LA HOJA
Una hoja fue a ver al rey del bosque.
-Majestad- le dijo- quiero yo también ser un pequeño estanque para las mariposas. Solo tendrás que curvarme un poco y yo sabré retener las gotas de rocío; y quiero dar sombra a las lombrices, y cobijar un nido de pájaros…
-No- respondió el rey-. No te puse ahí para eso. Habrá unos segundos, dentro de un tiempo, en que reflejarás el brillo del sol. Durante unos segundos participarás en un bellísimo juego de reflejos dorados.
-¿Quién vendrá a verlo?
- Quizá nadie, pero no por eso dejará de ser bello.
- Pero tú me has dado fuerza, y me has dado lucidez ¿de qué me valen si no me usas?
- La lucidez te vale para saber que vives para ese instante, porque para eso te creé. La fuerza es para aguantar pacientemente la llegada de ese momento.
