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domingo, 21 de junio de 2009

El agua de los cristales de 7 colores

Hoy vamos a ir por una senda de luz. Para ello, nuestros seres, van a recibir al ser cristal índigo, que viene a guiarnos en este nuevo recorrido.
Para ello, debemos dejar a un lado nuestras cargas emocionales, mentales, racionales, todo aquello que afecta nuestros cuerpos sutiles. Es como si quitáramos capas, una tras otra, grises, pesadas, densas, opacas. Y nos quedamos solo con nuestro ser, limpio, puro, y radiante.
Este bello ser de cristal, es hermoso, sus alas son de un azul índigo muy brillante, su aspecto parece dibujado con los rayos de la luna llena, sutiles, gráciles, amorosos.
Nos invita a seguirle, y comenzamos a andar, nos lleva a la entrada de una puerta enorme, de madera, tallada finamente a mano, una celosía que parece un encaje por los detalles tan minuciosos. Tiene dos aldabones de metal forjado, con dos cabezas de león magníficas. Este portón está enmarcado entre enormes piedras, perfectamente adosadas entre sí, e incrustadas en una enorme muralla sin fin, no se ve a los lados ni hacia arriba, donde concluya.
Al tocar Durh, que así se llama nuestro guía, los aldabones, los leones asienten saludándole con una ligera reverencia y la puerta se abre sin hacer el menor ruido. Nos invita a pasar. El lugar, es un bellísimo jardín, rebosante de jolgorio proveniente de muchas avecillas que revolotean trinando alegremente entre las flores, campanillas, azucenas, lirios, agapantos, doncenones, rosas, y tantas más, que es imposible describirlas a todas. El día está radiante, el sol en su cenit alumbra y nos brinda una suave caricia, cálida, amorosa; la brisa, nos envuelve con grácil toque y nos conduce tan suavemente, hasta una fuente que mana de la roca desnuda en algún lujar de este paraíso.
El agua que brota, es transparente, pero es de colores, el arco iris se refleja en ella? Pregunto a Durh, y él me dice – No, es el arco iris mismo. Nos sentamos a la orilla del pequeño remanso que se forma en su lugar, y vemos maravillados, como el agua hace pequeños remolinos, de diferentes tonos, antes de entrar a la tierra. Durh nos explica, que esta agua, pura, natural, sin contaminación alguna, ya que proviene del mismo corazón de nuestra madre tierra, es el alimento de todo el jardín, corre bajo el suelo, alimentando la grama donde yacemos descansando, las plantas, los bosques, los ríos, los lagos, y todos los seres vivientes de este lugar, viven por ese pequeño nacimiento de agua. Por ello, nadie lo corrompe, nadie le ensucia, ni le altera.
Nos dice, que recibiremos un obsequio: los 7 cristales de colores, para que tengamos la misma pureza de la luz que emana de esta agua. Frente a nosotros, nos pide que nos sentemos en posición de loto, y pongamos nuestros dedos medio y pulgar en contacto, con las palmas hacia arriba, apoyando las manos sobre las rodillas. Debemos centrarnos en nuestra respiración, despejar la mente, no pensar en nada que nos aleje mental y emocionalmente de este mágico momento. Seguir el ritmo de nuestros latidos del corazón, marcará el compás del tiempo en el que haremos este ejercicio donde Durh nos entregará estos cristales.
Nos pondrá a través del canal que se abre en nuestra corona y atraviesa toda nuestra columna, estas pequeñas pero poderosas gemas de luz.
Toma con sus manos, del agua, un cristal rojo. Su forma, una flor de cuatro pétalos, y nos explica que es el que va a ir a nuestro Chacra base. Al irnos incrustando este precioso cristal, suenan ligeras notas en do, en el más puro tono. Este buscará darnos estabilidad a todo nivel, arraigo a la tierra, apreciar y querer llevar una vida confortable, trabajar por nuestra prosperidad y salud física, tener seguridad en nuestros actos y poseer un sentido de auto conservación claro y estable. Con una inclinación de su cabeza, procede a tomar el segundo cristal.
De color naranja, con seis pétalos, y un tono musical en Re, igual que el anterior, una nota perfecta. Este va a nuestro chacra sacral. Nos aportará calidad en el amor que sintamos hacia nosotros mismos y hacia los demás, fluidez de nuestros movimientos movimientos, sentir placer sexual en forma sana y armoniosa, disfrutar en las relaciones con los demás, potenciar el don de la paciencia, resistencia ante las dificultades. Nuevamente, con una ligera venia, toma el siguiente color.
De un amarillo puro, casi como el sol, la flor de 10 pétalos, en tono Mi, es dirigida a nuestros plexos solares. Este es quizás uno de los más apreciados, ya que nos reforzará la voluntad, intensificará la perseverancia, potenciará la eficacia, nos permitirá tener nuestro propio poder personal, y la auto motivación para nuestras actividades. Recalca el valor de tener el control de este punto energético, ya que cuando perdemos el control de nuestras situaciones, el poder personal sobre nuestras decisiones se diluye, haciéndonos presa fácil de aquellos que son más fuertes en apariencia, y al dominarnos, perdemos la capacidad de autocontrol.
Seguimos con el cardiaco, con 12 pétalos de un verde esmeralda y vibra en tono Fa. En este chacra, tenemos nuestro equilibrio en las relaciones con los demás y con uno mismo, podernos sentir de forma consciente la compasión, la piedad, aceptación de nosotros mismos y de los demás, y el amor hacia los demás y hacia nosotros mismos. Es fundamental para nuestra autoestima, estar en equilibrio.
Ahora, el turno para nuestra garganta. Allí, la flor de 16 pétalos, azul turquesa y tono en Sol, se acomoda para potenciar nuestra expresión verbal, fomentar la armonía con los demás, creatividad y la buena comunicación. Con nuestra voz, podremos construir y crear todo aquello que con nuestra imaginación y capacidad de trabajo queremos tener. Nos recuerda, que del mismo modo que podemos hablar amorosamente, al unir nuestra voz con nuestro corazón, podemos destruir al dirigirnos a los demás desconectando estos dos centros, y dejando que sean los sentimientos basales los que dirijan nuestra creatividad.
Llega a nuestras frentes, con una bella flor de dos pétalos visibles, pero pareciera que tiene otros tan pequeños y sutiles que no les vemos. Su color, un azul casi violeta, muy intenso, suena en una suave nota de La. Este poderoso cristal, ampliará, abrirá y despertará nuestra aptitud para distinguir las pautas de comportamiento, la visión o clarividencia, nos permitirá aprovechar nuestras habilidades intelectuales y psíquicas de la mejor manera posible. Podremos ver más allá de lo que es perceptible a nuestros sentidos físicos. Es nuestra visión interna y nos ayudará a vislumbrar los sueños a los que queremos llegar.
Finalmente, pone en nuestra corona, una hermosa flor de muchos pétalos, tantos, que parece una flor de loto multiplicada, con un magnífico tono violeta, y remata con la nota Si. A través de este punto, recibimos la energía universal y abrimos nuestra consciencia cósmica, tomamos conciencia del amor cósmico, y de la inspiración divina, para proyectar y crear, todo aquello que conduzca a mantener el equilibrio y la armonía en el universo.
Al finalizar, Durh, pasa sus manos por toda nuestra columna para verificar que cada cristal está en su lugar y estabilizando todo aquello que sienta que no está bien. Cierra nuestro canal y nos abraza emocionado.
Las avecillas nos traen de obsequio muchas flores, con las que nos adornan, y nos llevan de regreso a las puertas de la entrada. Cada vez que necesitemos recargar nuestros cristales, lo podremos hacer mediante la meditación, beber agua fresca, pensar, sentir y actuar en forma amorosa y equilibrada.
Nos despedimos de Durh y regresamos a nuestros cuerpos físicos, siguiendo el compás de la respiración y seguros de que hemos recibido un bello y maravilloso regalo de amor para nuestras vidas.

miércoles, 17 de junio de 2009

Siembra pasión en tu vida

La pasión, muchas veces me he preguntado, qué significa? qué es en realidad? Solo cuando estamos enamorados? esa clase de pasión es la única en nuestras vidas? y cuando hacemos algo con ganas... cómo le llamamos... entusiasmo? Cabe decir que todo lo podemos hacer con pasión?

Muchas veces he escuchado que existen personas apasionadas por la vida, por reir, por vivir cada momento, por estar, por el simple hecho de ser. Y qué me ha impedido a mí estar igual que ellas? El miedo. Es la única respuesta que me lleva a entender el porqué la pasión no se instaló en mi vida.

Pero, aún es tiempo, aún puedo sembrar esas semillitas que me lleven con el tiempo a vivir apasionadamente cada minuto. Amar a mis hijos con pasión, a reir con pasión, a trabajar con pasión, y no es nada diferente, a agradecer lo que recibo sin cuestionar, a sentir lo que llegue cada día con la ilusión que solo el momento presente ofrece.

Cada instante, es como una pequeña maceta, y la semillita de la esperanza, enterrada en ella, regada con pasión, para que el mañana sea diferente, lleno de sorpresas.

"Siembra la pasión en tu vida" es una pequeña invitación, a mirar la vida de otro modo, el día a día, sin aspavientos, sin pesimismos, ni exagerados optimismos, aprender a ver las situaciones en su justa dimensión y como oportunidades servidas en bandeja de plata para aprender, para ser aprovechadas, para ser disfrutadas. Aún de las dificultades podemos sacar algo útil, ya que ellas nos llevan a buscar soluciones, a medir nuestros límites y rebazarlos, a empeñarnos y no conformarnos.

La pasión en cada acción, es la llave para hacer las cosas con empeño, con ganas, con amor, con una perspectiva de lograr un resultado de acuerdo a ese mismo esfuerzo, sin esperar de otros ni depender de otros, ni permitir que nadie dependa de nosotros. Si bien es cierto, que no puedo controlar todas las circunstancias a mi alrededor, ni evitar que lleguen riesgos, momento extremos, difíciles, puedo vivirlos con pasión, estando alerta, reaccionando racionalmente, dejando que el tiempo guie nuestros pasos y calmando las tormentas que la ira genera. Actuar con serenidad en estos momentos, hará que todo sea en su justa medida.

Yo puedo controlar la forma en que dichas situaciones me afecten, para bien o para mal, pero aprendiendo, que nunca hay nada malo, solo mas o menos fuerte, que me lleva siempre a reaccionar, a recordar que estoy viva y que este instante es único, dejarlo pasar, es vivir sin pasión.

lunes, 15 de junio de 2009

El Refugio de Isabel

Isabel es una amiga, una bella hada de los bosques de cristal, donde el viento huele a jazmín, y sabe a amapolas.

Ella hoy me invita a conocer su Refugio, en la tierra de las hadas con alas de mariposa, alas de cristal de rayo de luna.

Para ir a su casa, me obsequia un hermoso juego de alas de cristal violeta, son grandes, brillantes, sutiles, huelen a lavanda fresca y tienen chispas de estrellas. Así que tomo las alas, le doy las gracias y comenzamos a volar, vamos ascendiendo suavemente, sin prisas, por entre la ciudad, luego por entre las nubes, jugando con los cúmulos y estirándolas suavemente, dibujando ondas, o atravesándolas para sentir esa suave humedad que es tan refrescante, y ver cómo los rayos del sol, dibujan entre cada nube, arco iris que las gotas de agua atrapan y atesoran como si fueran su más preciado tesoro.

Llegamos a un borde del espacio, allí donde están las nubes, el sol, el viento, y la entrada a las dimensiones de luz. Llegamos a una bella flor, se forma de nubes, de cristales de hielo, de brillos y suena como el cristal mas fino al solo rozarla con la punta de mis dedos. Isabel me invita a abrir el portal. Al tocarlo, comienza a girar hacia la derecha, sus pétalos se extienden en todas las dimensiones, formando en el centro, un pequeño torbellino, que se va convirtiendo en un túnel. El sonido es bellísimo, parecen cientos de flautas de cristal y vibran tan suavemente, que solo puedo sentirme extasiada, feliz por estar aquí. Entramos, y vamos volando despacio, nos reciben miles de pequeñas chispas de luz de colores, haladas, revoltosas, cantarinas, son muy divertidas, y nos guían a un tobogán de colores; aquí el arco iris, dibuja bellas figuras, juega con el aire y cada color tiene un giro, un olor, un sabor, una temperatura, una textura, y un sonido propios. Me voy por el violeta, descendiendo muy rápido, y pareciera q de mi alegría, hace que el tono del tobogán cambie y entre más reímos con Isabel, mas giros y saltos nos dan, y las hadillas chisporretean entre nosotras y revuelven en su venir, los tonos haciendo unas gamas increíbles, todo brillante, alegra, y sutil.

Al final, llegamos a un hermoso claro, en el bosque de cristal. Allí, frondosos árboles, sauces, robles, pinos, ébanos, cedros, y tantos otros que no reconozco, nos saludan, sus ramas y hojas se mueven tan suavemente, que el sonido es intenso, cristalino, parecen estar felices de vernos y nos reciben esparciendo a nuestro paso, sus hojas transparentes, que al tocarlas, desaparecen en un halo de luz brillante despidiendo aromas mágicos.

Pasamos el bosque, hasta un pequeño valle, donde hay un lago de aguas plateadas, con visos iridiscentes de un azul índigo muy intenso. Allí, nos espera Isthar, un viejo y querido amigo delfín. Nos invita a entrar. Yo le pregunto, Isthar? qué haces tan lejos de tu mar? y se ríe, me dice: "el mar es solo un lugar que identificas, yo puedo estar en cualquier elemento, porque soy sin ser y estoy sin estar, estamos en el reino mágico, todo es posible, porque no existen las dudas aquí". Así que, entramos al lago, y pierdo a Isabel, supongo ella, irá a jugar con sus amigos, y yo voy con mi delfín a nadar. Al entrar al agua, voy transformándome en sirena, mis alas de cristal, se funden con mi cabello, que ahora parecen hilos de agua cristalina, y mi piel, se cubre de escamas de oro, plata, rayos de sol y luna.

Jugar, saltar, romper las aguas, que también se divierten enredándose entre mis cabellos, entre mis manos fluye como si fueran parte de mí. Y cada vez, bajamos mas, nos acompañan mas delfines, manta rayas, ballenas, peces de todos los colores y tamaños que juegan junto a mí. Entre giros y torbellinos, llegamos al suave fondo. Es tan hermoso este lugar, la arena blanca, suave, se mueve como el humo al rozarla, y me siento en una pequeña roca. Aquí, todos toman un lugar, y nos reunimos. Llega Isabel, y toma su lugar en la pequeña fiesta. Nos convidan algas, de sabor crujiente y dulce, de un verde esmeralda magnífico. La gran ballena, se acerca y nos entrega una flor, grande, hermosa, de colores naranjas, rojos, amarillos; sus pétalos, parecieran formados por flamas de fuego y toques de rubíes. La tomo entre mis manos, y ella comienza a girar, suavemente, y se abre, formando un bello remolino ascendente. Despide chispas de colores.

Nos invade una sensanción de calor, abrazador, purificador, es como si estos cristales entraran a mi piel, a mi cuerpo y fueran limpiando, destruyendo aquello que adentro nos hace daño. No se cuanto tiempo pasa, pero me encanta sentir como estoy siendo sanada aquí. No hay dolor, ni tristeza, solo alegría, regocijo y paz. Luego, la flor cambia de color, a verdes, azules, violetas, y vuelve a comenzar, cada giro de color nos envuelve igual, y también va llenando cada parte de mi ser, de mi cuerpo. Vuelvo a ser yo, floto entera en este espiral y el sonido que escucho es tan bello, tan elevado, que me dejo llevar, y al hacerlo, me van dejando suavemente en la orilla del lago. Al salir, me rodean las hadillas y me cubren con una túnica de cristal. Me dicen, esta es tu nueva vestidura, hecha con los más puros cristales de agua vital, hilados con los lazos que solo el amor puede tejer. Me ofrecen miel, dorada, aromática, huele a azahares, nardos; sabe a orquídeas, a vainilla, a canto, a vida, al calor del día.

Me siento feliz y entonces llega el momento de regresar. Asciendo suavemente, en un haz de luz dorada, formado por todas nuestras traviesas amiguillas, y veo, como toda esta bella dimensión brilla y se despiden con alegría. Llego de nuevo a la flor, a la gran puerta de cristal, la atravieso, con la certeza que podré volver cada vez que necesite re-encontrarme con mi propio mundo interior. Cierro girando la flor hacia la izquierda, y del mismo modo que al inicio, sus pétalos se pliegan sobre sí, hasta desaparecer entre la brisa y las nubes.

Agradezco a Isabel por llevarme a su refugio y por enseñarme que para estar en un mundo mágico, solo debo dejar volar mi imaginación.

sábado, 13 de junio de 2009

El lazo



Sab 26 May, 2007
El lazo

Voy camino a la montaña, voy a caminar, a subir, a escalar, alisto mis alijos, algo de comer, bebida, buenas botas, ropa cómoda, mi radio, audífonos, mis cds preferidos, mi libreta de dibujo, mis lápices, sombrero, y emprendo el camino, pero todo se me desliza de las manos, voy liada. Hum. Regreso, comienzo a escarbar en las cajas de la cochera, y encuentro un viejo lazo, algo sucio y de bordes algo raidos, pero se ve firme, y bueno, ato todo con el y funciona, un cómodo paquete a la espalda, las manos libres. Voy contanta. De nuevo emprendo el camino.

Me siento libre del peso, voy llegando al bosquesillo cercano a casa, ahí hay suaves arbustos, no muy densos, se ve el sol, y el pie de la montaña. Es un camino fácil, le he recorrido varias veces en mi vida, desde niña, caminando despacio, voy buscando los viejos árboles que me sirven de guía, de ruta, para llegar a mi rincón favorito a meditar, a escuchar mi música y a dibujar, a solas con la inmesidad de la naturaleza.

Todo es normal, todo va asegurado con el viejo lazo, confío en mis nudos, en mis ataduras, sonrío. Llego a la falda de la montaña sin dificultad, me detengo a observar, y veo algunos cambios, faltan arbustos, las viejas matas de moras están algo secas, hace tiempo no llueve, no hay las jugosas vallas para merendar, hum, me detengo a cubrir sus peladas raíces, parece que el viento las ha ido destapando y se ha llevado con él la humedad que la mantenía, así q cubro con tierra, apilo algunas rocas pequeñas, a modo de protección, espero que en mi próxima subida, la vieja enredadera tenga sus rojos frutos listos para deleitarme.

Voy subiendo algo apesadumbrada, pensando en tantas veces que degusté sentada el producto de ese viejo matorral, de enroscadas y puosas ramas, pero siempre generosa.

De pronto, resbalo, y no se por donde caigo, solo se que voy dando tumbos. Me detengo en el filo del risco, algo me retiene, el viejo lazo, se ha engarzado en unas viejas raíces y me sostiene firmemente. Uf, que alivio, de nuevo digo, menos mal mis nudos están bien atados. Con lentitud, voy retrocediendo para no soltarme del lazo, y me agarro a las raíces, hasta liberarme y veo que no podré fácilmente. Entonces me siento a pensar, tomo el paquete de mi espalda y con lentintud, tomo la botella de agua, bebo sorbos lentamente, tratando de pensar al tiempo en como subir de nuevo a la falda de la montaña y regresar a casa.

Entonces voy viendo sin casi notarlo el lazo, el viejo lazo, y comienzo a observarlo. Parece un solo cordón, pero no, son cientos , miles de cordoncillos entremezclados formando una firme cuerda, trenzada sobre sí misma una y otra vuelta, y se resiste a moverse de su lugar. Así pasa el tiempo casi sin ver que se acerca el crepúsculo.

El lazo, el viejo lazo ahora me hace notar, cuantas veces creí que sola podría hacerlo todo, que no necesitaba de nadie, de nada, que yo podía valerme sin el apoyo de nadie. Tomo una pequeña fibra suelta y en mis manos se deshace, se rompe, no resiste ni el mas menor tirón. Pero tomo el lazo, y trato de retorcerlo, de deshacerlo, y nada, solo logro lastimarme las manos, así que voy viendo, entendiendo que el lazo es más fuerte que yo, porque el depende de que todas sus fibras estén fuertemente entorchadas en sí mismas y entreveradas una a la otra y así algunas se suelten, todo el lazo resiste las tensiones. Desato los nudos que tan hábil y minuciosamente hice, y con calma, sabiendo que deposito mi vida en el viejo lazo, lo ato a mi cintura, y anudo de nuevo a la vieja raíz con firmeza. Veo hacia abajo del risco, por la vieja pendiente de rocas, es un corto trecho, unos pocos metros, los suficientes para salir de la montaña sobre el anochecer.

Sin titubear comienzo a descender, me voy afianzando en el terreno, sabiendo que si me descuelgo, el lazo me sostendrá. No se cuanto tiempo me toma, bajo, lenta pero firmemente, y llego a terreno seguro. Ya el sol se oculta pintando el cielo con sus arreboles rojizos y tornazulados, con esa luz ceniza y brillante que parece envolverlo todo de misterio antes de sumir en la oscuridad y dejar a la luna jugar con las sombras y el silencio. Pero me doy cuenta, que no puedo regresar ni por mis cosas, ni por el lazo, así que lo desato. Debo dejarlo, allí, colgado, al viento, sabiendo que a la interperie será su fin en cuestión de unos días.

Observo por última vez su textura, miro hacia arriba, el lazo me ha salvado la vida. Cómo unas pocas fibras entrelazadas con tal firmeza pueden hacer tanto, cuando sueltas no resisten nada? Pues ese es su truco, ese es su secreto, estar unidas, una a otra, tan firmemente que no se sabe donde comienzan ni donde terminan.

De regreso a casa, en la penumbra de la tibia noche, voy pensando, yo, tan prepotente en la vida, tan dura, tan seca, tan orgullosa, dejé confiada mi vida en un viejo cordel que estuvo abandonado en la cochera por no se cuanto tiempo. Y ahora, de nuevo abandonado, pero ahora sé que llevo la sensación, que si quiero vivir sin dolor, debo formar la alianza con los demás para salir airosa de las situaciones de peligro, al hacerlo, entonces podré seguir el camino, sin titubear, si confío en el lazo que haga con los demás, podré salir adelante, y caminar libre, sin miedos, sin temores. Y todo, me lo enseñó un viejo lazo.

No tengas miedo a vivir

Mar 03 Abr, 2007
No tengas miedo a vivir,
No tengas miedo a morir
No tengas miedo a que la muerte te sorprenda
Vive sin temer en que momento llegará la muerte
Que vivir con temor es peor que morir.

Deja que te sorprenda la vida a cada instante
Deja que la vida te enseñe a disfrutar lo especial de los detalles
Deja que la vida te lleve a cada momento a un esplendor sin par
Deja que la vida te haga sentir vivo

No limites la vida a los sentimientos
Permite que sean los sentimientos los que te hagan sentir vivo,
No le pongas tiempo a la vida
Deja que sea la vida la que viva sin tiempo

No limites tu vida a tu cuerpo
Deja que tu alma sea libre y vuele ligera
Dale la libertad de vivir sin restricción
Y dale la fortaleza para vivir sin limitación

No hay limitación más grande que la que nos ponemos con la mente,
No hay dolor más grande que el que sentimos con el corazón,
No hay agonía mas lenta que cuando pensamos en morir,
No hay muerte mas oscura que cuando nos olvidamos de vivir

Aprendamos a vivir sin tiempo
Aprendamos a caminar sin pausa
Aprendamos a darle tiempo al tiempo
Aprendamos a darle vida a la vida

El paseo

24 May, 2007

Voy en uno de mis paseos favoritos, caminando descalza por la playa, sintiendo la brisa matutina y cálida llenarme de energía, prefiero las horas donde despunta el alba, hay magia, hay algo que me envuelve, me atrae, el silencio, el olor, el amanecer.

Tiene algo, colores, sueños, ilusiones por descubrir.

Hay un viejo rincón de la playa que me encanta, es un suave terreno ondulado, sube una colina levemente inclinada y el mar se mete tan suave, arma un pequeño remanso donde puedo jugar con mis piel descalsos, mecer el agua ver como se escabulle entre mis dedos, me puedo sumergir a placer, y ver como al quedarme quieta, se calma la superficie.

De pronto, sale tenuemente el sol, y a la distancia, se forma un brillo casi encegecedor, parece un cristal, uno de mil colores y mil facetas, quedo ensibismada, me da hasta miedo respirar porque temo romper el encanto, es fugaz, es un momento eterno y frágil, la superficie del mar parece entender la importancia del momento y se queda en calma, las olas apenas si se mecen, las crestas, atrapan ávidas los colores que refulgen de este cristal.

Pasa, queda un color, queda una visión, y con ella, emprendo el regreso a casa. Hoy veo el día con ese color, pero pensando siempre en ese cristal.

Al final del día, prometo regresar al amanecer, y así, voy día a día, cada mañana, al despuntar el alba, y cada día, es una faceta nueva, un color nuevo, con el tiempo, voy con la pregunta.... cuál faceta veré hoy? cuál color tendré ?

Voy entendiendo, que el día me dá el cristal para ver una faceta nueva, y voy tratando de ver si es posible que se repitan, y no, no es posible.

Una mañana, como siempre, voy camino a mi remanso, quizas un poco más de prisa que de costumbre, y de pronto, veo que ha pasado el momento, he perdido el cristal de hoy, he perdido la faceta de hoy, el color, la ilusión. Regreso apesadumbrada, recriminándome por no haberme ido a tiempo, no me doy cuenta que voy llorando.

En el camino, me encuentro con un niño q busca caracolas de colores, y me dice, porque lloras? le digo, - hoy perdí mi cristal de colores para ver el sol,
y me dice con una sonrisa y un brillo en sus ojos... - No, ahí está ¡¡¡
- no puede ser, perdí el momento del alba, solo se vé en ese instante,
- no, -y toca mi rostro con sus manitas suaves, llena de arena-, mira, está aquí, está en tus ojos.

Quedo perpleja, en mis ojos ?
- si, el cristal brilla con la luz del sol en tus ojos, y ves solo el color que tu quieres ver, para verlos todos, solo deja que gire y brille en sus mil facetas, podrás ver entonces que todo a tu alrededor tiene brillo, color, sabor, olor e ilusión. Mira, - me muestra sus bolsillos llenos de conchitas... cada una es diferente, pero para mi padre, todas son iguales para mi madre, son basura, para mí, son tesoros, para tí, el color del sol al amanecer, son tus juegos, busca ese cristal de colores y de mil caras dentro de tí, no le des al sol un solo color, tus lágrimas brillan con mil destellos, y una gota entre sus deditos brillaba como un diamante, con mil rayos fulgurantes que se deshicieron al calor de su piel

Vaya lección aprendí hoy, si quiero ver la vida con colores, debo mirar el cristal de las mil facetas como si fuera una, no mirar cada una en forma independiente, porque así, solo veré lo que yo quiero ver y dejaré de ver lo que quiero ver. No puedo llorar porque una faceta no la veo, siempre habrá el momento oportuno para ver cada una y todas en el fondo de la sonrisa de un niño y en el brillo de una lágrima

viernes, 12 de junio de 2009

Las palabras dejan huella



Como todos, recibo cientos de ppt al mes con mil cosas, algunos muy bonitos, otros... pero este, creo que ha llegado en justo momento. Cuando todos sentimos que se ha dicho más de lo necesario y en forma ...?
Un abrazo para todos.


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Érase una vez un chico con mal carácter. Su padre le dió un saco de clavos y le dijo
que clavara uno en la verja del jardín cada vez que perdiera la paciencia o se enfadara
con alguien.

El primer día clavó 37 clavos. Durante las semanas siguientes se concentró en
controlarse y día a día disminuyó la cantidad de clavos nuevos en la verja. Había
descubierto que era más fácil controlarse que clavar clavos.

Finalmente llegó un día en el que ya no clavaba ningún nuevo clavo. Entonces fué a
ver a su padre para explicárselo.

Su padre le dijo que era el momento de quitar un clavo por cada día que no perdiera la
paciencia. Los días pasaron y finalmente el chico pudo decir a su padre que había
quitado todos los clavos de la verja.

El padre condujo a su hijo hasta la verja y le dijo: « Hijo mío, te has comportado muy
bien, pero mira todos los agujeros que han quedado en la verja ».

Ya nunca será como antes. Cuando discutes con alguien y le dices cualquier cosa
ofensiva le dejas una herida como ésta.
Puedes clavar una navaja a un hombre y después retirarla, pero siempre quedará la
herida. No importan las veces que le pidas perdón, la herida permanecerá. Una herida
provocada con la palabra hace tanto daño como una herida física. Los amigos son joyas
raras de encontrar.
Estan listos para escucharte cuando tienes necesidad, te sostienen y te abren su
corazón.
Enseña a tus amigos cómo les quieres.
Para acabar: « Una de las bondades de la amistad es saber a quien confiar un
secreto ». (Alessandro Manzoni)

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