Historia de un gorrión
Cuando era estudiante, en casa teníamos un antejardín con
enredaderas donde vivían varios gorrioncillos, o copetones, como se les conoce comúnmente
en Colombia.
Siempre nos ha gustado alimentar a las aves y que vivan
libremente, no en jaulas, y esto nos ha permitido tener historias
muy
simpáticas con muchas de estas avecillas. Una de ellas, era "ocho",
el pajarillo regordete.
Nació más o menos en abril o mayo, entre una de las
enredaderas llamada Manto de María, cuyas florecitas blancas inundaban de un
dulce aroma la entrada. El pronto se acostumbró a vernos pasar y sus padres a
esperar a que pusiera comida en la ventana de mi habitación. Generalmente comen
por rango: los padres y luego le dan al bebé, y cuando ya está volantón, lo
llevan y le enseñan a comer.
Ocho, así le pusimos, porque era regordete y parecía un 8,
muy pronto descubrió que comer y dormir sobre el alpiste, tenía enormes
ventajas. No debía volver al nido por agua y comida, sino, acomodarse en el
comedero y tenía todo a su disposición.
Esto enojaba mucho a los demás habitantes y visitantes del
jardín. Con frecuencia escuchaba una algarabía enorme cuando lo sacaban a picotazos
y trataban de echarlo del lugar. Para remediar la situación y proteger a ocho,
puse otro comedero y asunto resuelto.
Pronto su cuerpito, pasó a ser más gordito, y era muy
simpático. Como era de esperarse, sus padres le sacaron del nido y comenzaron
otra puesta, así que él ni corto ni perezoso, buscó el lugar más cercano a mi
ventana, y así, entre la ramada de las higueras, armó su propio nido y seguía
con su rutina diaria de levantarse, bañarse y dormir sobre el alpiste.
Cuando se acababa la comida, comenzaba a golpear la ventana
con el pico, como diciendo: "ey ¡se acabó el alpiste!". Y claro, la misión era de nuevo su
aprovisionarle de alimento.
Hacia final del año, apareció con una bella pajarita, y
armaron su propio hogar, trayendo hacia inicios del año, dos hermosos bebés,
igual de regordetes, pero ellos no aprendieron a dormir sobre el alpiste.
Ocho lo hizo, hasta que no volvió nunca más, pero su
recuerdo siempre estará en mi corazón.

