Translate

domingo, 21 de junio de 2009

El agua de los cristales de 7 colores

Hoy vamos a ir por una senda de luz. Para ello, nuestros seres, van a recibir al ser cristal índigo, que viene a guiarnos en este nuevo recorrido.
Para ello, debemos dejar a un lado nuestras cargas emocionales, mentales, racionales, todo aquello que afecta nuestros cuerpos sutiles. Es como si quitáramos capas, una tras otra, grises, pesadas, densas, opacas. Y nos quedamos solo con nuestro ser, limpio, puro, y radiante.
Este bello ser de cristal, es hermoso, sus alas son de un azul índigo muy brillante, su aspecto parece dibujado con los rayos de la luna llena, sutiles, gráciles, amorosos.
Nos invita a seguirle, y comenzamos a andar, nos lleva a la entrada de una puerta enorme, de madera, tallada finamente a mano, una celosía que parece un encaje por los detalles tan minuciosos. Tiene dos aldabones de metal forjado, con dos cabezas de león magníficas. Este portón está enmarcado entre enormes piedras, perfectamente adosadas entre sí, e incrustadas en una enorme muralla sin fin, no se ve a los lados ni hacia arriba, donde concluya.
Al tocar Durh, que así se llama nuestro guía, los aldabones, los leones asienten saludándole con una ligera reverencia y la puerta se abre sin hacer el menor ruido. Nos invita a pasar. El lugar, es un bellísimo jardín, rebosante de jolgorio proveniente de muchas avecillas que revolotean trinando alegremente entre las flores, campanillas, azucenas, lirios, agapantos, doncenones, rosas, y tantas más, que es imposible describirlas a todas. El día está radiante, el sol en su cenit alumbra y nos brinda una suave caricia, cálida, amorosa; la brisa, nos envuelve con grácil toque y nos conduce tan suavemente, hasta una fuente que mana de la roca desnuda en algún lujar de este paraíso.
El agua que brota, es transparente, pero es de colores, el arco iris se refleja en ella? Pregunto a Durh, y él me dice – No, es el arco iris mismo. Nos sentamos a la orilla del pequeño remanso que se forma en su lugar, y vemos maravillados, como el agua hace pequeños remolinos, de diferentes tonos, antes de entrar a la tierra. Durh nos explica, que esta agua, pura, natural, sin contaminación alguna, ya que proviene del mismo corazón de nuestra madre tierra, es el alimento de todo el jardín, corre bajo el suelo, alimentando la grama donde yacemos descansando, las plantas, los bosques, los ríos, los lagos, y todos los seres vivientes de este lugar, viven por ese pequeño nacimiento de agua. Por ello, nadie lo corrompe, nadie le ensucia, ni le altera.
Nos dice, que recibiremos un obsequio: los 7 cristales de colores, para que tengamos la misma pureza de la luz que emana de esta agua. Frente a nosotros, nos pide que nos sentemos en posición de loto, y pongamos nuestros dedos medio y pulgar en contacto, con las palmas hacia arriba, apoyando las manos sobre las rodillas. Debemos centrarnos en nuestra respiración, despejar la mente, no pensar en nada que nos aleje mental y emocionalmente de este mágico momento. Seguir el ritmo de nuestros latidos del corazón, marcará el compás del tiempo en el que haremos este ejercicio donde Durh nos entregará estos cristales.
Nos pondrá a través del canal que se abre en nuestra corona y atraviesa toda nuestra columna, estas pequeñas pero poderosas gemas de luz.
Toma con sus manos, del agua, un cristal rojo. Su forma, una flor de cuatro pétalos, y nos explica que es el que va a ir a nuestro Chacra base. Al irnos incrustando este precioso cristal, suenan ligeras notas en do, en el más puro tono. Este buscará darnos estabilidad a todo nivel, arraigo a la tierra, apreciar y querer llevar una vida confortable, trabajar por nuestra prosperidad y salud física, tener seguridad en nuestros actos y poseer un sentido de auto conservación claro y estable. Con una inclinación de su cabeza, procede a tomar el segundo cristal.
De color naranja, con seis pétalos, y un tono musical en Re, igual que el anterior, una nota perfecta. Este va a nuestro chacra sacral. Nos aportará calidad en el amor que sintamos hacia nosotros mismos y hacia los demás, fluidez de nuestros movimientos movimientos, sentir placer sexual en forma sana y armoniosa, disfrutar en las relaciones con los demás, potenciar el don de la paciencia, resistencia ante las dificultades. Nuevamente, con una ligera venia, toma el siguiente color.
De un amarillo puro, casi como el sol, la flor de 10 pétalos, en tono Mi, es dirigida a nuestros plexos solares. Este es quizás uno de los más apreciados, ya que nos reforzará la voluntad, intensificará la perseverancia, potenciará la eficacia, nos permitirá tener nuestro propio poder personal, y la auto motivación para nuestras actividades. Recalca el valor de tener el control de este punto energético, ya que cuando perdemos el control de nuestras situaciones, el poder personal sobre nuestras decisiones se diluye, haciéndonos presa fácil de aquellos que son más fuertes en apariencia, y al dominarnos, perdemos la capacidad de autocontrol.
Seguimos con el cardiaco, con 12 pétalos de un verde esmeralda y vibra en tono Fa. En este chacra, tenemos nuestro equilibrio en las relaciones con los demás y con uno mismo, podernos sentir de forma consciente la compasión, la piedad, aceptación de nosotros mismos y de los demás, y el amor hacia los demás y hacia nosotros mismos. Es fundamental para nuestra autoestima, estar en equilibrio.
Ahora, el turno para nuestra garganta. Allí, la flor de 16 pétalos, azul turquesa y tono en Sol, se acomoda para potenciar nuestra expresión verbal, fomentar la armonía con los demás, creatividad y la buena comunicación. Con nuestra voz, podremos construir y crear todo aquello que con nuestra imaginación y capacidad de trabajo queremos tener. Nos recuerda, que del mismo modo que podemos hablar amorosamente, al unir nuestra voz con nuestro corazón, podemos destruir al dirigirnos a los demás desconectando estos dos centros, y dejando que sean los sentimientos basales los que dirijan nuestra creatividad.
Llega a nuestras frentes, con una bella flor de dos pétalos visibles, pero pareciera que tiene otros tan pequeños y sutiles que no les vemos. Su color, un azul casi violeta, muy intenso, suena en una suave nota de La. Este poderoso cristal, ampliará, abrirá y despertará nuestra aptitud para distinguir las pautas de comportamiento, la visión o clarividencia, nos permitirá aprovechar nuestras habilidades intelectuales y psíquicas de la mejor manera posible. Podremos ver más allá de lo que es perceptible a nuestros sentidos físicos. Es nuestra visión interna y nos ayudará a vislumbrar los sueños a los que queremos llegar.
Finalmente, pone en nuestra corona, una hermosa flor de muchos pétalos, tantos, que parece una flor de loto multiplicada, con un magnífico tono violeta, y remata con la nota Si. A través de este punto, recibimos la energía universal y abrimos nuestra consciencia cósmica, tomamos conciencia del amor cósmico, y de la inspiración divina, para proyectar y crear, todo aquello que conduzca a mantener el equilibrio y la armonía en el universo.
Al finalizar, Durh, pasa sus manos por toda nuestra columna para verificar que cada cristal está en su lugar y estabilizando todo aquello que sienta que no está bien. Cierra nuestro canal y nos abraza emocionado.
Las avecillas nos traen de obsequio muchas flores, con las que nos adornan, y nos llevan de regreso a las puertas de la entrada. Cada vez que necesitemos recargar nuestros cristales, lo podremos hacer mediante la meditación, beber agua fresca, pensar, sentir y actuar en forma amorosa y equilibrada.
Nos despedimos de Durh y regresamos a nuestros cuerpos físicos, siguiendo el compás de la respiración y seguros de que hemos recibido un bello y maravilloso regalo de amor para nuestras vidas.

No hay comentarios:

Follow by Email

Buscar este blog