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martes, 30 de noviembre de 2010

No sueltes las riendas


  

No sueltes las riendas,
retoma y toma,
redescubre y conoce,
en la paz y en la contienda,
sé el águila y la paloma,
en momentos de dolor y de goce.
La senda, el camino 
por instinto , 
finito o infinito,
hermoso, ruidoso y tranquilo,
por la huella imborrable de los siglos,
en sueño y despierto,
en tu propio hilo equilibrio.
Guerreros de la senda,
del camino de la paz,
arco iris y creación ,
de ese pronto " despertar".
No cierres tus ojos , 
a ti mismo,
tranquilo,
un mundo de sol, de nubes, niebla, 
tempestades, ciclones,
un mundo de esperanzas, está 
viene y llega,
la fuente  germina , está en tí ,
tú puedes ... se feliz.
No hay nada, ni obstáculo,
ni muros que tirar,
saltar, caminar y escalar,
ya nada por derrumbar,
no estás ... ni te sientas sólo,
aqui seguimos 
y seré yo , seremos todos 
quien y quienes al caer ,
una mano te demos,
te ayudemos al salir del pozo,
de lo profundo de tu ser,
VEN,
todo es ser, hacer , comprender , VEN.
FIN  

MIGUEL FERNÁNDEZ PÉREZ DE LIS


 

 
 





 

lunes, 8 de noviembre de 2010

Poetas invitados: ULIPIA

LA HOJA

Una hoja fue a ver al rey del bosque.

-Majestad- le dijo- quiero yo también ser un pequeño estanque para las mariposas. Solo tendrás que curvarme un poco y yo sabré retener las gotas de rocío; y quiero dar sombra a las lombrices, y cobijar un nido de pájaros…

-No- respondió el rey-. No te puse ahí para eso. Habrá unos segundos, dentro de un tiempo, en que reflejarás el brillo del sol. Durante unos segundos participarás en un bellísimo juego de reflejos dorados.

-¿Quién vendrá a verlo?

- Quizá nadie, pero no por eso dejará de ser bello.

- Pero tú me has dado fuerza, y me has dado lucidez ¿de qué me valen si no me usas?

- La lucidez te vale para saber que vives para ese instante, porque para eso te creé. La fuerza es para aguantar pacientemente la llegada de ese momento.

Poetas invitados: ULIPIA


ARENA

Soy la arena, y te sonrío.

Cada ola me cubre, me borra, y en la huída me regala huellas nuevas:
Cicatrices anchas como estuarios que me devuelven al fondo.

Y yo te sonrío.

Cada ola me arrastra, me lleva, me arranca de mí.
Cada ola me trae arenas nuevas de otras playas:
Perfumes lejanos; viajes insólitos; brisas de sal y brea.

Me fui con el mar.
He venido con el mar.

Pero aún soy la arena, y aún te sonrío.

Murallas; acantilados; peñas…
Nada más constante que las olas.
Nadie más sabio que las olas.
Las olas lamen mis formas; derriban mis torres; arrancan mis muros.
Las olas me devuelven a mi paisaje liso, de cicatrices anchas.
Cicatrices de arena.

Pero yo te sonrío.

Tus pies desnudos caminan dejando en mí tus huellas.
Buscas perlas, y yo te entretengo con abalorios:
Un cristal azul, gastado y liso, que en un tiempo fue frasco fenicio de esencias exóticas,
La pinza de un cangrejo, que murió de muerte natural,
El resto herrumbroso de un aro que fue grillete de galeote,
Un corcho,
Un plástico…

Pero tú buscas perlas
Y yo soy arena.

Soy solo arena, 
pero yo te sonrío.

Poetas invitados: ULIPIA

La reina del bosque se dirigió al rey: 

-¿Por qué has engañado a la hoja?- le dijo - Tú sabes que ya ahora ella da sombra a los caminantes, y que los pájaros tejen ya su nido a su amparo. Y tú sabes que sin espectador no hay espectáculo: si nadie la ve, no existrirá la belleza. ¿Por qué la engañaste?

-¿Cómo si no podrá ella centrarse en su esencia?- respondió el rey - ¿Cómo podrá olvidar los porqués y los para qués?  Solo así esa hoja entenderá el valor que tiene en sí misma; solo así sabrá apreciarse, incluso en su inutilidad. Y ¿cómo si no dejará de pensar en un futuro incierto e inútil? Ahora aprenderá a saber que, más allá de todas las preguntas y de todas las respuesta, ella es.

-Y solo entonces podrá comprender su autentica esencia: el no ser.  El gran reflejo como única realidad. - Dijo la reina-

- Y ese será el momento de los reflejos dorados - remarcó el rey-  No la engañé; solo le señalé el camino.

martes, 27 de abril de 2010

Poemas de Cristhian

1
    Eres el amor
    bello de Dios.
 2
    eres el poderoso río
    de Dios.
 3
   eres el amor
  de una planta.
 4
   eres mi vida, mi amor,
   mi perfecciòn, mi sueño.
 5
   eres de Dios, y de
   nadie màs.
 6
   eres del perdòn, del amor,
   y de la vida.
 7
  eres la vida
  de un flor blanca.
 8
   eres de Dios, de
   Aquèl que nos ama.


AUTOR: Cristhian Nuñez
 

domingo, 21 de junio de 2009

El Eco

Un niño y su padre iban caminando por el monte. De pronto, el hijo se cayó, se lastimó y soltó un grito de queja:

-¡AAAYYYYYY!

al momento, en algún lugar de la montaña, escuchó una voz repitiendo...

"¡AAAYYYYYY!"

El niño preguntó gritando:

-¿Quién eres tú?

por respuesta sólo escuchó...

"¿Quién eres tú?"

Ante la mirada divertida de su padre, el niño, gritando replicó:

-¡Cobarde!
"¡Cobarde!" recibió por respuesta.

Desconcertado, miró a su padre y le preguntó:

-Papi, ¿qué pasa? ¿quién se está burlando de mí?

El padre sonriendo, le dijo:

-Escucha y presta atención...

y entonces, con todas sus fuerzas, gritó hacia la montaña:

-¡Te admiro!

La voz replicó...

"¡Te admiro!"

El hombre gritó nuevamente:

-¡Eres un campeón!

y la voz respondió...

"¡Eres un campeón!"

El niño estaba asombrado, pero no entendía nada, así que su padre le explicó:

-La gente lo llama Eco, pero en realidad es la Vida que te devuelve todo lo que dices o haces, porque nuestra vida es, simplemente, el reflejo de nuestras acciones, si deseas más Amor en el mundo... crea más amor a tu alrededor; si deseas éxito en tu vida, ejercita tu imaginación. Esto lo debes de aplicar siempre y la vida te devolverá exactamente, todo aquello que tú le estés dando.


Autor: Anónimo

Descanse en Paz: El funeral del No puedo

La clase de 4° grado de Matilde, se parecía a muchas que había visto en el pasado. Los alumnos estaban sentados en 5 hileras de 6 bancos, el escritorio de la maestra estaba en el frente de cara a los estudiantes. La pizarra de los anuncios, mostraba trabajos escolares, en la mayoría de los aspectos, parecía un aula tradicional de escuela primaria, sin embargo, el mismo día que entré por primera vez, algo me pareció distinto. Parecía haber una corriente subterránea de excitación.

Matilde, era una maestra veterana en una pequeña ciudad del interior del país, a la que le faltaban apenas 2 años para jubilarse. Además se había ofrecido como voluntaria en un proyecto de desarrollo personal, que yo había organizado y dirigido. La capacitación se centraba en ideas relacionadas con el lenguaje y el arte, que pudieran hacer sentir bien consigo mismos a los estudiantes y hacerse cargo de sus vidas.

La tarea de Matilde, consistía en asistir a las lecciones de capacitación y poner en práctica los conceptos que se presentaban. Mi tarea, consistía en hacer visitas a las clases y alentar la puesta en práctica.

Me senté en un banco vacío, al fondo de la clase y observé. Todos los alumnos están trabajando en una tarea que consistía en llenar una hoja de cuaderno con pensamientos e ideas. La alumna de 10 años que estaba más cerca de mí, estaba llenando su página con No Puedo.

No Puedo patear la pelota muy lejos.
No Puedo hacer una división larga con más de 3 números.
No Puedo hacer que Federico me quiera.

Había llenado ½ página, y no mostraba signos de parar. Trabajaba con determinación y persistencia.

Caminé junto a los bancos, mirando las hojas de los chicos, todos escribían oraciones describiendo cosas que no podían hacer.

No puedo hacer 10 abdominales.
No puedo pasar la defensa del equipo contrario.
No puedo comer solamente una galletita.

A esa altura la actividad, atrajo mi curiosidad. De modo que decidí hablar con la maestra para haber que pasaba. A acercarme noté que ella también estaba escribiendo, me pareció mejor no interrumpirla.

No puedo conseguir que mi hija le cargue nafta al auto.
No puedo lograr que Alan use palabras, en lugar de sus puños.

Derrotado en mis esfuerzos, por determinar porque alumnos y maestra se demoraban en lo negativo, en lugar de escribir las afirmaciones "puedo", más positivas; volví a mi asiento y continué mis observaciones.

Los alumnos escribieron durante otros 10 minutos, la mayoría de ellos llenaron su página, algunos empezaron otra. Terminen la que están haciendo y no empiecen otra, fue la instrucción de Matilde, para indicar el final de la actividad.

Los estudiantes, recibieron luego la indicación de doblar sus hojas por la mitad y llevarlas al frente. Al llegar al escritorio de la maestra, colocaban sus declaraciones de "No Puedo" en una caja de zapatos vacía, una vez recogidas las hojas de todos los alumnos, Matilde agregaba la suya, tapó la caja, se la puso bajo el brazo, se encaminó hacia la puerta y salió al hall. Los alumnos siguieron a la maestra, yo seguí a los alumnos.

Al llegar a la mitad del corredor la procesión se detuvo, Matilde entró en la sala de los ordenanzas, dio algunas vueltas y salió con una pala.

Con la pala en una mano y la caja en la otra, Matilde condujo a los estudiantes hasta el rincón más alejado del parque, allí comenzaron a cavar.

Iban a enterrar sus "No Puedo". La excavación llevó más de 10 minutos, porque la mayoría de los chicos querían colaborar. Cuando el pozo alcanzó más o menos 90 cm de profundidad, dejaron de cavar, acomodaron la caja de los "No Puedo", en el fondo del pozo y la cubrieron rápidamente con tierra.

Alrededor de la tumba recién cavada, había 31 hicos de 10 y 11 años. Cada uno tenía por lo menos 1 página llena de "No Puedos" en la caja de zapatos a 1 metro de profundidad, la maestra también.

En ese momento, Matilde anunció: "Chicos por favor junten las manos y bajen la cabeza", los alumnos obedecieron en seguida, formaron un círculo en torno de la tumba y formaron una ronda tomados de las manos, bajaron y esperaron. Matilde dijo su oración: "Amigos estamos aquí reunidos para honrarla memoria de No Puedo, mientras estuvo con nosotros en la tierra, afectó la vida de todos, de algunos más que de otros, desgraciadamente su nombre ha sido pronunciado en todos los edificios públicos, escuelas, municipalidades, congresos y si... hasta en la misma casa de gobierno."

Acabamos de darle una morada definitiva a No Puedo y una lápida contiene su epitafio, lo sobreviven sus hermanos Puedo, Quiero y Lo Hará Yo Mismo. No son tan conocidos como su famoso pariente e indudablemente todavía no resultan tan fuertes y poderosos.

Tal vez, un día, con su ayuda, tenga una incidencia mayor en el mundo. "Roguemos que 'No Puedo', descanse en paz y que en su ausencia, todos los presentes puedan hacerse cargo de sus vidas y avanzar. Amén."

Al oír la oración, me di cuenta que esos alumnos nunca olvidarían ese día. La actividad era simbólica, una metáfora de la vida, era una experiencia del lado derecho del cerebro, que quedaría adherida a la mente inconsciente y consciente para siempre. Escribir los "No Puedo", enterrarlos y escuchar la oración era un esfuerzo muy grande por parte de esta maestra y todavía no había terminado.

Al término de la ceremonia, llevo a los alumnos nuevamente a al clase e hicieron un festjo, celebraron la muerte de "No Puedo", con masitas y jugos de frutas. Como parte de la celebración, Matilde, cortó una gran lápida de papel y escribió arriba la palabra "No Puedo" y abajo la fecha. La lápida de papel quedó en el aula durante el resto del año. En las escasas ocasiones en que un alumno se olvidaba y decía "No Puedo", Matilde simplemente señalaba el cartel, el alumno recordaba entonces que, "No Puedo" estaba muerto y optaba por reformular su afirmación. Yo no era alumno de Matilde, ella si era alumna mía, sin embargo, ese día aprendí de ella una lección perdurable. Ahora años más tarde cada vez que oigo "No Puedo" veo las imágenes de ese funeral de 4° grado, y como los alumnos, me acuerdo de que "No Puedo" murió...


Autor: Anónimo
Facilitado por: María Luisa Nuñez "Marita"
(Argentina)

domingo, 1 de febrero de 2009

A El

Tú, el que no me ves.
El que no estás.
El que se esfumó.

Yo, la que sonríe con solo imaginarte.
La que te extraña en cada amanecer.
La que suspira por amor.
La que te ama en distancia.

Distancia…
Esa distancia que duele.
Distancia que hiere.
Distancia que fortalece el sentimiento.

Sentimiento…
Sentimiento loco.
Sentimiento absurdo.
Sentimiento sin razón.
Sentimiento del corazón.

Sorange

miércoles, 21 de enero de 2009

Amarte en Silencio



He llegado a este mundo imaginando tu ser, ideando tu figura, pero mi mente no ha de formar una descripción tan maravillosa.

Porque no me he de conformar con tan solo esta descripción inconclusa?

Si para mi esta pequeña ideología tuya provoca en mi los sentimientos más profundos.

¡No!

Pero mi corazón no se resigna al hecho de no poder llegar a tenerte en mis brazos, rozar tus labios de miel, sentir tu sutil aroma, el solo anhelo de llegar a reflejar tus ojos en los míos hace que mi corazón se sumerja en un éxtasis infinito.

¿Dónde te puedo encontrar? ¡es lo que no se!, tan solo eres una ilusión inconclusa, un sueño, que me hace feliz pero al la vez me atormenta.

Pablo Jiménez

Amarte en mis sueños


Tuve un sueño, en donde estábamos juntos.

Donde solo existíamos tú y yo, donde me era difícil respirar. Donde nuestra historia no iba a terminar.

Tu mirada penetrante, como el sol en mi piel y transparente como solo el agua podía ser.

Quería explicarte todo lo que sentía por ti, pero el solo hecho de tenerte allí, te sentí tan mío, tan parte de mi.

Que las palabras sobrarían, para explicar mi sentir. Tus manos acariciaban mi pelo, tu boca besaba mi cuello. Pero solo al besar tus labios, el tiempo se detuvo allí.

Fue tan real todo lo que sentí, que ahora solo espero volver a dormir; para que te hagas presente, para que vuelvas a mí.

Autor/a: Michelle

martes, 25 de noviembre de 2008

Nocturno III (José Asunción Silva)


Nocturno III
Una noche

Una noche
Una noche toda llena de perfumes, de murmullos y de músicas de alas,
Una noche
En que ardían en la sombra nupcial y húmeda las luciérnagas fantásticas,
A mi lado lentamente, contra mí ceñida toda, muda y pálida,
Como si un presentimiento de amarguras infinitas,
Hasta el más secreto fondo de las fibras te agitara,
Por la senda florecida que atraviesa la llanura
Caminabas,
Y la luna llena
Por los cielos azulosos, infinitos y profundos esparcía su luz blanca,
Y tu sombra
Fina y lánguida,
Y mi sombra
Por los rayos de la luna proyectadas,
Sobre las arenas tristes
De la senda se juntaban,
Y eran una,
Y eran una,
Y eran una sola sombra larga
Y eran una sola sombra larga
Y eran una sola sombra larga...
Esta noche
Solo; el alma
Llena de las infinitas amarguras y agonías de tu muerte,
Separado de ti misma por el tiempo, por la tumba y la distancia,
Por el infinito negro
Donde nuestra voz no alcanza,
Mudo y solo
Por la senda caminaba...
Y se oían los ladridos de los perros a la luna,
A la luna pálida,
Y el chillido
De las ranas...
Sentí frío; era el frío que tenían en tu alcoba
Tus mejillas y tus sienes y tus manos adoradas,
Entre las blancuras níveas
De las mortuorias sábanas,
Era el frío del sepulcro, era el hielo de la muerte
Era el frío de la nada,
Y mi sombra,
Por los rayos de la luna proyectada,
Iba sola,
Iba sola,
Iba sola por la estepa solitaria
Y tu sombra esbelta y ágil
Fina y lánguida,
Como en esa noche tibia de la muerta primavera,
Como en esa noche llena de murmullos de perfumes y de músicas de alas,
Se acercó y marchó con ella
Se acercó y marchó con ella...
Se acercó y marchó con ella...¡Oh las sombras enlazadas!
¡Oh las sombras de los cuerpos que se juntan con
[las sombras de las almas...
¡Oh las sombras que se buscan en las noches de tristezas y de lágrimas!...

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