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sábado, 20 de noviembre de 2010

Tomando el té con una amiga....

Esto lo escribí hace 4 años... por casualidad, una amiga habló hoy de que se sintió morir y se lo he querido compartir. 
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Hace poco más de 6 años me encontré con una amiga que no conocía y me invitó a tomar el te.

Fue una gran sorpresa, yo siempre pensé que andaba sola, qué bueno, así no tenía responsabilidades, compromisos, no me importaba nada ni nadie, hacía lo que se me venía en gana, me pasaba de lista y ya, tranquila, sin más, Dios me aguantaba así y qué, decía yo.

Pero, un día, en medio de una fuerte tormenta que amenazaba derrumbarlo todo, arrasar con todo, truenos, lluvia torrencial, temblores, una noche de agonía total, se presentó esta amiga, algo fría, claro, era de madrugada y en Bogotá hace frío... y me dijo: "ven negrita" (así me dicen en mi familia) ven, siéntate a mi lado, y me miró con sus gélidos ojos penetrantes, y con su perfecta y delineada sonrisa que dejó ver los más perfectos y alineados y blancos dientes que jamás he visto en mi vida.  

Yo algo perpleja, un poco anonadada, comprenderán,  mis hijos dormían en mi cama en la tercera planta de la casa,   a esa hora, casi las 3 a.m., y mi marido roncaba la borrachera en  la segunda planta, y ella me ha dicho sentándose cautelosamente aliando su fina ropa con su larga y fina mano me dice: "mira querida, vamos a dejarnos de pendejadas"     

Yo casi me muero de la impresión, le dije: -pendejadas ? a qué te refieres?  
- a que vienen tantas lágrimas y gimoteos ahora querida?
Puso su mano sobre mi hombro y quedé como cubo de hielo.
-pues, es que mi marido me hace.....
- ajá, y quién mas?
- mi papá, mi mama, mis hermanas, mis hijos, los abuelos, mis profesores.... empecé una perlota de quejas  y una retahíla de acusaciones bárbaras y ella apenas sonreía, casi como una mueca --- es que todos me han echo daño ¡¡¡  decía yo casi enfurecida al límite, mi amiga, apenas tomaba la tasa del té con su fina mano y la llevaba a la  comisura de sus labios (¿'?) o era lo que yo creía ver,  me decía - sigue, sigue contándome----  y yo, bueno, culpé hasta el perro de la Víctor por todo lo mala que era mi vida, era asquerosa, no servía para nada, mis hijos no merecían semejante esperpento de madre, mis hermanas que vergüenza, ellas con éxito profesional y yo?   Nada, tanto estudiar, para nada, no soy nada - le decía casi vociferando para que me escuchara, pues su rostro era inmutable.  

Jadeando con mucho esfuerzo por dar coherencia a mis palabras y poder justificar cada uno de mis errores, que claro, son responsabilidad del universo y no mía, decía yo con toda firmeza, mientras ella  lentamente servía una segunda tasa de té.  
-Mira negrita, hoy he viendo a escucharte, a prestarte un espejo, mira, anda, qué ves?
- una persona que no soy yo, esta es muy flaca, está pálida, huesuda, es el vivo rostro de la muerte, no tiene corazón, no piensa, está llena de rabia y de dolor, no, esa NO PUEDO SER YO.  y le tiré el espejo lejos.  Ella solo miró fríamente, y me dijo, anda, apura tu té, se enfría.  Yo tiré la tasa también y el té se heló en su mirada.  Yo, igual.  
- mira negrita querida, la vida es de quién la vive, la pelota de quién la juega, las acciones de quien las hace y las consecuencias de todo las asume quien dirige el juego de la vida, y la vida es de cada quién, entiendes?
- NO. No es así, eso no es verdad.  Yo no soy culpable de nada, a mí me han hecho, a mí me han lastimado, a mí no me quieren ¡¡¡¡¡  Ellas son bonitas, yo fea, ellas grandes, yo chiquita ¡uso gafas, tengo un marido que me maltrata, yo me merezco todo lo malo, soy mala madre, no merezco a mis hijos, - entre más gritaba yo, más fría se ponía mi amiga- y yo no voy a reconocer que la culpa es mía, de NADA - dije tajantemente.
 

Sin musitar palabra se levantó y me cogió al vuelo y me dijo:
-Mira, Dios pocas veces da segundas oportunidades, da una vez la vida y se limita a ver como sus hijos hacen tortas y panochas con ella, le duele ver como la desperdician, se alegra cuando la aprovechan, pero a cada quién le da lo que le corresponde, lo que ha sembrado y aún así, les espera con su amor eterno a consolarles o a reír con ellos.   Algo tienes que aprender AHORA, mira sobre tu hombro, que ves?

Ví entonces a mis hijos dormidos, abrazados, Dany de 7 años, Sara de 2.

- vas a rendirte ahora? Vas a dejarlos solos ?  ello te necesitan, ellos dependen de tí para aprender a vivir, y estas botando tu vida por que? Te voy a decir una pequeña cosa: estás en mis manos, mírame bien, porque la próxima vez que nos veamos, no estará Dios interponiéndose y serás mía-

- Gracias por el té, amiga mía- me dijo soltándome con suavidad y dejándome con la sensación más desagradable de mi vida: me dolía el pecho, tenía medio cuerpo paralizado, dormido, mi corazón luchaba por bombear sangre y mis pulmones por recibir un poco de aire, mis oídos solo escuchaban el tic tac del reloj y mi respiración agonizante.  Entonces entendí, no, este té no  lo quiero tomar de nuevo contigo.  Así que MUERTE, no retrocederé.  Le pedí a Dios con todas mis fuerzas que no me dejara ir con ella, me miraba desde un rincón,  detrás de mi marido que me miraba aún ebrio y sin saber que hacer, le pedí  a Dios que no cejaría en mi empeño por recuperar mi vida, salir de la anorexia y aprender a vivir.

Y volví a vivir.  

Ahora cuando tomo mi primera taza de té diaria, digo: Gracias amiga, este té es en tu honor.  Dios, gracias por  darme una segunda oportunidad de vida, y te juro que trato de hacer las cosas de la mejor manera debida.  (Dic 28/2001)

[b][i]A mi amiga la Muerte, gracias por recordarme que vivir es un privilegio y a Dios, por haberme dado una segunda oportunidad[/i][/b]

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