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viernes, 22 de octubre de 2010

Es cuestión de orden....

A qué me refiero con este título? pues a que la vida está basada en mantener un orden integral, entre lo material, lo físico, emocional y mental.  


Uno de mis mayores problemas siempre fue el desorden en mis cosas, en mis labores, en todo lo externo. Al ser criada en una familia donde las normas y la disciplina eran importantes, la organización de la casa, mantener todo limpio y en su lugar, no era bien visto que hiciera todo lo contrario. Esto siempre me generó muchos conflictos que hacían más difícil las relaciones familiares.  Para mí no eran graves, no era problema ir en contra de todo lo establecido... pero... las consecuencias?  además de esas eternas discusiones y regaños por mantener todo patas arriba, fueron surgiendo muchas actitudes asociadas a estas cosas: emocionalmente fui tomando las mismas pautas, un desorden afectivo tremendo, adoptando muchos patrones de conducta en los que estaba haciendo una disociación del mundo externo y el interno. 


Todo esto no era evidente para mí, solo era que LOS DEMÁS me molestaban, no me aceptaban como era y ellos eran los culpables de mis problemas.  Acumulaba cosas, de todo tipo, cajitas, frasquitos, cintas, papeles, botones, para mí todo era útil, por pequeño que fuera, y lo guardaba en un completo desorden. Siempre se presentaban las mismas situaciones, cajas y rincones llenos de cosas, pero una sensación de seguridad muy grande y de identidad con ellas, segura que siempre servirían para algo, para hace algo, y no es que estuviera equivocada, pues la habilidad para transforma cualquier material en algo bonito obedeció siempre a esa capacidad de observar y buscar hacer cosas reciclando materiales, pero, el verdadero problema, radicaba en EL MODO DE GUARDAR y un apego casi obsesivo a todo estas cosas materiales.  


El desorden externo no es más que el reflejo del mismo aspecto a nivel interno.  He observado hacia atrás con mucha reflexión cómo he manejado mi vida: y los patrones son comunes: casas terriblemente desordenadas, llenas de cachivaches, de cosas regadas por todos lados, lo que hacía que mi familia evitara ir a casa, y al ir yo a las suyas, siempre prolijas, me sentía muy mal, me sentía fuera de lugar, pero nuevamente, las culpaba a ellas, para mí, todos eran los que estaban mal y no yo.  Esto me justificaba y me permitía mantener ese sistema de vida a todo nivel.  


Con los ejercicios últimos para controlar la depresión, la anorexia y demás aspectos emocionales que esta conlleva, he visto en mí estos comportamientos como adictivos a... acumular no solo cosas, sino emociones, que me mantuvieran dentro de una zona de seguridad que me facilitara seguir siendo la víctima de los demás, pero como dice el refrán, solo he sido víctima de mi propio invento.  Culpable soy entonces? no, tampoco, porque esto fue un comportamiento adquirido, aprendido, al estar inmersa en un remolino de conflictos constantes yo quedé en el centro, y otros miembros de mi familia, salieron del espiral y tomaron sus propias posiciones y actitudes ante la vida.  La mía, fue ser... DIFERENTE a ellos, pero manteniendo los patrones aprendidos. 


Estas diferencias se ratificaron al saber que además, tenía ciertos niveles de videncia, lo cual no fue nada fácil aceptar ni convivir con ello por muchos años, hasta ahora, que al conocer el mundo del reiki, he podido investigar y conocer mejor mis aptitudes y aceptarme como soy.


Al tener que estar varios meses en una vivienda que se deterioró terriblemente, obligándonos a "desordenar" y no poder estar cómodos, fuíi observando que cuando mantenía estas condiciones voluntariamente, no veía el problema, pero al ser ya una situación obligada, que no surgió de mi propia iniciativa, y al ver cómo ibamos perdiendo cosas, nos enfermábamos constantemente, y muchas otras razones que al analizarlas entendí que había que cambiar YA.


El proceso inició escarbando entre tantas cosas materiales ligadas a las emocionales y mentales, pude ir encontrando entonces, esas piezas del rompecabezas y colocando cada ficha en su lugar, fueron saliendo muchas cosas y viendo que es muy difícil mantener un orden en casa, con cada cosa en su lugar, si internamente no hago lo mismo.   


No solo saqué cosas de casa que ya no podía tener más... muebles, libros, ropa ... sino que emocionalmente estoy en el mismo proceso.  Sacar emociones, dolores, sentimientos acumulados por año, cambiar actitudes, dejar de recibir aquellas que me hacen doler el alma, tratar con empeño de buscar mi propio lugar y valor dentro de mí, hasta que logre mi identidad pero, que yo esté totalmente satisfecha y acepte mi ser como es, sin ponerle etiquetas de cómo me ven y debo ser según los demás, esas pesan, y hunden, pero sobre todo, hay que sacarlas, devolverlas y sellar esos espacios, poniendo lo que debe ir, perdón, amor y orden.  


Hice el ejercicio de observar cada cosa que tenía guardada, donde, cómo, desde cuando y para qué la usaba, sino la usaba, si estaba en buen estado o mal, y encontré muchas cosas que simplemente no servían ya para nada.  Las saqué y comenzó a cambiar el aspecto de mi casa... y por lo tanto, el de mi modo de pensar y sentir.  


Las últimas circunstancias vividas en los dos años anteriores y el presente, me han llevado a analizar el porqué todo seguía siendo caótico en mi vida, y porqué una y otra vez surgían estos malos momentos, entonces ví que era una cuestión de orden. Ahora, llegan los cambios, lentamente, pero ya en forma constante y confío en que sean permanentes.  

1 comentario:

Borja dijo...

Gracias Ana por una reflexión tan profunda.

Y además a mi mod de ver acertada...curativa !!

Efectivamente, una casa simboliza nuestro interior...trabajarla, limpiarla y ordenarla en el mundo de la realidad, es hacerlo con nosotros al mismo tiempo o un bello reflejo de ello.

Si me permites, quisiera profundizar un poco.

Más allá del orden/desorden, que efectivamente en sus extremos tiene signficado, lo que ocurrió de fondo fue oposición y conflicto entre distintos miembros.

Y eso se refleja, en este caso, en el extremo que ambos ambientes mantuvieron.
No es oposición entre equilibrios , sinó entre desequilibrios ya de origen.

Ocurren las dos cosas.

Y ahora es bueno el control , el orden y el dejar pasar lo que no necesitas ya...pero sin llegar al desequilibrio que ellos mostraron del hipercontrol.
El orden moderado es el bueno. El suficiente...porque sinó el conflicto lo seguimos teniendo dentro y se convierte en persecución del orden donde hubo talmente persecución del desorden.

El equilibrio no reside en extremos.

Es una idea, para pensar.

Abrazos y felicidades !!!

Ricard

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