Translate

lunes, 15 de noviembre de 2010

Entre la luz y las sombres

Por mucho tiempo creí que estar a la sombra evitaría que mis ojos y mi piel se quemaran con el sol. 


Estuve oculta por mucho tiempo, tenía miedo de la luz, cuando me asomaba, no lograba ver bien, mis ojos se enceguecían y no lograba distinguir mucho en entre el brillo y el calor. Me sentía abrumada y triste, regresaba a la "seguridad" de mis sombras.  


En esta zona de comodidad me ocultaba, y lo que no veía, pues las sombras no dejan ver mucho... es que allí estaba mal.  Las sombras no eran más que mis miedos, mis temores, mis dudas, mis bloqueos, eran la venda en mis ojos, los tapones en mis oídos, enmudecía mi voz, atrofiaba mi olfato, mis manos no podían palpar las cosas, mis piernas no podían caminar sin temblar, mis pies trastabillaban y mi corazón sufría, mi razón se confundía... seguía pensando aún así, que en las sombras estaba más seguras que a la luz. 


Pero, llegó el día en que el dolor, la tristeza, el agobio que anidaban en este mundo de contornos irregulares, golpes y silencios eternos se tornó miserable y me dí cuenta, que anhelaba mucho estar a la luz.  Solo debía caminar hacia la salida... soltando todos los lazos que me unían a este mundo oscuro y solo lo podía hacer yo misma, y ví entonces que esos cordones salían de mi corazón, de cada parte de mi ser que estaba anclado a lo más profundo de este mundo.  
Era como una cueva enorme, profunda, y cuya salida cada vez se hacía más lejana y mas angosta, pero, al tomar la decisión de salir, comenzó a crecer, a hacerse más asequible y fui tomando bríos para cada paso, así sintiera por momentos mucha fatiga,o retrocediera un poco, descansara o me quedara desolada por momentos, siempre veía hacia la luz.  


Finalmente, estoy en la entrada, y voy viendo con más claridad, mis ojos se acostumbran al brillo y veo que entre los destellos del sol, se dibujan muchas cosas hermosas, las cuales no veía antes ni pude disfrutar.  Ahora, pues decidida estoy a estar en la luz, implica alejarme de mi zona de comodidad, dejar ir esos lastres que me han impedido avanzar, caminar y aprender.  


Voy viendo, que no hay nada malo en la luz, solo es tener la atención dispuesta a cada momento, a cada cosa, a cada persona que llega frente a tí, cada una trae sus propias enseñanzas, y por difícil que sea, siempre habrá un sitio donde estar bajo cobijo del calor, del frío, de la luz, de la oscuridad, del hambre, del cansancio... no hay nada malo aquí afuera... solo oportunidades, cada una diferente a la otra y es allí donde reside la magia.  


Tantas veces he escuchado esto mismo, de muchas personas, con muchas formas de decirlo, escribirlo, libros, películas, conferencias... pero una cosa es que te las digan y otra muy distinta, cuando lo logras entender y asumir desde el interior del alma.  Esto ilumina la razón, despierta el corazón, y comienzo a ver que aunque pasé mi vida en las sombras, las pocas veces que ví la luz, fueron importantes para mí.  No reniego de mi pasado, no puedo, porque él me ha enseñado a buscar en mi interior esta nueva luz, y entre lo vivido en este tiempo, entre la luz y las sombras, doy gracias a Dios por ser quién soy, el equilibrio entre una y otra quizás lo logre algún día, por ahora, quiero seguir aprendiendo y avanzando, explorando este nuevo mundo lleno de oportunidades, de vida, de experiencias y entendiendo, que los conflictos forman parte de las sombras, pero sin ellos, la luz no brillaría con el resplandor con que lo hace.  
Entonces, sin más que sentir que cada día trae sus luces y sus sombras, al final del mismo, espero haber aprendido algo nuevo, algo mágico y maravilloso, entre risas y lágrimas, entre saludos y despedidas, entre minutos y horas, veré qué lo que pueda dar sea tan maravilloso como lo que reciba.


Esto me ha permitido dejar partir personas a las cuales les tenía mucho apego, me permite recibir a nuevas con alegría, y cortar esas largas cadenas que me unían al dolor, a la tristeza, y que velaban mis ojos y mi corazón.   Voy aprendiendo, que cada persona, cada situación, cada momento, trae su propio equilibrio de luz y sombra y solo yo puedo tomar la parte que me corresponde de cada una, y recibirla, asumirla o soltarla, pero sin duda alguna, no puedo retornar al universo las sombras sin envolverlas en luz, ni la luz, sin cubrirlas con su sombra, es recibir, transmutar y dar, y así quizás, otros puedan ver el camino para salir de sus propias sombras.

No hay comentarios:

Follow by Email

Buscar este blog