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sábado, 18 de julio de 2009

Las pompas de jabón

Las pompas de jabón

Cuál es la magia que envuelve este juego de infancia? Soplar, verlas elevarse y volar con la suave brisa vespertina; brillar ante la luz del sol, temblar súbitamente y explotar al menor roce, o simplemente, porque sí. Perseguirlas en un día soleado, escuchar las risas de los niños, correteando con sus manitas extendidas, sus rostros ruborizados, sus carreras tras las bombas que denontan cuanto disfrutan de sus colores y se olvidan que alrededor gira el mundo. Solo importa, ver el brillo, buscar las más grandes, soplarlas para que sigan flotando y se eleven, o competir por reventar más que los otros

Pero, para mí, hace tiempo es un tema que me atrae. Qué es una pompa de jabón? Un mensaje oculto? En términos físicos, es una membrana de una sustancia jabonosa que contiene aire a una presión determinada y se equilibra con la presión externa, es tan liviana que la lleva el viento hasta que la diferencia de dichas tensiones la hace estallar. Podría hacer una investigación rigurosa y encontrar muchas definiciones, terminolgías científicas, fórmulas matemáticas, para lograr la burbuja perfecta y más duradera. Pero qué representa todo esto? Podría ser yo una pompa de jabón? Es tan frágil mi existencia como para compararlas? Puede ser… la temporalidad de mi vida puede ser tan sutil como lo que dura una burbuja, si su existencia en el tiempo es cuestión de instantes, mi temporalidad ante la eternidad, sería lo mismo, tan solo segundos.

Entonces, qué gano al estar aquí con tan pocas posibilidades de permanencia? Pienso en lo QUÉ ES…

Las características más atrayentes de una burbuja son: su brillo, refleja el arcoíris con tal magnitud que parece un diamante enorme; su perfecta forma; su fragilidad y a la vez fortaleza para mantenerse flotando en la brisa; la alegría que produce en un niño y las risas al hacerlas estallar.

La forma, es perfecta, porque está en equilibrio, cuando flota suavemente, sin temblar, sin amenazar con estallar, significa que sus fuerzas internas y externas son iguales, ninguna es mayor que la otra, por lo tanto, no hay deformidades, hay una superficie suave, continua y su movimiento es igual, sutil y armonioso. El brillo ante los rayos del sol, es sedoso y casi hipnótico. Es la magia del equilibrio, es … la paz interna y el exterior no la altera. Entonces el brillo se torna perlado, refleja el arco iris como un suave espejo, es hipnótico, ya que siento que es durante ese momento perfecto que la burbuja simplemente ES sin más.

Al reventarse, no desaparece simplemente, se transforma en miles de gotitas y caen; observando con cuidado, se puede seguir el rastro en el suelo, quedan las marcas del lugar donde han reventado y muchas salpicaduras de aquellas que simplemente se vuelven una pequeña lluvia de jabón. Otras… se van, se pierden en otros lares, nuestras manos, cuerpo, o en cualquier espacio. Siempre al terminar el juego, queda una pequeña nostalgia, de querer seguir, de no terminar la magia.

Entonces, yo puedo ser una burbuja? Si equilibro mis fuerzas internas con las externas, si solo vivo el momento si pensar en donde será mi final, creo que podré brillar como estas esferas que parecen de cristal así el momento sea fugaz, es el que hay, y vale más disfrutar un instante, que lamentar una eternidad el no haber disfrutado esa oportunidad.

Ser como pompas de jabón, despertar, brillar, volar, flotar y al final, dejar una huella, en algún lugar, siempre alguien lo notará.

sábado, 11 de julio de 2009

El Precio del Conocimiento y Algunos Pensamientos

Autor desconocido



Algunas veces es un error juzgar el valor de una actividad simplemente por el tiempo que toma realizarla... Un buen ejemplo es el caso del ingeniero que fue llamado a arreglar una computadora muy grande y extremadamente compleja... una computadora que valía 12 millones de dólares. Sentado frente a la pantalla, oprimió unas cuantas teclas, asintió con la cabeza, murmuró algo para sí mismo y apagó el aparato. Procedió a sacar un pequeño destornillador de su bolsillo y dio vuelta y media a un minúsculo tornillo. Entonces encendió de nuevo la computadora y comprobó que estaba trabajando perfectamente.

El presidente de la compañía se mostró encantado y se ofreció a pagar la cuenta en el acto.

- ¿Cuánto le debo? preguntó.
- Son mil dólares, si me hace el favor.
- ¿Mil dólares? ¿Mil dólares por unos momentos de trabajo? ¿Mil dólares por apretar un simple tornillito? ¡Ya sé que mi computadora cuesta 12 millones de dólares, pero mil dólares es una cantidad disparatada! Le pagaré sólo si me manda una factura perfectamente detallada que la justifique.

El ingeniero asintió con la cabeza y se fue.

A la mañana siguiente, el presidente recibió la factura, la leyó con cuidado, sacudió la cabeza y procedió a pagarla en el acto, sin chistar.

La factura decía:
Servicios prestados:
Apretar un tornillo............ US $1 dólar
Saber qué tornillo apretar.... US $999 dólares


RECUERDA: "SE GANA POR LO QUE SE SABE, NO POR LO QUE SE HACE"


Todas las cosas ya fueron dichas, pero como nadie escucha es preciso volverlas a decir a cada momento. La gente no puede descubrir nuevas tierras hasta que tenga el valor de perder de vista la orilla. Es mejor ser odiado por lo que eres que amado por lo que no eres. Nuestros actos están unidos a nosotros como el fósforo a su luz. Nos consumen, pero producen nuestro esplendor.

miércoles, 8 de julio de 2009

El regalo: La perla


Para comenzar este viaje, soltemos todo aquello que emocionalmente, mental y física nos impida ir libremente de disfrutar de este momento. Invoquemos a nuestro ser, decretando que será él quien por el amor y nuestra esencia divina, nos guiará en este mágico viaje. Llega Durh con su encantadora sonrisa y nos abraza. “Vamos a ir por perlas, por mágicas perlas” nos dice con emoción.

Nos guía a un valle tranquilo, verde, rebosante de luz, de brisa y olores a primavera, en ésta época comienza a brillar el sol con mucha fuerza, el verano ronda y todo parece llenarse de flores, frutos que comienzan a crecer en las copas de los árboles pichones de muchas avecillas revoloteando en un tremendo jolgorio pidiendo a sus padres más comida, ellos, afanosamente van y vienen, sin detenerse a mirarnos procuramos caminar sin ruido, claro que el prado es tan suave, que parece ceder a nuestros pasos sin quebrarse, sin hacer ruido.

Vamos a pasar una cueva, en un pequeño cerro, la roca es de color marmoleada, formada por brillantes granos de colores de matices verdosos, negros y jaspeados; entramos a la ancha caverna, es muy luminosa, la misma roca tiene un bello destello blanquecino que nos sirve para ver el camino. Salimos, a un valle aún mas maravilloso, surcado por un gran río. Durh nos invita a entrar en él, aunque se ve caudaloso, su sonido es tan agradable, el agua fluye, cantarina, fresca, sus aguas se ven tan refrescantes que entramos en ellas sin duda, y se siente gran regocijo al hacerlo; vamos sumergiéndonos en sus aguas, vemos muchos pececillos pasar por nuestro lado renacuajos, salamandras, lagartijas, ranas y muchas larvas de insectos aferradas a las raíces de plantas en la orilla. Comenzamos a caminar por el fondo, un lecho rocoso cubierto de preciosos guijarros tan redondeados, tan suaves que parecen de seda. El agua es tan transparente que la luz del sol se nota casi perfecta, los rayos atraviesan como hilos de plata.

Seguimos avanzando cada vez más profundo, en la media que el cauce del río se ensancha llegamos a una pequeña ensenada, muy cómoda donde encontramos cientos de ostras,
alargadas, firmemente aferradas a las rocas, sus caparazones parecen almendras gigantes
y escasamente se puede advertir el pie con el que se aferran entre el cieno que cubre esta área; aquí un delfín rosado se nos acerca, nos da la bienvenida y gira en nuestro rededor retozando con alegría. Durh le saluda, claro, son viejos amigos, el delfín nos invita a acércanos a varias ostras las roza con su hocico y ellas suavemente se abren y nos muestran su más preciado tesoro esas pequeñas, brillantes y amorfas perlas, los visos, de su nácar, contrastan con la luz que se filtra por la superficie del agua. Hay de todos los colores: rosadas, grises, cremosas, algunas mas redondas, allá hay algunas más amarillas, aquí unas más rojizas... miren las de allí ¡¡ son casi verdes ¡¡ cuanta belleza hay aquí¡

Algunas de estas ostras se acercan a nosotros y nos obsequian su perla, yo tomo una de color gris violeta, muy brillante, sedosa y me siento a observarla con detenimiento. El delfín rosa se posa en el fondo y me mira me dice: ¿sabes cómo surgió? y le digo, sí, una piedra que se filtró y ella la cubrió con nácar. Me dice, si ,¿ pero la reacción? le digo: no la tengo clara. Entonces me explica: “Mira, la perla se forma de una herida, cuando la ostra se alimenta, debe abrirse ligeramente, absorber el agua para filtrar el alimento pero algún pequeño gránulo de arena, tan diminuto, pasa, y se clava en su carnoso cuerpo, desprotegido, muy vulnerable.

Ella de dolor se aprieta, cierra con fuerza su concha y comienza a sanarse... ese granito de arena, es para ella tan grande y doloroso, que la hace generar el nácar, con el que le va envolviendo, pero no logra sacarlo entre más lo cubre, más le genera dolor, pero ella se acostumbra, y lucha por su vida es tal la lucha, que pone todo su empeño, da lo mejor de sí misma, su esencia, su brillo, su capacidad de construir y crear, es lo que forma el nácar, capa tras capa fuerte, resistente al final, el grano de arena queda en el centro y ella puede dar vida a una de las joyas más apetecidas de la naturaleza el único ser viviente capaz de crear una JOYA transforma algo insignificante en algo tan maravilloso”

Quedo extasiada al observar mi perla y entiendo el enorme sacrificio y el arduo trabajo de la ostra así que le digo, muy agradecida y llorando, que gracias, su dolor hoy es un regalo para mí entonces, Durh me dice: “Mira chiquita así es que puedes convertir el dolor en algo magnífico cada herida, ocasionada por algo que se ha filtrado del exterior a tu ser, puedes transformarlo, con amor, paciencia, tesón y fe, en una joya que adornará tu vida, y los demás podrán extasiarse con ella, son todos tus dones, tus habilidades, tus proyectos, transfórmalos en joyas si alguien te causa una herida, conviértela en un motivo de orgullo, en algo que valga la pena cada esfuerzo y esto mi pequeña, es un trabajo que solo tú puedes hacer, solo tú tienes la capacidad de tornar ese granito de arena en una magnífica perla.


Abrazo a Durh muy emocionada y cuando vuelvo a mirar la ostra, ella está totalmente abierta, pero muerta. Ha dado su vida por esta preciada pieza, y de igual modo su concha brilla, cubierta de nácar en el interior. Aunque por fuera, es áspera, oscura, de aspecto poco apetecible, entiendo entonces que es su coraza su protección para salvaguardar este magnífico tesoro. Así que, ahora, con mi preciada perla comienzo el camino de regreso a la orilla, tomada de la mano con Durh y en silencio. Vamos saliendo a la orilla y ahora sé, que aunque no puedo evitar que algo entre y me dañe sí puedo transformarlo, sí puedo controlar cómo me afecte y volverlo una joya para mí
y si al final, puedo compartir su brillo con los demás, será un regalo adicional

martes, 7 de julio de 2009

Nadando con Isthar, el delfín blanco



Hoy, mi amigo Durh, mi encantador guía de Cristal, me llevará a nadar un buen rato con nuestro viejo amigo Isthar, el delfín blanco. Estoy muy contenta, porque este es un paseo fabuloso.

Nos vamos tomados de la mano, volando suavemente desde casa, pasamos por las nubes, suaves, refrescantes, jugueteamos un poco mientras vamos rumbo al mar. A lo lejos, alcanzo a divisar la playa de colores. En el horizonte, veo al sol jugar con sus rayos, dibujando fulgores dorados, verdes, carmesí, plateados, sobre las crestas de las olas, y ellas parecen gozar tanto como el mismo astro.

Bajamos a la playa. Hum... que sensación... la arena es tan fina, luminosa, suave, pequeños granos transparentes, pero a la vez, llenos de color, parecen pequeños prismas y cada uno contiene un arco iris en su interior. Saltando sobre las olas, salpicandonos a gusto y dando sonidos agudos, nos saluda Isthar, incitándonos a entrar al mar y seguirle en el juego. Claro, entramos sin dilación alguna, y llegamos a un grupo de olas, estas parecen sostenernos, entonces, me entrega un pequeño cuenco de cristal, con una dulce agua azulada con visos de plata. Me dice Durh:
toma pequeña, bébe, esta agua te permitirá nadar a gusto en las profundidades sin preocuparte por respirar, podrás ver, escuchar, hablar, igual que nosotros.


Apuro el brebaje, sabe a... agua burbujeante, como si estuviera hecha con la espuma misma del mar. Siento entonces cómo mi cuerpo se va transformando, y me vuelvo de ... agua ¡¡¡ Tomo a Isthar de su aleta dorsal, y junto a Durh, vamos bajando, voy observando cómo el agua va cambiando de colores, de azul verdoso, lleno de pequeños seres brillantes, cristalinos, traslúcidos... nerviosos... pasando a aguas que se van tornando cada véz mas oscuras, de un azul índigo, mas densas, es como ir bajando a una dimensión diferente. En el trayecto, nos van acompañando muchos seres, ballenas, orcas, mantarayas, cientos de peces de muchas formas y colores, y nos van dejando en la medida que la inmersión es a mayor profundidad, dando paso a nuevos seres, biolumincentes, que con sus fulgorosos visos nos van iluminando el camino, mientras juguetean entre nosotros.

Finalmente, llegamos al fono, aquí, la arena es gruesa, densa, pero está llena de vida, surgen peces planos, gusanos, calamares y muchos animales que no conozco, pero todos nos saludan con alegría. Hay luz, no se donde proviene, pero el espacio está cálidamente iluminado. Me invitan a sentarme en un pequeño morro formado por rocas, algo ásperas, pero de bonitas texturas. Me acomodo, mientras mis nuevos amigos se van tranquilizando y reposan al rededor. Entonces Isthar, se hace al centro, y comienza a soltar pequeños aros de burbujas, que va dilatando con su hocico, es un juego fabuloso ¡¡ Me los pasa, y yo hago lo mismo, al poco rato, estamos todos juando con estos aros de burbujas, parecen mangueritas luminosas, pues brillan al ser formadas por magníficas burbujas pegadas entre sí, hasta q se disuelven en el agua. Los caballitos de mar, me traen delciosas algas, y otros frutos marinos, nunca había probado algo tan suave, refrescante, vitalizante.

Nuevamente el delfín toma lugar, y comienza a escarbar la arena, sacando una bella flor cristalina, de pétalos color violeta muy traslúcios, pareciese que se fuera a romper dado lo delgados que son, pero no, resisten. Entonces se eleva, y la hace girar suavemente, retrocede, ya que esta flor comienza a aumetar su velocidad, el sonido es como de campanas de cristal que va volviendose un zumbido, va agudizandose en la media que el centro de la flor se abre. Durh me explica: "es una mandala, saldrán luces de colores que te servirán para tu salud". Veo entoces que comienza a salir un haz de luz rojiza, que comienza a extenderse y llega a mi cintura, allí se disuelve; siento calor, y cierro mis ojos un momento. Luego, surge una luz naranja muy suave, a la altura de mi ombligo, me envuelve toda la zona, dándome la sensación de limpiar, de tranquilizar y me siento muy cómoda ahora, felíz. En seguida, viene una luz de color dorado, amarillos, como rayos de sol, bellísima, llega a mi abdomen,, inundándolo de un sentimiento amoroso, me siento abrazada, muy emocionada. Ahora, surge una verde, parecen rayos de esmeraldas, y toca mi pecho suavemente, envolviéndolo en una sensación reconfortante y muy cálida; para mi garganta, hay una luz azul, tan pura, tan clara, que parece que mi voz va a tomar esa misma escencia. Sube a mi frente, una ola de color violeta, penetrando de un modo tan sutil pero firme, que mi interior se inunda con esta energía, y finalmente, a la cabeza, un haz de luz de colores, casi blanquesina brillante. Cierro los ojos, porque siento cómo todo en mi interior comienza a girar, a moverse... entonces Durh, trae un cristal que parece plata, un polihedro formado por triángulos y muchas puntas... lo inserta suavemente en mí cabeza y su energía va bajando, hasta sacar por los pies, toda aquella que estaba estancada.

Ahora me siento renovada. Como aún soy de agua, veo todo el flujo de la energía moverse através de mi cuerpo. Al final, Isthar y Durh me abrazan, y yo a ellos. Entiendo que me han dado un bello regalo y así lo acepto. Es maravilloso. Ha llegado el momento de volver, para lo cual, de la flor ahora surge un remolino verde, yo me hago en el centro, y me va subiendo tan rápido pero tan suavemente, que no siento ninguna molesta en el ascenso. Finalmente, con Durh de la mano, retornamos a la playa, allí me siento a dar las gracias a Isthar, quién se va saltando jugando a romper los rayos de plata que la luna, ahora en lo alto del cénit, dibuja sobre la tranquila superficie del mar.

Hasta pronto viejo amigo, pronto nos volveremos a ver.

domingo, 28 de junio de 2009

El baile de máscaras




Hoy he llegado a casa, y me he encontrado una invitación a un baile. Una hermosa tarjeta timbrada en papel fino, con letras doradas, cursivas con un pequeño texto: "Cordialmente ha sido invitada a un baile de fantasía. Venir sin disfraz, nosotros lo proporcionaremos" Hora: En este momento, hoy...

Quedo algo perpleja, y me pregunto, un baile de disfraces sin disfraz? Vaya... que tiempos modernos corren. Así que apresuro a cambiarme, me pruebo varias prendas, y cuando creo que estoy lista, tocan a mi puerta, y salgo presurosa. Me espera un elegante conductor de un coche... de cristal? Le miro de reojo, y solo veo su sonrisa bajo la chistera, siento mucha confianza con él. Le pregunto, mientras subo al coche: - ¿a donde vamos?, cortésmente me responde... - ¡Al baile, por supuesto¡¡

Digo ... si claro, ya lo sé, pero ... en donde es? - con su suave voz me dice, al palacio de las ilusiones. Ah... y... dónde queda? ... Solo me dice, ya casi llegamos, no te afanes por nada, todo está dispuesto. Su voz me tranquiliza, aunque no entiendo casi nada de lo que ocurre. Me pregunto, será que estoy en un sueño? Un auto de cristal, un palacio de ilusiones, una fiesta sin trajes fantásticos... esto no puede ser real ¡¡

Entonces me doy cuenta, que nos hemos detenido, ante un magnífico palacio de luz... sí, solo de LUZ, brillante, blanca, todos los contornos del edificio son un delgado hilo de brillos como el fulgor de miles de estrellas juntas...

Veo muchas personas llegar, y todas tan sorprendidas como yo. Vamos entrando. En el amplio recibidor, nos encontramos a varias personas vestidas como bellas hadas y otros seres de luz. Nos invitan a seguirles a un gran salón, allí, me dedico a observar la construcción, altas paredes, adornadas con muchísimos espejos, columnas brillantes que separan el gran espacio en varias galerías, un techo abovedado, que más parece el cielo mismo en la noche más estrellada, ya que las luces que lo iluminan, están tan altas, que sus destellos parecen luceros. El piso, de un mármol tan brillante que puedo ver mi reflejo en él. Entonces, aparece nuestro anfitrión, mi viejo amigo Durh, que sonriente se acerca, nos abraza a todos y nos invita al centro de la estancia.

Todos le miramos con ansiedad, y preguntando en silencio... ¿Y los disfraces?

El sabe lo que pensamos y afablemente nos dice... "Bienvenidos todos a esta celebración. os quiero invitar, a que cada uno escojáis una máscara. Detrás de ustedes, encontrarán cajas con miles de máscaras. Podéis escoger una, dos, o las que queráis usar en el baile. Tomad todo el tiempo que necesitéis, no hay límites, y para ello, pues, os dejaremos a solas". Diciendo esto, nos damos vuelta, y en efecto, hay cajas muy grandes con cientos de máscaras. Comienza a sonar una bella melodía, como de campanillas de cristal.

Me pongo a observar a los demás, y todos están confundidos, hay tantas formas, que es difícil escoger. Unos optan por las más brillantes, las más fastuosas, y al ponérselas sobre el rostro, inmediatamente aparece el vestido acompañante. Entonces, me animo, y comienzo a buscar, pero, comienzo a impacientarme. Unas, son muy grandes, otras, muy pequeñas, otra... me gustan los brillos, pero son demasiados, no me dejan ver a través de los pequeños orificios para los ojos; otras, tienen tantos adornos que son muy pesadas y debo sostenerlas con las dos manos, no dejándome libertad para nada, ya que los vestidos, son iguales. Comienzo entonces a observar, que yo puedo armar mi propia máscara, quito un trozo de una, otro de aquella q brilla menos, una perla de esta que me ha gustado, y así, voy descartando y armando... hasta que digo... bueno... esta está bien, no es la mejor, pero no es la peor, es liviana, aunque talla un poco, ya que por dentro es muy irregular, al ensamblar las diferentes artes, no cazaban bien por dentro, pero por fuera, la apariencia es perfecta, y por lo que veo, todos buscan lo mismo, que su máscara sea perfecta ante los demás.

Finalmente, dejo ya la que he armado y me la pongo, el traje, es también a retazos, algo incómodo, pesa bastante y camino lentamente, tropezando frecuentemente. Pero pronto aprendo a manejarlo haciendo hacia atrás, la arte más pesada.

Entonces Durh regresa, y él no está disfrazado, sigue ataviado con su traje de luz cristalina, impecable y armoniosa. Me digo... "ay, que bonito sería un vestido así.... qué libertad de movimientos, se le ve tan cómodo... ". Nos va observando, felicitándonos individualmente por el disfraz escogido. Nos invita a bailar, pero pronto veo, que todos tropezamos, damos pequeños brincos, pasos torpes, o nos caemos. También veo a un buen amigo, sentado en el suelo, con dos máscaras, no sabe cual ponerse, una es de barro, pesada, gruesa, burda, oscura, la otra, cristalina, brillante, ligera... pero duda, las intercambia constantemente. Otra amiga, sostiene su máscara y no se anima a usarla.
Al cabo de unos momentos, en que muchos se han encolerizado porque no pueden danzar, porque se sienten fastidiados, comienzan a gritar a Durh, diciéndole que la fiesta es un engaño, que es una trampa, que las máscaras están mal hechas, no sirven... Durh, pregunta: - ¿Y por qué la escogiste? ¿Qué te gustó de ella? Antes de reclamar, pregúntense porqué la eligieron... nadie les obligó, nadie les sugirió, nadie presionó, tiempo tuvieron todo el que quisieron, inclusive, algunos fueron de caja en caja, tomando partes de las máscaras de otros, ahora... os quejáis de lo que habéis vosotros mismos escogido?

El salón quedó en total silencio. No tenemos respuestas, ya que hubo total libertad para decidir. Cabizbajos, Durh nos muestra los espejos, y nos dice: "Observad, cada detalle de vuestra escogencia, y analizad qué os gustó y que no, el espejo os mostrará sin duda alguna todos los aspectos de vuestro disfraz, si os es favorable o no, el peso, el material, lo que implica usarlo, todo. Mirad con el corazón y la razón y escuchad a vuestro ego, si fue él quien os guió, o fue vuestra conciencia. Este traje que lleváis puesto, es lo que a diario os ponéis en vuestras vidas, vuestras máscaras, están construidas día a día con retazos, tomáis de aquí y de allá, siempre de afuera, del exterior, buscando ser aceptados por los demás, deseando brillar más que los demás, ostentar lo que no tenéis, así por dentro sea incómoda, rugosa, os lastime y lacere la piel, preferís guardar silencio, a asumir que no es lo que deseáis; por eso, este es el castillo de las ilusiones, porque aquí cada uno de vosotros, construye su propia imagen, de fantasías, de sueños, mas no sacáis de vuestro interior la imagen que queréis proyectar".

- Todos continuamos callados, realmente Durh está diciendo algo tan real, que no sabemos entonces cómo quitarnos estas incómodas prendas. Continua diciendo: " Habéis venido libremente, ahora, del mismo modo, os invito a desprenderos de estas facetas, aprended a dejar en libertad vuestro ser. Los brillos, los fulgores de las lentejuelas, de los cristales que reflejan la luz, hacen que no podáis ver, y de paso, impiden que los demás os vean como realmente sois. Entonces, cuando cada día, asumen una máscara, la adoptáis aunque no estéis cómodos, pero no la elimináis, vais poniendo una sobre otra, sucesivamente, y ha llegado el momento, en que habéis olvidado por completo, quiénes sois. Vendida, amigos míos, hermanos míos, queréis eliminarlas? " - Todos contestamos con prontitud, que sí, todos lloramos y ansiamos quitarnos este peso que nos está agobiando.

Entonces nos invita al jardín. Allí, hay una hoguera, hermosa, luz violeta, roja, dorada, amarilla, tonos azules y amarillos, tan intensos, danzantes, chispeantes, y para nuestra sorpresa, de este fuego majestuoso, saltan pequeñas chispas que nos ayudan a arrancar de nuestros rostros, estas máscaras. Durh nos indica que las tomemos en nuestras manos.

-" Bien queridos hermanos, es momento de desprendernos de aquello que os a acompañado a lo largo de vuestra vida, y de vuestro viaje hasta aquí. Pero no se puede así no mas, debéis darles vuestro agradecimiento a estas facetas. Podéis tomaros el tiempo que deseéis para hablar con ellas, con cada una, aceptar que ha cumplido su función y decirle que ya no debe estar más con vosotros.

A mí me cuesta mucho, porque pesa tanto, y solo va saliendo a trozos, de la misma forma en que la armé. Y tuve tanto empeño en ello.... así que asumo que ahora el proceso será más complejo, ya que está tan fuertemente adherida cada parte con al siguiente, y hay unas tan chicas... Durh siente mi desconsuelo, y me abraza diciéndome suavemente... “no te angusties, no hay afán. Solo ve una parte a la vez, no mires cuanto te queda, solo ve sacando, agradece, perdónate, ríe, llora, abraza, ama, enójate, pero siempre al final, agradece, perdona y amate, porque la fachada que has construido, lo has hecho pensando que era lo mejor para ti. Recuerda, los demás te ven de un modo, pero... cómo te ves tu misma? es ese lado rugoso del interior, el que incomoda, que lacera, que no se acomoda... el que te muestra que ha llegado el momento de cambiar, de transmutar. Saca todo, cada día un poco, y quémalo, deja que el fuego abrace cada trozo, lo purifique y devuelva al universo en cenizas y verás que comenzarás a construir en su reemplazo, no una máscara, sino una imagen que reflejará tu interior, será tan cristalina como el agua del rocío en la mañana, tan fresca, que el sol brillará sin enceguecerte y será tan liviana, que estarás totalmente libre, y entonces finalmente encontrarás tu paso, tu propio ritmo para danzar. Si por alguna razón, y seguramente será así cada día, te ves en la necesidad de volver a recurrir a una máscara que te oculte, pues hazlo, pero al final del día, no olvides traerla al fuego, y deshazte de ella. No acumules, que no te dejan respirar".

Diciendo esto, se apartó y me senté respirando calmadamente y viendo ya el fuego sereno también ante mí. Con la certeza que cada día que pase, podré quemar ese trozo viejo y el nuevo que he agregado a mí ser, y al hacerlo, libero mi alma del dolor, del peso, del engaño y del agobio que implica llevar una imagen que no me muestra tal como soy. Confío en que al final del tiempo, esté frente al espejo, nuevamente en este gran salón de baile, y me reconozca sin más dilaciones, entonces danzaré al ritmo de los cristales la danza eterna de la vida.

domingo, 21 de junio de 2009

El Eco

Un niño y su padre iban caminando por el monte. De pronto, el hijo se cayó, se lastimó y soltó un grito de queja:

-¡AAAYYYYYY!

al momento, en algún lugar de la montaña, escuchó una voz repitiendo...

"¡AAAYYYYYY!"

El niño preguntó gritando:

-¿Quién eres tú?

por respuesta sólo escuchó...

"¿Quién eres tú?"

Ante la mirada divertida de su padre, el niño, gritando replicó:

-¡Cobarde!
"¡Cobarde!" recibió por respuesta.

Desconcertado, miró a su padre y le preguntó:

-Papi, ¿qué pasa? ¿quién se está burlando de mí?

El padre sonriendo, le dijo:

-Escucha y presta atención...

y entonces, con todas sus fuerzas, gritó hacia la montaña:

-¡Te admiro!

La voz replicó...

"¡Te admiro!"

El hombre gritó nuevamente:

-¡Eres un campeón!

y la voz respondió...

"¡Eres un campeón!"

El niño estaba asombrado, pero no entendía nada, así que su padre le explicó:

-La gente lo llama Eco, pero en realidad es la Vida que te devuelve todo lo que dices o haces, porque nuestra vida es, simplemente, el reflejo de nuestras acciones, si deseas más Amor en el mundo... crea más amor a tu alrededor; si deseas éxito en tu vida, ejercita tu imaginación. Esto lo debes de aplicar siempre y la vida te devolverá exactamente, todo aquello que tú le estés dando.


Autor: Anónimo

Descanse en Paz: El funeral del No puedo

La clase de 4° grado de Matilde, se parecía a muchas que había visto en el pasado. Los alumnos estaban sentados en 5 hileras de 6 bancos, el escritorio de la maestra estaba en el frente de cara a los estudiantes. La pizarra de los anuncios, mostraba trabajos escolares, en la mayoría de los aspectos, parecía un aula tradicional de escuela primaria, sin embargo, el mismo día que entré por primera vez, algo me pareció distinto. Parecía haber una corriente subterránea de excitación.

Matilde, era una maestra veterana en una pequeña ciudad del interior del país, a la que le faltaban apenas 2 años para jubilarse. Además se había ofrecido como voluntaria en un proyecto de desarrollo personal, que yo había organizado y dirigido. La capacitación se centraba en ideas relacionadas con el lenguaje y el arte, que pudieran hacer sentir bien consigo mismos a los estudiantes y hacerse cargo de sus vidas.

La tarea de Matilde, consistía en asistir a las lecciones de capacitación y poner en práctica los conceptos que se presentaban. Mi tarea, consistía en hacer visitas a las clases y alentar la puesta en práctica.

Me senté en un banco vacío, al fondo de la clase y observé. Todos los alumnos están trabajando en una tarea que consistía en llenar una hoja de cuaderno con pensamientos e ideas. La alumna de 10 años que estaba más cerca de mí, estaba llenando su página con No Puedo.

No Puedo patear la pelota muy lejos.
No Puedo hacer una división larga con más de 3 números.
No Puedo hacer que Federico me quiera.

Había llenado ½ página, y no mostraba signos de parar. Trabajaba con determinación y persistencia.

Caminé junto a los bancos, mirando las hojas de los chicos, todos escribían oraciones describiendo cosas que no podían hacer.

No puedo hacer 10 abdominales.
No puedo pasar la defensa del equipo contrario.
No puedo comer solamente una galletita.

A esa altura la actividad, atrajo mi curiosidad. De modo que decidí hablar con la maestra para haber que pasaba. A acercarme noté que ella también estaba escribiendo, me pareció mejor no interrumpirla.

No puedo conseguir que mi hija le cargue nafta al auto.
No puedo lograr que Alan use palabras, en lugar de sus puños.

Derrotado en mis esfuerzos, por determinar porque alumnos y maestra se demoraban en lo negativo, en lugar de escribir las afirmaciones "puedo", más positivas; volví a mi asiento y continué mis observaciones.

Los alumnos escribieron durante otros 10 minutos, la mayoría de ellos llenaron su página, algunos empezaron otra. Terminen la que están haciendo y no empiecen otra, fue la instrucción de Matilde, para indicar el final de la actividad.

Los estudiantes, recibieron luego la indicación de doblar sus hojas por la mitad y llevarlas al frente. Al llegar al escritorio de la maestra, colocaban sus declaraciones de "No Puedo" en una caja de zapatos vacía, una vez recogidas las hojas de todos los alumnos, Matilde agregaba la suya, tapó la caja, se la puso bajo el brazo, se encaminó hacia la puerta y salió al hall. Los alumnos siguieron a la maestra, yo seguí a los alumnos.

Al llegar a la mitad del corredor la procesión se detuvo, Matilde entró en la sala de los ordenanzas, dio algunas vueltas y salió con una pala.

Con la pala en una mano y la caja en la otra, Matilde condujo a los estudiantes hasta el rincón más alejado del parque, allí comenzaron a cavar.

Iban a enterrar sus "No Puedo". La excavación llevó más de 10 minutos, porque la mayoría de los chicos querían colaborar. Cuando el pozo alcanzó más o menos 90 cm de profundidad, dejaron de cavar, acomodaron la caja de los "No Puedo", en el fondo del pozo y la cubrieron rápidamente con tierra.

Alrededor de la tumba recién cavada, había 31 hicos de 10 y 11 años. Cada uno tenía por lo menos 1 página llena de "No Puedos" en la caja de zapatos a 1 metro de profundidad, la maestra también.

En ese momento, Matilde anunció: "Chicos por favor junten las manos y bajen la cabeza", los alumnos obedecieron en seguida, formaron un círculo en torno de la tumba y formaron una ronda tomados de las manos, bajaron y esperaron. Matilde dijo su oración: "Amigos estamos aquí reunidos para honrarla memoria de No Puedo, mientras estuvo con nosotros en la tierra, afectó la vida de todos, de algunos más que de otros, desgraciadamente su nombre ha sido pronunciado en todos los edificios públicos, escuelas, municipalidades, congresos y si... hasta en la misma casa de gobierno."

Acabamos de darle una morada definitiva a No Puedo y una lápida contiene su epitafio, lo sobreviven sus hermanos Puedo, Quiero y Lo Hará Yo Mismo. No son tan conocidos como su famoso pariente e indudablemente todavía no resultan tan fuertes y poderosos.

Tal vez, un día, con su ayuda, tenga una incidencia mayor en el mundo. "Roguemos que 'No Puedo', descanse en paz y que en su ausencia, todos los presentes puedan hacerse cargo de sus vidas y avanzar. Amén."

Al oír la oración, me di cuenta que esos alumnos nunca olvidarían ese día. La actividad era simbólica, una metáfora de la vida, era una experiencia del lado derecho del cerebro, que quedaría adherida a la mente inconsciente y consciente para siempre. Escribir los "No Puedo", enterrarlos y escuchar la oración era un esfuerzo muy grande por parte de esta maestra y todavía no había terminado.

Al término de la ceremonia, llevo a los alumnos nuevamente a al clase e hicieron un festjo, celebraron la muerte de "No Puedo", con masitas y jugos de frutas. Como parte de la celebración, Matilde, cortó una gran lápida de papel y escribió arriba la palabra "No Puedo" y abajo la fecha. La lápida de papel quedó en el aula durante el resto del año. En las escasas ocasiones en que un alumno se olvidaba y decía "No Puedo", Matilde simplemente señalaba el cartel, el alumno recordaba entonces que, "No Puedo" estaba muerto y optaba por reformular su afirmación. Yo no era alumno de Matilde, ella si era alumna mía, sin embargo, ese día aprendí de ella una lección perdurable. Ahora años más tarde cada vez que oigo "No Puedo" veo las imágenes de ese funeral de 4° grado, y como los alumnos, me acuerdo de que "No Puedo" murió...


Autor: Anónimo
Facilitado por: María Luisa Nuñez "Marita"
(Argentina)

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