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sábado, 21 de febrero de 2009

Cuando la luna tejía nuestros sueños...


No hace mucho tiempo atrás, unos pocos meses, solía mirar la luna, siempre brillante,
aunque las nubes la ocultasen, sabía que allí estaba.
Ella, cómplice, silente y diligente, tejía entre hilos de plata nuestros sueños, nuestras ilusiones y llenaba nuestras almas, cruzaba con su luz aquellas palabras que no podíamos decir de frente, las llevaba a tu oido y las susurraba con la brisa de la alborada.
El saber, el confiar, en nuestro sentir, le permitía a la Luna saber que a la noche siguiente, volvería a unir nuestros corazones en torno a su faz, a su resplandor, a que aunque cerráramos los ojos, nuestras almas recibirían esa caricia con que ella nos alimentaba.
Hoy, ella está igual que yo, sin saber que hacer con su luz, sin saber qué camino iluminar.
Sabe, que aunque teja una brillante alfombra plateada donde puedas caminar seguro, no la verás hasta que tu corazón salga de su prisión de dudas. No habrá noche, en que ella no te espere en silencio, y cuando quieras mirar su rostro, volverás a encontrar esa mirada que una vez te hizo creer que el amor es mas fuerte que la distancia y que el tiempo es eterno cuando se encierra entre un abrazo y un beso

domingo, 8 de febrero de 2009

Si yo pudiera




Si yo pudiera con un beso
Calmar tu sed
lo haría,

Si yo pudiera con un abrazo
Sosegar tu corazón
Lo haría,

Si yo pudiera un una caricia
Secar las lágrimas de tu alma
Lo haría,

Si yo pudiera con un pincel
dibujar una sonrisa en tus labios
lo haría,

Si yo pudiera con una mirada
Iluminar las sombras que te abruman
Lo haría,

Si yo pudiera abrigar con mis brazos
Y calentar tu alma en estos momentos
Lo haría,

Si yo pudiera con un soplido
borrar el dolor que te agobia
lo haría,

Pero solo puedo besarte en la distancia,
Abrazarte en el espacio,
Enjugar tu rostro con la brisa,
Pincelar sueños en las nubes,
Mirar a la luna y robarle su luz
Calentar las ilusiones de un futuro lejano
Y esperar a que el tiempo
Se apiade de los dos.



Marzo 5 de 2008

domingo, 1 de febrero de 2009

Paseo en la playa


Hace mucho soñaba dar un largo paseo con mi pareja tomados de la mano, en la playa de su ciudad, caminar al amanecer, o al atardecer y contemplar el sol, su brillo en el mar y sentir la arena y el agua en nuestros pies.

Eran planes, eran sueños, eran nuestros sentimientos, y era una meta....pero hace poco, todo terminó, hoy hace 4 meses, sin razones conocidas para mí, así que, hoy, quise dar ese paseo aunque sola y solo en mi mente, porque así, de todos modos es el paseo, a solas…

Hoy llego a la playa, una hermosa playa, muy vasta, libre de cosas modernas, casi virgen, el traje para este paseo es de hecho de nubes, blancas, vaporosas, que me llevan a sentirme parte de este hermoso paisaje… Pero tan sutil como los mismos sueños que se evaporaron.

Libres los pies de zapatos, sin valijas, sin nada que me pese en la espalda, voy caminando, lentamente, no tengo afán de nada. La brisa es suave, refrescante, huele... a MAR, a ese olor que solo tiene el agua que contiene la vida misma y a la vez la muerte, su dualidad, agua, vital y sal, mortal.

Prefiero primero ir caminando cerca del borde, pero sin tocar el agua, voy viendo mis pies al hundirse suavemente en la arena, esta es suave, tibia, me encanta sentir cómo mis dedos se hunden, y al levantarlos, queda la huella, clara, y firme
Sigo caminando, desprevenida, no hay afán, ni necesidad de contar el tiempo es mi día, es mí camino. A lo lejos, veo las gaviotas revolotear en el mar danzando sobre las olas, y bajando en picada por su comida, salen de nuevo al aire, su bulliciosa alharaca, parece un canto, aunque pareciese ser ruidoso, no lo es. Me detengo a observarlas, ellas, vuelan majestuosas, extendiendo sus alas, y salen con su presa y vuelan alto, regresan, el aparente desorden en su revoloteo, no lo es, es un baile sincronizado, cada una va por su ruta, no se estrella con las demás, nadie se cruza, incluso, se mezclan con alcatraces y otras aves. No se fijan ni el sol, ni en la playa, ni en mí. Solo hacen lo que deben y saben hacer.

El mar, parece disfrutar este baile, las olas vienen en sincronía con su vuelo.
Me pongo a reflexionar... tantas veces me han dicho “mira el presente, ni el pasado ni el futuro valen ahora” ... entonces, miro el camino que mis huellas han dejado atrás, algunas el viento las ha desfigurado, otras, las olas las han borrado, otras aún están… ¿Mis huellas? ¿Mi pasado? ¿Qué es al fin?
El paso del tiempo es como la brisa, que desdibuja los recuerdos.
El peso del tiempo, hace que desaparezcan como las que el agua se ha llevado y solo queda el recuerdo, la sensación de haber creado las huellas, y solo quedan plasmadas en mi memoria. Las que sobreviven... por cuanto tiempo? Serán pisadas por otras personas, habrán huellas sobre huellas, y de nuevo el mar, la brisa, el tiempo las borrará y nadie las verá. Pero... esas marcas seguirán indelebles en mi alma, en mi piel, en mi memoria. Se los pasos que he dado, que he retrocedido, y jamás, así sienta que es en el mismo lugar, un paso queda en el mismo del otro, porque el instante en que se hace, es único.

Miro mis pies en la arena, están hundidos hasta los tobillos, y no me había dado cuenta, me detuve, y el tiempo pasó, no avancé, ahí me quedé, aquí estoy y el día transcurrió sin detenerse a esperarme… Miro de nuevo el mar aparentemente siempre es el mismo pero no, cada ola es diferente. Veo como va marcando su huella en la arena, una ola tras otra; unas mayores, otras menores, se superponen, se rozan, se mezclan, se van.
Algunas no llegan a la orilla, son parte de otra mas grande; ¿qué me quiere decir el mar? ver la danza de las gaviotas y el juego de las olas... El viento juega con mi largo cabello y las olas salpican mi vestido, veo hacia el otro lado de la playa, la arena está libre, no hay huellas…

Miro, y veo que hay mucho camino sin andar, y ¿qué voy a hacer? ¿Detenerme?
Entonces me doy cuenta que si me quedo observando las gaviotas, aquí me estancaré, ellas se van y yo aún estoy aquí… Así que... simplemente, entro, al mar. Necesito liberarme de las muchas cargas que traigo adentro, aunque creí dejar la valija lejos, veo que mis pies no pueden andar, están llenos de arena, pesados, así que debo liberarlos del peso que acumulé entre el pasado y el presente caminar, siempre caminar, bordeando el camino? No, ¡CREÁNDOLO! EL CAMINO SOY YO. EL camino lo hago yo…

Los demás me acompañan en sus propios caminos, mis huellas nadie las puede dañar, porque son las mías, podrán pisar encima, dejar su propia huella, pero su marca está en mí, y ahí estarán siempre.

Lloro mucho, y mis lágrimas se mezclan con el mar, alimentan su escencia y él la mía. Lloro hasta que toda mi tristeza es lavada, y salgo a caminar, y voy caminando, me siento mas libre, mis pies no pesan ya, y la brisa parece jugar conmigo…observo hacia atrás, y ya no hay huellas, están borradas, el camino que anduve, solo yo lo conozco, el que estoy por andar... está LIBRE y el ritmo para crearlo... solo lo marcaré yo ¿para qué lo voy a acelerar?

Aunque corra, no podré llegar más temprano al mañana... solo al presente
¿Y si corro? Lo intento, pero caigo, ahora no puedo, mis rodillas flaquean y me voy de bruces al mar. Entonces, ¿ahora qué hago? mi paseo no se puede dañar así nada más ¡¡ El mar, se encarga de recordarme que la arena que ha raspado mi piel, y la hace sangrar, el la puede curar lava las heridas, limpias, pero expuestas así, el viento, el sol y el tiempo, las podrán sanar… Por más que lo intente, no recuperaré el tiempo perdido que dejé al quedarme sin actuar, el pasado no volverá, solo sus efectos los puedo tener, sus consecuencias son mi presente ahora.

Cada momento trae algo que me recuerda que es mi decisión vivir, no SOBREVIVIR, y aunque así lo hice siempre, ya es momento de dejar de actuar así.

Hoy, camino, por mi cuenta no a cuenta de nadie. Esos sueños esperando caminar para otros, dependiendo de otros, siguiendo el camino de otros, eran solo obstáculos y veo hoy, aunque duele reconocerlo, que no podemos depender de nadie para caminar. Duele, porque es más fácil depender de otros; duele, porque es mejor estar acompañada; duele, porque no tendré mas compañía que yo misma; duele, porque el silencio de ahora, será el que me hable todos los días al oído, y el frío que hace temblar mi piel, solo será calmado si encuentro la luz en mi interior que me dé calor.

La arena me recuerda: soy la tierra, aquí te sustento, te sostengo, te alimento... pero tú debes moverte por ti misma.

El mar: el agua que revitaliza, que lava, que limpia, que sacia, que alimenta... pero debes buscar tú misma, proveerte la suficiente y la necesaria para el camino
El viento: que me refresca, que me enseña que las direcciones del camino son muchas, a veces, es tan fuerte, que me obliga a cambiar la vista de la dirección donde la tengo fijada, pues, no siempre es dulce, ni tranquilo.

He visto y sentido como el mar, la arena y el viento, son parte de las tormentas, y confundirse en uno solo y destruir todo a su paso, entonces digo... ¿Y qué queda?... de nuevo, un camino por hacer, hoy solo un camino.

Se hace algo tarde, comienza a anochecer, tiemblo de frío, y tomo ramas, hago fuego, a mi edad, no siento la misma fuerza de antes para resistir los embates del clima, y necesito el calor. Me siento en la arena y observo este fuego, fuerte, ardiente, creciente, que consume las ramas, una a una, cada crepitar de la madera seca ante el fuego, que la envuelve, retuerce y la reduce a cenizas, pienso entonces ¿así será el final de mis días? Quemar hasta el último de mis alientos en un fuego vivo, que me haga sentir que ha valido la pena cada instante, que aunque ahora, me lamento por lo que he dejado atrás, solo hay una playa nueva cada día para caminar, o una montaña, o un lago, o el cielo inmenso para volar.

También está el mar, profundo, con sus corrientes, y sus misterios
Cada día, es un paseo nuevo, cada día, hay que caminarlo paso a paso, así quizás, pueda volver a caminar sin dolor. Así quizás, pueda correr de nuevo, o pueda volver a creer que más adelante, existe algo diferente.

Les invito a dar sus propios paseos, en sus playas, en sus mares, en sus cielos, en su lugar favorito… pero no dependiendo de nadie, mi error fue ese y mi lección es esta, aprender, a caminar de nuevo.

Quizás al finalizar esta etapa, con tanto dolor físico, es porque me dice todo. DETENTE, camina solo por tu senda... escucha a tu corazón y atiende a tu razón.
Quizás, algún día, mi cansado y herido corazón, también aprenda a latir en paz y encontrar de nuevo esa compañía que hoy he perdido.

Así que... caminen pero caminen con la mirada al frente.

Quizás al salir de este proceso, pueda volver a danzar al ritmo de las gaviotas, o a volar como las águilas muy alto, o a nadar como los delfines a grandes profundidades, o simplemente, a caminar por la playa.

Te mando flores - Fonseca

http://www.youtube.com/watch?v=gOpkI3XgRCU&feature=related

Arroyito - Fonseca

http://www.youtube.com/watch?v=NSEISkSfzIg&feature=PlayList&p=F07436C850117404&index=0&playnext=1 Balada

http://www.youtube.com/watch?v=Z5Vs0_6MMCQ&feature=related Pop

Nubes Negras - Los De Adentro

http://www.youtube.com/watch?v=6PKOvMFr-Ek&feature=related

Dime que sí -- Los De Adentro

http://www.youtube.com/watch?v=LYgPv4kZZMw

Me voy - Cepeda

http://www.youtube.com/watch?v=ICnyp0BhK9M

Se morir -- Cepeda

http://www.youtube.com/watch?v=TlHVBpXX_X4&feature=PlayList&p=51E4CCCD31A0E6A9&playnext=1&index=4

A El

Tú, el que no me ves.
El que no estás.
El que se esfumó.

Yo, la que sonríe con solo imaginarte.
La que te extraña en cada amanecer.
La que suspira por amor.
La que te ama en distancia.

Distancia…
Esa distancia que duele.
Distancia que hiere.
Distancia que fortalece el sentimiento.

Sentimiento…
Sentimiento loco.
Sentimiento absurdo.
Sentimiento sin razón.
Sentimiento del corazón.

Sorange

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