A
veces la soledad huele a sueños
en una taza de café en la alborada,
viendo el sol salir entre tonos violaceos,
tímidamente entre la bruma y
los cerros,
y a la luna, tímida y menguante,
esconderse entre las nubes,
resistiéndose a ocultarse y perderse
el maravilloso amanecer.