tormenta, y finalmente, sale de nuevo el sol. Claro, radiante… Salgo y remonto el vuelo despacio, voy mirando hacia abajo, casi a ras del suelo, observando todo lo sucedido. Hay cosas que no se reconocen en absoluto, hay trozos de paredes, postes rotos como pajillas de madera, techos en astillas, coches retorcidos como papel viejo, aves, animales y personas heridas. Hay llanto, hay quejas, lamentos por doquier. Pero también surge un sentimiento que previo a la tormenta no se sentía: solidaridad, los sobrevivientes acuden raudos a socorrer a los heridos, con sus propios medios, comienzan a liberarlos y a trasladarlos a lugares más seguros, en espera de los medios de socorro y personal más calificado. Nadie se detiene a pensar si esta o aquella persona merece o no ayuda, solo la brindan, todos se unen por una misma causa. Entones entiendo que el caos, genera cambios, y muchas veces, estos deben ser a raíz de circunstancias destructivas, que al final, son constructoras. Hacen cambiar actitudes, formas de pensamiento, de hablar, de sentir. Entonces voy comprendiendo.

Vuelvo a mi nido, y pienso en el caos que ahora envuelven mi vida… y veo que aunque yo esté en un lugar aparentemente seguro, puede ser tan solo el ojo de mi huracán. A mi alrededor, hay mucho caos ahora, amigos discutiendo, chocando como pequeños tornados entre sí, vientos huracanados azotando mi familia, temblores sacudiendo y haciendo tambalear todo aquello construido y pensado como estable. Entonces, debo resistir? No, lo que siento, es que ahora solo debo volar por encima de todo esto, y evaluar las consecuencias y lo que va sucediendo.

Evitar que la tormenta llegue, no tiene sentido, ya está en pleno. Esperar a que pase, sí, pero alerta. Estos cambios que dejará serán fundamentales: los escombros, serán aquellos conceptos, criterios, pensamientos, sentimientos y acciones débiles, equivocados, llenos de temor, de falsas expectativas disfrazados de fortalezas, que obviamente no están en capacidad de resistir esta nueva situación. En los cambios, hay dos opciones: ser el inicio, aunque ello conlleva a generar el caos, o ser parte del caos y ser destrozado por el mismo.

Al ser orígenes, podemos controlar en algo la fuerza destructiva: al medir las palabras, las acciones, los sentimientos, si lanzamos palabras al azar, los vientos serán tan fuertes que el daño generado, tarde o temprano nos avasalla de igual modo. Podemos conscientemente enfocar el pie del embudo para remover específicamente aquellos cimientos mal construidos, y sacarlos de raíz, así aparentemente la herida sea tan honda, que no veamos cómo la vamos a cubrir. Pero al disiparse la tormenta, podremos terminar de limpiar y construir nuevamente, levantar nuevas estructuras, y recoger aquellas que han quedado obsoletas, incluyendo, que haya que sacar de nuestras vidas a personas que solo actúan como potenciadores del ciclón. No necesitamos esos elementos destructivos que nos hacen aumentar nuestra propia confusión. Merecemos construir de un modo efectivo los nuevos parámetros para seguir nuestro camino en forma armoniosa, podemos avanzar haciendo que esa luz que está en el centro, se extienda por entre, sobre y debajo de la misma tormenta, hasta que la disipe del todo y vuelva a iluminar nuestro universo.

Y si una tormenta ajena nos toca, evaluemos entonces la forma en que nos está llegando y qué cambios nos está indicando para hacerlos sin dilación. Titubear a esta altura de la vida, es ceder nuestro poder a fuerzas ajenas, al caos generalizado del mundo, y dejar de vivir nuestros propios procesos y aprender las maravillosas lecciones que tras ella trae. No podemos pedirle al centro que actúe diferente, pues no es nuestro, no escuchará ni nos verá. Solo podemos evitar que nos destroce, ya sea alejándonos, o dejándole seguir su curso sin interferir, para que no se cargue de escombros y no nos destruya en el proceso.

Siempre las tormentas son regeneradoras, alabemos pues, y demos gracias al universo, por estos momentos, difíciles, que nos ponen a prueba y nos llevan a medir los límites de nuestras fuerzas, de lo contrario, pasaríamos la vida sin aprender, sin sentir, sin progresar. Seamos cambio primero en nuestros universos interiores, para generar cambios en el exterior.

sábado, 11 de julio de 2009

El Precio del Conocimiento y Algunos Pensamientos

Autor desconocido



Algunas veces es un error juzgar el valor de una actividad simplemente por el tiempo que toma realizarla... Un buen ejemplo es el caso del ingeniero que fue llamado a arreglar una computadora muy grande y extremadamente compleja... una computadora que valía 12 millones de dólares. Sentado frente a la pantalla, oprimió unas cuantas teclas, asintió con la cabeza, murmuró algo para sí mismo y apagó el aparato. Procedió a sacar un pequeño destornillador de su bolsillo y dio vuelta y media a un minúsculo tornillo. Entonces encendió de nuevo la computadora y comprobó que estaba trabajando perfectamente.

El presidente de la compañía se mostró encantado y se ofreció a pagar la cuenta en el acto.

- ¿Cuánto le debo? preguntó.
- Son mil dólares, si me hace el favor.
- ¿Mil dólares? ¿Mil dólares por unos momentos de trabajo? ¿Mil dólares por apretar un simple tornillito? ¡Ya sé que mi computadora cuesta 12 millones de dólares, pero mil dólares es una cantidad disparatada! Le pagaré sólo si me manda una factura perfectamente detallada que la justifique.

El ingeniero asintió con la cabeza y se fue.

A la mañana siguiente, el presidente recibió la factura, la leyó con cuidado, sacudió la cabeza y procedió a pagarla en el acto, sin chistar.

La factura decía:
Servicios prestados:
Apretar un tornillo............ US $1 dólar
Saber qué tornillo apretar.... US $999 dólares


RECUERDA: "SE GANA POR LO QUE SE SABE, NO POR LO QUE SE HACE"


Todas las cosas ya fueron dichas, pero como nadie escucha es preciso volverlas a decir a cada momento. La gente no puede descubrir nuevas tierras hasta que tenga el valor de perder de vista la orilla. Es mejor ser odiado por lo que eres que amado por lo que no eres. Nuestros actos están unidos a nosotros como el fósforo a su luz. Nos consumen, pero producen nuestro esplendor.

miércoles, 8 de julio de 2009

El regalo: La perla


Para comenzar este viaje, soltemos todo aquello que emocionalmente, mental y física nos impida ir libremente de disfrutar de este momento. Invoquemos a nuestro ser, decretando que será él quien por el amor y nuestra esencia divina, nos guiará en este mágico viaje. Llega Durh con su encantadora sonrisa y nos abraza. “Vamos a ir por perlas, por mágicas perlas” nos dice con emoción.

Nos guía a un valle tranquilo, verde, rebosante de luz, de brisa y olores a primavera, en ésta época comienza a brillar el sol con mucha fuerza, el verano ronda y todo parece llenarse de flores, frutos que comienzan a crecer en las copas de los árboles pichones de muchas avecillas revoloteando en un tremendo jolgorio pidiendo a sus padres más comida, ellos, afanosamente van y vienen, sin detenerse a mirarnos procuramos caminar sin ruido, claro que el prado es tan suave, que parece ceder a nuestros pasos sin quebrarse, sin hacer ruido.

Vamos a pasar una cueva, en un pequeño cerro, la roca es de color marmoleada, formada por brillantes granos de colores de matices verdosos, negros y jaspeados; entramos a la ancha caverna, es muy luminosa, la misma roca tiene un bello destello blanquecino que nos sirve para ver el camino. Salimos, a un valle aún mas maravilloso, surcado por un gran río. Durh nos invita a entrar en él, aunque se ve caudaloso, su sonido es tan agradable, el agua fluye, cantarina, fresca, sus aguas se ven tan refrescantes que entramos en ellas sin duda, y se siente gran regocijo al hacerlo; vamos sumergiéndonos en sus aguas, vemos muchos pececillos pasar por nuestro lado renacuajos, salamandras, lagartijas, ranas y muchas larvas de insectos aferradas a las raíces de plantas en la orilla. Comenzamos a caminar por el fondo, un lecho rocoso cubierto de preciosos guijarros tan redondeados, tan suaves que parecen de seda. El agua es tan transparente que la luz del sol se nota casi perfecta, los rayos atraviesan como hilos de plata.

Seguimos avanzando cada vez más profundo, en la media que el cauce del río se ensancha llegamos a una pequeña ensenada, muy cómoda donde encontramos cientos de ostras,
alargadas, firmemente aferradas a las rocas, sus caparazones parecen almendras gigantes
y escasamente se puede advertir el pie con el que se aferran entre el cieno que cubre esta área; aquí un delfín rosado se nos acerca, nos da la bienvenida y gira en nuestro rededor retozando con alegría. Durh le saluda, claro, son viejos amigos, el delfín nos invita a acércanos a varias ostras las roza con su hocico y ellas suavemente se abren y nos muestran su más preciado tesoro esas pequeñas, brillantes y amorfas perlas, los visos, de su nácar, contrastan con la luz que se filtra por la superficie del agua. Hay de todos los colores: rosadas, grises, cremosas, algunas mas redondas, allá hay algunas más amarillas, aquí unas más rojizas... miren las de allí ¡¡ son casi verdes ¡¡ cuanta belleza hay aquí¡

Algunas de estas ostras se acercan a nosotros y nos obsequian su perla, yo tomo una de color gris violeta, muy brillante, sedosa y me siento a observarla con detenimiento. El delfín rosa se posa en el fondo y me mira me dice: ¿sabes cómo surgió? y le digo, sí, una piedra que se filtró y ella la cubrió con nácar. Me dice, si ,¿ pero la reacción? le digo: no la tengo clara. Entonces me explica: “Mira, la perla se forma de una herida, cuando la ostra se alimenta, debe abrirse ligeramente, absorber el agua para filtrar el alimento pero algún pequeño gránulo de arena, tan diminuto, pasa, y se clava en su carnoso cuerpo, desprotegido, muy vulnerable.

Ella de dolor se aprieta, cierra con fuerza su concha y comienza a sanarse... ese granito de arena, es para ella tan grande y doloroso, que la hace generar el nácar, con el que le va envolviendo, pero no logra sacarlo entre más lo cubre, más le genera dolor, pero ella se acostumbra, y lucha por su vida es tal la lucha, que pone todo su empeño, da lo mejor de sí misma, su esencia, su brillo, su capacidad de construir y crear, es lo que forma el nácar, capa tras capa fuerte, resistente al final, el grano de arena queda en el centro y ella puede dar vida a una de las joyas más apetecidas de la naturaleza el único ser viviente capaz de crear una JOYA transforma algo insignificante en algo tan maravilloso”

Quedo extasiada al observar mi perla y entiendo el enorme sacrificio y el arduo trabajo de la ostra así que le digo, muy agradecida y llorando, que gracias, su dolor hoy es un regalo para mí entonces, Durh me dice: “Mira chiquita así es que puedes convertir el dolor en algo magnífico cada herida, ocasionada por algo que se ha filtrado del exterior a tu ser, puedes transformarlo, con amor, paciencia, tesón y fe, en una joya que adornará tu vida, y los demás podrán extasiarse con ella, son todos tus dones, tus habilidades, tus proyectos, transfórmalos en joyas si alguien te causa una herida, conviértela en un motivo de orgullo, en algo que valga la pena cada esfuerzo y esto mi pequeña, es un trabajo que solo tú puedes hacer, solo tú tienes la capacidad de tornar ese granito de arena en una magnífica perla.


Abrazo a Durh muy emocionada y cuando vuelvo a mirar la ostra, ella está totalmente abierta, pero muerta. Ha dado su vida por esta preciada pieza, y de igual modo su concha brilla, cubierta de nácar en el interior. Aunque por fuera, es áspera, oscura, de aspecto poco apetecible, entiendo entonces que es su coraza su protección para salvaguardar este magnífico tesoro. Así que, ahora, con mi preciada perla comienzo el camino de regreso a la orilla, tomada de la mano con Durh y en silencio. Vamos saliendo a la orilla y ahora sé, que aunque no puedo evitar que algo entre y me dañe sí puedo transformarlo, sí puedo controlar cómo me afecte y volverlo una joya para mí
y si al final, puedo compartir su brillo con los demás, será un regalo adicional

martes, 7 de julio de 2009

Nadando con Isthar, el delfín blanco



Hoy, mi amigo Durh, mi encantador guía de Cristal, me llevará a nadar un buen rato con nuestro viejo amigo Isthar, el delfín blanco. Estoy muy contenta, porque este es un paseo fabuloso.

Nos vamos tomados de la mano, volando suavemente desde casa, pasamos por las nubes, suaves, refrescantes, jugueteamos un poco mientras vamos rumbo al mar. A lo lejos, alcanzo a divisar la playa de colores. En el horizonte, veo al sol jugar con sus rayos, dibujando fulgores dorados, verdes, carmesí, plateados, sobre las crestas de las olas, y ellas parecen gozar tanto como el mismo astro.

Bajamos a la playa. Hum... que sensación... la arena es tan fina, luminosa, suave, pequeños granos transparentes, pero a la vez, llenos de color, parecen pequeños prismas y cada uno contiene un arco iris en su interior. Saltando sobre las olas, salpicandonos a gusto y dando sonidos agudos, nos saluda Isthar, incitándonos a entrar al mar y seguirle en el juego. Claro, entramos sin dilación alguna, y llegamos a un grupo de olas, estas parecen sostenernos, entonces, me entrega un pequeño cuenco de cristal, con una dulce agua azulada con visos de plata. Me dice Durh:
toma pequeña, bébe, esta agua te permitirá nadar a gusto en las profundidades sin preocuparte por respirar, podrás ver, escuchar, hablar, igual que nosotros.


Apuro el brebaje, sabe a... agua burbujeante, como si estuviera hecha con la espuma misma del mar. Siento entonces cómo mi cuerpo se va transformando, y me vuelvo de ... agua ¡¡¡ Tomo a Isthar de su aleta dorsal, y junto a Durh, vamos bajando, voy observando cómo el agua va cambiando de colores, de azul verdoso, lleno de pequeños seres brillantes, cristalinos, traslúcidos... nerviosos... pasando a aguas que se van tornando cada véz mas oscuras, de un azul índigo, mas densas, es como ir bajando a una dimensión diferente. En el trayecto, nos van acompañando muchos seres, ballenas, orcas, mantarayas, cientos de peces de muchas formas y colores, y nos van dejando en la medida que la inmersión es a mayor profundidad, dando paso a nuevos seres, biolumincentes, que con sus fulgorosos visos nos van iluminando el camino, mientras juguetean entre nosotros.

Finalmente, llegamos al fono, aquí, la arena es gruesa, densa, pero está llena de vida, surgen peces planos, gusanos, calamares y muchos animales que no conozco, pero todos nos saludan con alegría. Hay luz, no se donde proviene, pero el espacio está cálidamente iluminado. Me invitan a sentarme en un pequeño morro formado por rocas, algo ásperas, pero de bonitas texturas. Me acomodo, mientras mis nuevos amigos se van tranquilizando y reposan al rededor. Entonces Isthar, se hace al centro, y comienza a soltar pequeños aros de burbujas, que va dilatando con su hocico, es un juego fabuloso ¡¡ Me los pasa, y yo hago lo mismo, al poco rato, estamos todos juando con estos aros de burbujas, parecen mangueritas luminosas, pues brillan al ser formadas por magníficas burbujas pegadas entre sí, hasta q se disuelven en el agua. Los caballitos de mar, me traen delciosas algas, y otros frutos marinos, nunca había probado algo tan suave, refrescante, vitalizante.

Nuevamente el delfín toma lugar, y comienza a escarbar la arena, sacando una bella flor cristalina, de pétalos color violeta muy traslúcios, pareciese que se fuera a romper dado lo delgados que son, pero no, resisten. Entonces se eleva, y la hace girar suavemente, retrocede, ya que esta flor comienza a aumetar su velocidad, el sonido es como de campanas de cristal que va volviendose un zumbido, va agudizandose en la media que el centro de la flor se abre. Durh me explica: "es una mandala, saldrán luces de colores que te servirán para tu salud". Veo entoces que comienza a salir un haz de luz rojiza, que comienza a extenderse y llega a mi cintura, allí se disuelve; siento calor, y cierro mis ojos un momento. Luego, surge una luz naranja muy suave, a la altura de mi ombligo, me envuelve toda la zona, dándome la sensación de limpiar, de tranquilizar y me siento muy cómoda ahora, felíz. En seguida, viene una luz de color dorado, amarillos, como rayos de sol, bellísima, llega a mi abdomen,, inundándolo de un sentimiento amoroso, me siento abrazada, muy emocionada. Ahora, surge una verde, parecen rayos de esmeraldas, y toca mi pecho suavemente, envolviéndolo en una sensación reconfortante y muy cálida; para mi garganta, hay una luz azul, tan pura, tan clara, que parece que mi voz va a tomar esa misma escencia. Sube a mi frente, una ola de color violeta, penetrando de un modo tan sutil pero firme, que mi interior se inunda con esta energía, y finalmente, a la cabeza, un haz de luz de colores, casi blanquesina brillante. Cierro los ojos, porque siento cómo todo en mi interior comienza a girar, a moverse... entonces Durh, trae un cristal que parece plata, un polihedro formado por triángulos y muchas puntas... lo inserta suavemente en mí cabeza y su energía va bajando, hasta sacar por los pies, toda aquella que estaba estancada.

Ahora me siento renovada. Como aún soy de agua, veo todo el flujo de la energía moverse através de mi cuerpo. Al final, Isthar y Durh me abrazan, y yo a ellos. Entiendo que me han dado un bello regalo y así lo acepto. Es maravilloso. Ha llegado el momento de volver, para lo cual, de la flor ahora surge un remolino verde, yo me hago en el centro, y me va subiendo tan rápido pero tan suavemente, que no siento ninguna molesta en el ascenso. Finalmente, con Durh de la mano, retornamos a la playa, allí me siento a dar las gracias a Isthar, quién se va saltando jugando a romper los rayos de plata que la luna, ahora en lo alto del cénit, dibuja sobre la tranquila superficie del mar.

Hasta pronto viejo amigo, pronto nos volveremos a ver.

domingo, 28 de junio de 2009

El baile de máscaras




Hoy he llegado a casa, y me he encontrado una invitación a un baile. Una hermosa tarjeta timbrada en papel fino, con letras doradas, cursivas con un pequeño texto: "Cordialmente ha sido invitada a un baile de fantasía. Venir sin disfraz, nosotros lo proporcionaremos" Hora: En este momento, hoy...

Quedo algo perpleja, y me pregunto, un baile de disfraces sin disfraz? Vaya... que tiempos modernos corren. Así que apresuro a cambiarme, me pruebo varias prendas, y cuando creo que estoy lista, tocan a mi puerta, y salgo presurosa. Me espera un elegante conductor de un coche... de cristal? Le miro de reojo, y solo veo su sonrisa bajo la chistera, siento mucha confianza con él. Le pregunto, mientras subo al coche: - ¿a donde vamos?, cortésmente me responde... - ¡Al baile, por supuesto¡¡

Digo ... si claro, ya lo sé, pero ... en donde es? - con su suave voz me dice, al palacio de las ilusiones. Ah... y... dónde queda? ... Solo me dice, ya casi llegamos, no te afanes por nada, todo está dispuesto. Su voz me tranquiliza, aunque no entiendo casi nada de lo que ocurre. Me pregunto, será que estoy en un sueño? Un auto de cristal, un palacio de ilusiones, una fiesta sin trajes fantásticos... esto no puede ser real ¡¡

Entonces me doy cuenta, que nos hemos detenido, ante un magnífico palacio de luz... sí, solo de LUZ, brillante, blanca, todos los contornos del edificio son un delgado hilo de brillos como el fulgor de miles de estrellas juntas...

Veo muchas personas llegar, y todas tan sorprendidas como yo. Vamos entrando. En el amplio recibidor, nos encontramos a varias personas vestidas como bellas hadas y otros seres de luz. Nos invitan a seguirles a un gran salón, allí, me dedico a observar la construcción, altas paredes, adornadas con muchísimos espejos, columnas brillantes que separan el gran espacio en varias galerías, un techo abovedado, que más parece el cielo mismo en la noche más estrellada, ya que las luces que lo iluminan, están tan altas, que sus destellos parecen luceros. El piso, de un mármol tan brillante que puedo ver mi reflejo en él. Entonces, aparece nuestro anfitrión, mi viejo amigo Durh, que sonriente se acerca, nos abraza a todos y nos invita al centro de la estancia.

Todos le miramos con ansiedad, y preguntando en silencio... ¿Y los disfraces?

El sabe lo que pensamos y afablemente nos dice... "Bienvenidos todos a esta celebración. os quiero invitar, a que cada uno escojáis una máscara. Detrás de ustedes, encontrarán cajas con miles de máscaras. Podéis escoger una, dos, o las que queráis usar en el baile. Tomad todo el tiempo que necesitéis, no hay límites, y para ello, pues, os dejaremos a solas". Diciendo esto, nos damos vuelta, y en efecto, hay cajas muy grandes con cientos de máscaras. Comienza a sonar una bella melodía, como de campanillas de cristal.

Me pongo a observar a los demás, y todos están confundidos, hay tantas formas, que es difícil escoger. Unos optan por las más brillantes, las más fastuosas, y al ponérselas sobre el rostro, inmediatamente aparece el vestido acompañante. Entonces, me animo, y comienzo a buscar, pero, comienzo a impacientarme. Unas, son muy grandes, otras, muy pequeñas, otra... me gustan los brillos, pero son demasiados, no me dejan ver a través de los pequeños orificios para los ojos; otras, tienen tantos adornos que son muy pesadas y debo sostenerlas con las dos manos, no dejándome libertad para nada, ya que los vestidos, son iguales. Comienzo entonces a observar, que yo puedo armar mi propia máscara, quito un trozo de una, otro de aquella q brilla menos, una perla de esta que me ha gustado, y así, voy descartando y armando... hasta que digo... bueno... esta está bien, no es la mejor, pero no es la peor, es liviana, aunque talla un poco, ya que por dentro es muy irregular, al ensamblar las diferentes artes, no cazaban bien por dentro, pero por fuera, la apariencia es perfecta, y por lo que veo, todos buscan lo mismo, que su máscara sea perfecta ante los demás.

Finalmente, dejo ya la que he armado y me la pongo, el traje, es también a retazos, algo incómodo, pesa bastante y camino lentamente, tropezando frecuentemente. Pero pronto aprendo a manejarlo haciendo hacia atrás, la arte más pesada.

Entonces Durh regresa, y él no está disfrazado, sigue ataviado con su traje de luz cristalina, impecable y armoniosa. Me digo... "ay, que bonito sería un vestido así.... qué libertad de movimientos, se le ve tan cómodo... ". Nos va observando, felicitándonos individualmente por el disfraz escogido. Nos invita a bailar, pero pronto veo, que todos tropezamos, damos pequeños brincos, pasos torpes, o nos caemos. También veo a un buen amigo, sentado en el suelo, con dos máscaras, no sabe cual ponerse, una es de barro, pesada, gruesa, burda, oscura, la otra, cristalina, brillante, ligera... pero duda, las intercambia constantemente. Otra amiga, sostiene su máscara y no se anima a usarla.
Al cabo de unos momentos, en que muchos se han encolerizado porque no pueden danzar, porque se sienten fastidiados, comienzan a gritar a Durh, diciéndole que la fiesta es un engaño, que es una trampa, que las máscaras están mal hechas, no sirven... Durh, pregunta: - ¿Y por qué la escogiste? ¿Qué te gustó de ella? Antes de reclamar, pregúntense porqué la eligieron... nadie les obligó, nadie les sugirió, nadie presionó, tiempo tuvieron todo el que quisieron, inclusive, algunos fueron de caja en caja, tomando partes de las máscaras de otros, ahora... os quejáis de lo que habéis vosotros mismos escogido?

El salón quedó en total silencio. No tenemos respuestas, ya que hubo total libertad para decidir. Cabizbajos, Durh nos muestra los espejos, y nos dice: "Observad, cada detalle de vuestra escogencia, y analizad qué os gustó y que no, el espejo os mostrará sin duda alguna todos los aspectos de vuestro disfraz, si os es favorable o no, el peso, el material, lo que implica usarlo, todo. Mirad con el corazón y la razón y escuchad a vuestro ego, si fue él quien os guió, o fue vuestra conciencia. Este traje que lleváis puesto, es lo que a diario os ponéis en vuestras vidas, vuestras máscaras, están construidas día a día con retazos, tomáis de aquí y de allá, siempre de afuera, del exterior, buscando ser aceptados por los demás, deseando brillar más que los demás, ostentar lo que no tenéis, así por dentro sea incómoda, rugosa, os lastime y lacere la piel, preferís guardar silencio, a asumir que no es lo que deseáis; por eso, este es el castillo de las ilusiones, porque aquí cada uno de vosotros, construye su propia imagen, de fantasías, de sueños, mas no sacáis de vuestro interior la imagen que queréis proyectar".

- Todos continuamos callados, realmente Durh está diciendo algo tan real, que no sabemos entonces cómo quitarnos estas incómodas prendas. Continua diciendo: " Habéis venido libremente, ahora, del mismo modo, os invito a desprenderos de estas facetas, aprended a dejar en libertad vuestro ser. Los brillos, los fulgores de las lentejuelas, de los cristales que reflejan la luz, hacen que no podáis ver, y de paso, impiden que los demás os vean como realmente sois. Entonces, cuando cada día, asumen una máscara, la adoptáis aunque no estéis cómodos, pero no la elimináis, vais poniendo una sobre otra, sucesivamente, y ha llegado el momento, en que habéis olvidado por completo, quiénes sois. Vendida, amigos míos, hermanos míos, queréis eliminarlas? " - Todos contestamos con prontitud, que sí, todos lloramos y ansiamos quitarnos este peso que nos está agobiando.

Entonces nos invita al jardín. Allí, hay una hoguera, hermosa, luz violeta, roja, dorada, amarilla, tonos azules y amarillos, tan intensos, danzantes, chispeantes, y para nuestra sorpresa, de este fuego majestuoso, saltan pequeñas chispas que nos ayudan a arrancar de nuestros rostros, estas máscaras. Durh nos indica que las tomemos en nuestras manos.

-" Bien queridos hermanos, es momento de desprendernos de aquello que os a acompañado a lo largo de vuestra vida, y de vuestro viaje hasta aquí. Pero no se puede así no mas, debéis darles vuestro agradecimiento a estas facetas. Podéis tomaros el tiempo que deseéis para hablar con ellas, con cada una, aceptar que ha cumplido su función y decirle que ya no debe estar más con vosotros.

A mí me cuesta mucho, porque pesa tanto, y solo va saliendo a trozos, de la misma forma en que la armé. Y tuve tanto empeño en ello.... así que asumo que ahora el proceso será más complejo, ya que está tan fuertemente adherida cada parte con al siguiente, y hay unas tan chicas... Durh siente mi desconsuelo, y me abraza diciéndome suavemente... “no te angusties, no hay afán. Solo ve una parte a la vez, no mires cuanto te queda, solo ve sacando, agradece, perdónate, ríe, llora, abraza, ama, enójate, pero siempre al final, agradece, perdona y amate, porque la fachada que has construido, lo has hecho pensando que era lo mejor para ti. Recuerda, los demás te ven de un modo, pero... cómo te ves tu misma? es ese lado rugoso del interior, el que incomoda, que lacera, que no se acomoda... el que te muestra que ha llegado el momento de cambiar, de transmutar. Saca todo, cada día un poco, y quémalo, deja que el fuego abrace cada trozo, lo purifique y devuelva al universo en cenizas y verás que comenzarás a construir en su reemplazo, no una máscara, sino una imagen que reflejará tu interior, será tan cristalina como el agua del rocío en la mañana, tan fresca, que el sol brillará sin enceguecerte y será tan liviana, que estarás totalmente libre, y entonces finalmente encontrarás tu paso, tu propio ritmo para danzar. Si por alguna razón, y seguramente será así cada día, te ves en la necesidad de volver a recurrir a una máscara que te oculte, pues hazlo, pero al final del día, no olvides traerla al fuego, y deshazte de ella. No acumules, que no te dejan respirar".

Diciendo esto, se apartó y me senté respirando calmadamente y viendo ya el fuego sereno también ante mí. Con la certeza que cada día que pase, podré quemar ese trozo viejo y el nuevo que he agregado a mí ser, y al hacerlo, libero mi alma del dolor, del peso, del engaño y del agobio que implica llevar una imagen que no me muestra tal como soy. Confío en que al final del tiempo, esté frente al espejo, nuevamente en este gran salón de baile, y me reconozca sin más dilaciones, entonces danzaré al ritmo de los cristales la danza eterna de la vida.

domingo, 21 de junio de 2009

El Eco

Un niño y su padre iban caminando por el monte. De pronto, el hijo se cayó, se lastimó y soltó un grito de queja:

-¡AAAYYYYYY!

al momento, en algún lugar de la montaña, escuchó una voz repitiendo...

"¡AAAYYYYYY!"

El niño preguntó gritando:

-¿Quién eres tú?

por respuesta sólo escuchó...

"¿Quién eres tú?"

Ante la mirada divertida de su padre, el niño, gritando replicó:

-¡Cobarde!
"¡Cobarde!" recibió por respuesta.

Desconcertado, miró a su padre y le preguntó:

-Papi, ¿qué pasa? ¿quién se está burlando de mí?

El padre sonriendo, le dijo:

-Escucha y presta atención...

y entonces, con todas sus fuerzas, gritó hacia la montaña:

-¡Te admiro!

La voz replicó...

"¡Te admiro!"

El hombre gritó nuevamente:

-¡Eres un campeón!

y la voz respondió...

"¡Eres un campeón!"

El niño estaba asombrado, pero no entendía nada, así que su padre le explicó:

-La gente lo llama Eco, pero en realidad es la Vida que te devuelve todo lo que dices o haces, porque nuestra vida es, simplemente, el reflejo de nuestras acciones, si deseas más Amor en el mundo... crea más amor a tu alrededor; si deseas éxito en tu vida, ejercita tu imaginación. Esto lo debes de aplicar siempre y la vida te devolverá exactamente, todo aquello que tú le estés dando.


Autor: Anónimo

Descanse en Paz: El funeral del No puedo

La clase de 4° grado de Matilde, se parecía a muchas que había visto en el pasado. Los alumnos estaban sentados en 5 hileras de 6 bancos, el escritorio de la maestra estaba en el frente de cara a los estudiantes. La pizarra de los anuncios, mostraba trabajos escolares, en la mayoría de los aspectos, parecía un aula tradicional de escuela primaria, sin embargo, el mismo día que entré por primera vez, algo me pareció distinto. Parecía haber una corriente subterránea de excitación.

Matilde, era una maestra veterana en una pequeña ciudad del interior del país, a la que le faltaban apenas 2 años para jubilarse. Además se había ofrecido como voluntaria en un proyecto de desarrollo personal, que yo había organizado y dirigido. La capacitación se centraba en ideas relacionadas con el lenguaje y el arte, que pudieran hacer sentir bien consigo mismos a los estudiantes y hacerse cargo de sus vidas.

La tarea de Matilde, consistía en asistir a las lecciones de capacitación y poner en práctica los conceptos que se presentaban. Mi tarea, consistía en hacer visitas a las clases y alentar la puesta en práctica.

Me senté en un banco vacío, al fondo de la clase y observé. Todos los alumnos están trabajando en una tarea que consistía en llenar una hoja de cuaderno con pensamientos e ideas. La alumna de 10 años que estaba más cerca de mí, estaba llenando su página con No Puedo.

No Puedo patear la pelota muy lejos.
No Puedo hacer una división larga con más de 3 números.
No Puedo hacer que Federico me quiera.

Había llenado ½ página, y no mostraba signos de parar. Trabajaba con determinación y persistencia.

Caminé junto a los bancos, mirando las hojas de los chicos, todos escribían oraciones describiendo cosas que no podían hacer.

No puedo hacer 10 abdominales.
No puedo pasar la defensa del equipo contrario.
No puedo comer solamente una galletita.

A esa altura la actividad, atrajo mi curiosidad. De modo que decidí hablar con la maestra para haber que pasaba. A acercarme noté que ella también estaba escribiendo, me pareció mejor no interrumpirla.

No puedo conseguir que mi hija le cargue nafta al auto.
No puedo lograr que Alan use palabras, en lugar de sus puños.

Derrotado en mis esfuerzos, por determinar porque alumnos y maestra se demoraban en lo negativo, en lugar de escribir las afirmaciones "puedo", más positivas; volví a mi asiento y continué mis observaciones.

Los alumnos escribieron durante otros 10 minutos, la mayoría de ellos llenaron su página, algunos empezaron otra. Terminen la que están haciendo y no empiecen otra, fue la instrucción de Matilde, para indicar el final de la actividad.

Los estudiantes, recibieron luego la indicación de doblar sus hojas por la mitad y llevarlas al frente. Al llegar al escritorio de la maestra, colocaban sus declaraciones de "No Puedo" en una caja de zapatos vacía, una vez recogidas las hojas de todos los alumnos, Matilde agregaba la suya, tapó la caja, se la puso bajo el brazo, se encaminó hacia la puerta y salió al hall. Los alumnos siguieron a la maestra, yo seguí a los alumnos.

Al llegar a la mitad del corredor la procesión se detuvo, Matilde entró en la sala de los ordenanzas, dio algunas vueltas y salió con una pala.

Con la pala en una mano y la caja en la otra, Matilde condujo a los estudiantes hasta el rincón más alejado del parque, allí comenzaron a cavar.

Iban a enterrar sus "No Puedo". La excavación llevó más de 10 minutos, porque la mayoría de los chicos querían colaborar. Cuando el pozo alcanzó más o menos 90 cm de profundidad, dejaron de cavar, acomodaron la caja de los "No Puedo", en el fondo del pozo y la cubrieron rápidamente con tierra.

Alrededor de la tumba recién cavada, había 31 hicos de 10 y 11 años. Cada uno tenía por lo menos 1 página llena de "No Puedos" en la caja de zapatos a 1 metro de profundidad, la maestra también.

En ese momento, Matilde anunció: "Chicos por favor junten las manos y bajen la cabeza", los alumnos obedecieron en seguida, formaron un círculo en torno de la tumba y formaron una ronda tomados de las manos, bajaron y esperaron. Matilde dijo su oración: "Amigos estamos aquí reunidos para honrarla memoria de No Puedo, mientras estuvo con nosotros en la tierra, afectó la vida de todos, de algunos más que de otros, desgraciadamente su nombre ha sido pronunciado en todos los edificios públicos, escuelas, municipalidades, congresos y si... hasta en la misma casa de gobierno."

Acabamos de darle una morada definitiva a No Puedo y una lápida contiene su epitafio, lo sobreviven sus hermanos Puedo, Quiero y Lo Hará Yo Mismo. No son tan conocidos como su famoso pariente e indudablemente todavía no resultan tan fuertes y poderosos.

Tal vez, un día, con su ayuda, tenga una incidencia mayor en el mundo. "Roguemos que 'No Puedo', descanse en paz y que en su ausencia, todos los presentes puedan hacerse cargo de sus vidas y avanzar. Amén."

Al oír la oración, me di cuenta que esos alumnos nunca olvidarían ese día. La actividad era simbólica, una metáfora de la vida, era una experiencia del lado derecho del cerebro, que quedaría adherida a la mente inconsciente y consciente para siempre. Escribir los "No Puedo", enterrarlos y escuchar la oración era un esfuerzo muy grande por parte de esta maestra y todavía no había terminado.

Al término de la ceremonia, llevo a los alumnos nuevamente a al clase e hicieron un festjo, celebraron la muerte de "No Puedo", con masitas y jugos de frutas. Como parte de la celebración, Matilde, cortó una gran lápida de papel y escribió arriba la palabra "No Puedo" y abajo la fecha. La lápida de papel quedó en el aula durante el resto del año. En las escasas ocasiones en que un alumno se olvidaba y decía "No Puedo", Matilde simplemente señalaba el cartel, el alumno recordaba entonces que, "No Puedo" estaba muerto y optaba por reformular su afirmación. Yo no era alumno de Matilde, ella si era alumna mía, sin embargo, ese día aprendí de ella una lección perdurable. Ahora años más tarde cada vez que oigo "No Puedo" veo las imágenes de ese funeral de 4° grado, y como los alumnos, me acuerdo de que "No Puedo" murió...


Autor: Anónimo
Facilitado por: María Luisa Nuñez "Marita"
(Argentina)

El agua de los cristales de 7 colores

Hoy vamos a ir por una senda de luz. Para ello, nuestros seres, van a recibir al ser cristal índigo, que viene a guiarnos en este nuevo recorrido.
Para ello, debemos dejar a un lado nuestras cargas emocionales, mentales, racionales, todo aquello que afecta nuestros cuerpos sutiles. Es como si quitáramos capas, una tras otra, grises, pesadas, densas, opacas. Y nos quedamos solo con nuestro ser, limpio, puro, y radiante.
Este bello ser de cristal, es hermoso, sus alas son de un azul índigo muy brillante, su aspecto parece dibujado con los rayos de la luna llena, sutiles, gráciles, amorosos.
Nos invita a seguirle, y comenzamos a andar, nos lleva a la entrada de una puerta enorme, de madera, tallada finamente a mano, una celosía que parece un encaje por los detalles tan minuciosos. Tiene dos aldabones de metal forjado, con dos cabezas de león magníficas. Este portón está enmarcado entre enormes piedras, perfectamente adosadas entre sí, e incrustadas en una enorme muralla sin fin, no se ve a los lados ni hacia arriba, donde concluya.
Al tocar Durh, que así se llama nuestro guía, los aldabones, los leones asienten saludándole con una ligera reverencia y la puerta se abre sin hacer el menor ruido. Nos invita a pasar. El lugar, es un bellísimo jardín, rebosante de jolgorio proveniente de muchas avecillas que revolotean trinando alegremente entre las flores, campanillas, azucenas, lirios, agapantos, doncenones, rosas, y tantas más, que es imposible describirlas a todas. El día está radiante, el sol en su cenit alumbra y nos brinda una suave caricia, cálida, amorosa; la brisa, nos envuelve con grácil toque y nos conduce tan suavemente, hasta una fuente que mana de la roca desnuda en algún lujar de este paraíso.
El agua que brota, es transparente, pero es de colores, el arco iris se refleja en ella? Pregunto a Durh, y él me dice – No, es el arco iris mismo. Nos sentamos a la orilla del pequeño remanso que se forma en su lugar, y vemos maravillados, como el agua hace pequeños remolinos, de diferentes tonos, antes de entrar a la tierra. Durh nos explica, que esta agua, pura, natural, sin contaminación alguna, ya que proviene del mismo corazón de nuestra madre tierra, es el alimento de todo el jardín, corre bajo el suelo, alimentando la grama donde yacemos descansando, las plantas, los bosques, los ríos, los lagos, y todos los seres vivientes de este lugar, viven por ese pequeño nacimiento de agua. Por ello, nadie lo corrompe, nadie le ensucia, ni le altera.
Nos dice, que recibiremos un obsequio: los 7 cristales de colores, para que tengamos la misma pureza de la luz que emana de esta agua. Frente a nosotros, nos pide que nos sentemos en posición de loto, y pongamos nuestros dedos medio y pulgar en contacto, con las palmas hacia arriba, apoyando las manos sobre las rodillas. Debemos centrarnos en nuestra respiración, despejar la mente, no pensar en nada que nos aleje mental y emocionalmente de este mágico momento. Seguir el ritmo de nuestros latidos del corazón, marcará el compás del tiempo en el que haremos este ejercicio donde Durh nos entregará estos cristales.
Nos pondrá a través del canal que se abre en nuestra corona y atraviesa toda nuestra columna, estas pequeñas pero poderosas gemas de luz.
Toma con sus manos, del agua, un cristal rojo. Su forma, una flor de cuatro pétalos, y nos explica que es el que va a ir a nuestro Chacra base. Al irnos incrustando este precioso cristal, suenan ligeras notas en do, en el más puro tono. Este buscará darnos estabilidad a todo nivel, arraigo a la tierra, apreciar y querer llevar una vida confortable, trabajar por nuestra prosperidad y salud física, tener seguridad en nuestros actos y poseer un sentido de auto conservación claro y estable. Con una inclinación de su cabeza, procede a tomar el segundo cristal.
De color naranja, con seis pétalos, y un tono musical en Re, igual que el anterior, una nota perfecta. Este va a nuestro chacra sacral. Nos aportará calidad en el amor que sintamos hacia nosotros mismos y hacia los demás, fluidez de nuestros movimientos movimientos, sentir placer sexual en forma sana y armoniosa, disfrutar en las relaciones con los demás, potenciar el don de la paciencia, resistencia ante las dificultades. Nuevamente, con una ligera venia, toma el siguiente color.
De un amarillo puro, casi como el sol, la flor de 10 pétalos, en tono Mi, es dirigida a nuestros plexos solares. Este es quizás uno de los más apreciados, ya que nos reforzará la voluntad, intensificará la perseverancia, potenciará la eficacia, nos permitirá tener nuestro propio poder personal, y la auto motivación para nuestras actividades. Recalca el valor de tener el control de este punto energético, ya que cuando perdemos el control de nuestras situaciones, el poder personal sobre nuestras decisiones se diluye, haciéndonos presa fácil de aquellos que son más fuertes en apariencia, y al dominarnos, perdemos la capacidad de autocontrol.
Seguimos con el cardiaco, con 12 pétalos de un verde esmeralda y vibra en tono Fa. En este chacra, tenemos nuestro equilibrio en las relaciones con los demás y con uno mismo, podernos sentir de forma consciente la compasión, la piedad, aceptación de nosotros mismos y de los demás, y el amor hacia los demás y hacia nosotros mismos. Es fundamental para nuestra autoestima, estar en equilibrio.
Ahora, el turno para nuestra garganta. Allí, la flor de 16 pétalos, azul turquesa y tono en Sol, se acomoda para potenciar nuestra expresión verbal, fomentar la armonía con los demás, creatividad y la buena comunicación. Con nuestra voz, podremos construir y crear todo aquello que con nuestra imaginación y capacidad de trabajo queremos tener. Nos recuerda, que del mismo modo que podemos hablar amorosamente, al unir nuestra voz con nuestro corazón, podemos destruir al dirigirnos a los demás desconectando estos dos centros, y dejando que sean los sentimientos basales los que dirijan nuestra creatividad.
Llega a nuestras frentes, con una bella flor de dos pétalos visibles, pero pareciera que tiene otros tan pequeños y sutiles que no les vemos. Su color, un azul casi violeta, muy intenso, suena en una suave nota de La. Este poderoso cristal, ampliará, abrirá y despertará nuestra aptitud para distinguir las pautas de comportamiento, la visión o clarividencia, nos permitirá aprovechar nuestras habilidades intelectuales y psíquicas de la mejor manera posible. Podremos ver más allá de lo que es perceptible a nuestros sentidos físicos. Es nuestra visión interna y nos ayudará a vislumbrar los sueños a los que queremos llegar.
Finalmente, pone en nuestra corona, una hermosa flor de muchos pétalos, tantos, que parece una flor de loto multiplicada, con un magnífico tono violeta, y remata con la nota Si. A través de este punto, recibimos la energía universal y abrimos nuestra consciencia cósmica, tomamos conciencia del amor cósmico, y de la inspiración divina, para proyectar y crear, todo aquello que conduzca a mantener el equilibrio y la armonía en el universo.
Al finalizar, Durh, pasa sus manos por toda nuestra columna para verificar que cada cristal está en su lugar y estabilizando todo aquello que sienta que no está bien. Cierra nuestro canal y nos abraza emocionado.
Las avecillas nos traen de obsequio muchas flores, con las que nos adornan, y nos llevan de regreso a las puertas de la entrada. Cada vez que necesitemos recargar nuestros cristales, lo podremos hacer mediante la meditación, beber agua fresca, pensar, sentir y actuar en forma amorosa y equilibrada.
Nos despedimos de Durh y regresamos a nuestros cuerpos físicos, siguiendo el compás de la respiración y seguros de que hemos recibido un bello y maravilloso regalo de amor para nuestras vidas.

miércoles, 17 de junio de 2009

Siembra pasión en tu vida

La pasión, muchas veces me he preguntado, qué significa? qué es en realidad? Solo cuando estamos enamorados? esa clase de pasión es la única en nuestras vidas? y cuando hacemos algo con ganas... cómo le llamamos... entusiasmo? Cabe decir que todo lo podemos hacer con pasión?

Muchas veces he escuchado que existen personas apasionadas por la vida, por reir, por vivir cada momento, por estar, por el simple hecho de ser. Y qué me ha impedido a mí estar igual que ellas? El miedo. Es la única respuesta que me lleva a entender el porqué la pasión no se instaló en mi vida.

Pero, aún es tiempo, aún puedo sembrar esas semillitas que me lleven con el tiempo a vivir apasionadamente cada minuto. Amar a mis hijos con pasión, a reir con pasión, a trabajar con pasión, y no es nada diferente, a agradecer lo que recibo sin cuestionar, a sentir lo que llegue cada día con la ilusión que solo el momento presente ofrece.

Cada instante, es como una pequeña maceta, y la semillita de la esperanza, enterrada en ella, regada con pasión, para que el mañana sea diferente, lleno de sorpresas.

"Siembra la pasión en tu vida" es una pequeña invitación, a mirar la vida de otro modo, el día a día, sin aspavientos, sin pesimismos, ni exagerados optimismos, aprender a ver las situaciones en su justa dimensión y como oportunidades servidas en bandeja de plata para aprender, para ser aprovechadas, para ser disfrutadas. Aún de las dificultades podemos sacar algo útil, ya que ellas nos llevan a buscar soluciones, a medir nuestros límites y rebazarlos, a empeñarnos y no conformarnos.

La pasión en cada acción, es la llave para hacer las cosas con empeño, con ganas, con amor, con una perspectiva de lograr un resultado de acuerdo a ese mismo esfuerzo, sin esperar de otros ni depender de otros, ni permitir que nadie dependa de nosotros. Si bien es cierto, que no puedo controlar todas las circunstancias a mi alrededor, ni evitar que lleguen riesgos, momento extremos, difíciles, puedo vivirlos con pasión, estando alerta, reaccionando racionalmente, dejando que el tiempo guie nuestros pasos y calmando las tormentas que la ira genera. Actuar con serenidad en estos momentos, hará que todo sea en su justa medida.

Yo puedo controlar la forma en que dichas situaciones me afecten, para bien o para mal, pero aprendiendo, que nunca hay nada malo, solo mas o menos fuerte, que me lleva siempre a reaccionar, a recordar que estoy viva y que este instante es único, dejarlo pasar, es vivir sin pasión.

lunes, 15 de junio de 2009

El Refugio de Isabel

Isabel es una amiga, una bella hada de los bosques de cristal, donde el viento huele a jazmín, y sabe a amapolas.

Ella hoy me invita a conocer su Refugio, en la tierra de las hadas con alas de mariposa, alas de cristal de rayo de luna.

Para ir a su casa, me obsequia un hermoso juego de alas de cristal violeta, son grandes, brillantes, sutiles, huelen a lavanda fresca y tienen chispas de estrellas. Así que tomo las alas, le doy las gracias y comenzamos a volar, vamos ascendiendo suavemente, sin prisas, por entre la ciudad, luego por entre las nubes, jugando con los cúmulos y estirándolas suavemente, dibujando ondas, o atravesándolas para sentir esa suave humedad que es tan refrescante, y ver cómo los rayos del sol, dibujan entre cada nube, arco iris que las gotas de agua atrapan y atesoran como si fueran su más preciado tesoro.

Llegamos a un borde del espacio, allí donde están las nubes, el sol, el viento, y la entrada a las dimensiones de luz. Llegamos a una bella flor, se forma de nubes, de cristales de hielo, de brillos y suena como el cristal mas fino al solo rozarla con la punta de mis dedos. Isabel me invita a abrir el portal. Al tocarlo, comienza a girar hacia la derecha, sus pétalos se extienden en todas las dimensiones, formando en el centro, un pequeño torbellino, que se va convirtiendo en un túnel. El sonido es bellísimo, parecen cientos de flautas de cristal y vibran tan suavemente, que solo puedo sentirme extasiada, feliz por estar aquí. Entramos, y vamos volando despacio, nos reciben miles de pequeñas chispas de luz de colores, haladas, revoltosas, cantarinas, son muy divertidas, y nos guían a un tobogán de colores; aquí el arco iris, dibuja bellas figuras, juega con el aire y cada color tiene un giro, un olor, un sabor, una temperatura, una textura, y un sonido propios. Me voy por el violeta, descendiendo muy rápido, y pareciera q de mi alegría, hace que el tono del tobogán cambie y entre más reímos con Isabel, mas giros y saltos nos dan, y las hadillas chisporretean entre nosotras y revuelven en su venir, los tonos haciendo unas gamas increíbles, todo brillante, alegra, y sutil.

Al final, llegamos a un hermoso claro, en el bosque de cristal. Allí, frondosos árboles, sauces, robles, pinos, ébanos, cedros, y tantos otros que no reconozco, nos saludan, sus ramas y hojas se mueven tan suavemente, que el sonido es intenso, cristalino, parecen estar felices de vernos y nos reciben esparciendo a nuestro paso, sus hojas transparentes, que al tocarlas, desaparecen en un halo de luz brillante despidiendo aromas mágicos.

Pasamos el bosque, hasta un pequeño valle, donde hay un lago de aguas plateadas, con visos iridiscentes de un azul índigo muy intenso. Allí, nos espera Isthar, un viejo y querido amigo delfín. Nos invita a entrar. Yo le pregunto, Isthar? qué haces tan lejos de tu mar? y se ríe, me dice: "el mar es solo un lugar que identificas, yo puedo estar en cualquier elemento, porque soy sin ser y estoy sin estar, estamos en el reino mágico, todo es posible, porque no existen las dudas aquí". Así que, entramos al lago, y pierdo a Isabel, supongo ella, irá a jugar con sus amigos, y yo voy con mi delfín a nadar. Al entrar al agua, voy transformándome en sirena, mis alas de cristal, se funden con mi cabello, que ahora parecen hilos de agua cristalina, y mi piel, se cubre de escamas de oro, plata, rayos de sol y luna.

Jugar, saltar, romper las aguas, que también se divierten enredándose entre mis cabellos, entre mis manos fluye como si fueran parte de mí. Y cada vez, bajamos mas, nos acompañan mas delfines, manta rayas, ballenas, peces de todos los colores y tamaños que juegan junto a mí. Entre giros y torbellinos, llegamos al suave fondo. Es tan hermoso este lugar, la arena blanca, suave, se mueve como el humo al rozarla, y me siento en una pequeña roca. Aquí, todos toman un lugar, y nos reunimos. Llega Isabel, y toma su lugar en la pequeña fiesta. Nos convidan algas, de sabor crujiente y dulce, de un verde esmeralda magnífico. La gran ballena, se acerca y nos entrega una flor, grande, hermosa, de colores naranjas, rojos, amarillos; sus pétalos, parecieran formados por flamas de fuego y toques de rubíes. La tomo entre mis manos, y ella comienza a girar, suavemente, y se abre, formando un bello remolino ascendente. Despide chispas de colores.

Nos invade una sensanción de calor, abrazador, purificador, es como si estos cristales entraran a mi piel, a mi cuerpo y fueran limpiando, destruyendo aquello que adentro nos hace daño. No se cuanto tiempo pasa, pero me encanta sentir como estoy siendo sanada aquí. No hay dolor, ni tristeza, solo alegría, regocijo y paz. Luego, la flor cambia de color, a verdes, azules, violetas, y vuelve a comenzar, cada giro de color nos envuelve igual, y también va llenando cada parte de mi ser, de mi cuerpo. Vuelvo a ser yo, floto entera en este espiral y el sonido que escucho es tan bello, tan elevado, que me dejo llevar, y al hacerlo, me van dejando suavemente en la orilla del lago. Al salir, me rodean las hadillas y me cubren con una túnica de cristal. Me dicen, esta es tu nueva vestidura, hecha con los más puros cristales de agua vital, hilados con los lazos que solo el amor puede tejer. Me ofrecen miel, dorada, aromática, huele a azahares, nardos; sabe a orquídeas, a vainilla, a canto, a vida, al calor del día.

Me siento feliz y entonces llega el momento de regresar. Asciendo suavemente, en un haz de luz dorada, formado por todas nuestras traviesas amiguillas, y veo, como toda esta bella dimensión brilla y se despiden con alegría. Llego de nuevo a la flor, a la gran puerta de cristal, la atravieso, con la certeza que podré volver cada vez que necesite re-encontrarme con mi propio mundo interior. Cierro girando la flor hacia la izquierda, y del mismo modo que al inicio, sus pétalos se pliegan sobre sí, hasta desaparecer entre la brisa y las nubes.

Agradezco a Isabel por llevarme a su refugio y por enseñarme que para estar en un mundo mágico, solo debo dejar volar mi imaginación.

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