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miércoles, 4 de enero de 2012

La mariposa y la araña




En los albores del 1 de enero de este nuevo año, en una mañana radiante en el pueblo donde vive mi mamá, con un sol brillante, calientito, y ese olor a montaña que baja por la loma e invade el jardín de la casa de mi mamá, lejos del bullicio y la contaminación de todo tipo que hay frente a mi apartamento en Bogotá, salí con mi cámara a tomar fotos de las flores como siempre hago.


En ello estaba absorta cuando vi una mariposita de color verde amarillo muy claro con vetas negras revoloteando entre el follaje y me puse a seguirla con la cámara lista a ver si se posaba en algún lado y lograba captar sus alas… de pronto, entre las ramas de un arbusto de flores rojas, la vi sacudirse con frenesí. Noté un hilo de araña, solo un hilo… y estaba como a dos metros de distancia, así que pensé que alcanzaría a soltarla antes que llegara la araña… pero no, cuando estuve a pocos centímetros, vi a la araña de un verde muy claro ya posada sobre la mariposa afanosamente haciendo su labor: ya la estaba picando, inyectándole su veneno y esperando a que dejara de aletear.


Una vez estuvo paralizada, comenzó a envolverla cuidadosamente entre sus patas y el hilo que las sostenía y a subirla. Yo solo podía pensar… vaya, un “mariposidio” pero a la vez, agradecí la oportunidad de ver algo que en la ciudad no se ve fácilmente: la vida y la muerte en la naturaleza obra de forma perfecta. Mientras esta mariposa daba su vida seguían revoloteando muchas más a mi alrededor, similares a ella, otra naranja con negro, otra café con amarillo y negro, otras pequeñas de colores muy sutiles, casi transparentes y muchos insectos más, abejas que afanosamente cubrían sus patas con todo el polen de tantas flores.


Finalmente, la arañita puso debajo de una hojita su mariposa paralizada e inerte ya y supongo yo, se retiró a descansar hasta la noche que volviera a salir a tejer su hilo.


Vi muchas telas tejidas cuidadosamente entre otras ramas de los otros arbustos, entre las cercas, y algunos arbolitos, pero muy difícilmente encontrar un solo hilo tendido cuidadosamente esperando…


Le mostré las fotos a mi sobrino biólogo, y claro, inmediatamente nos dio la explicación de la familia de la araña, innombrable para mí jajajajaja, y que su particularidad es esa, no teje toda una intrincada tela, sino el solo hilo, y se camufla perfectamente entre las hojas claras del arbusto que haya escogido haciéndola casi invisible ante la vista de pajaritos u otros insectos depredadores.


Al hablar con mi hija, que se sintió apesadumbrada por la mariposita, le pude explicar que ese es el equilibrio de la naturaleza: la vida y la muerte siempre van juntas, pero aquí, es lo justo, la necesaria para dar más vida, el control ambiental y lo que hace que siempre se vea el jardín lleno de pajaritos, flores, aromas, y colores. Entonces entendió y se fue a perseguir otras maripositas que aún revoloteaban afanosamente buscando néctar y sin inmutarse ante nuestra presencia.


Vida y muerte: equilibrio justo y necesario, la naturaleza es más sabia e inteligente que quienes nos decimos seres superiores. Belleza inigualable entre la agonía de la mariposita y la habilidad de la araña, pocos minutos, esfuerzos recompensados, y sin mayor alboroto… la vida continuó… otro día
más…
Posted by Picasa

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