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viernes, 10 de abril de 2009

Aspectos emocionales de orígen (II)

Hay mucha gente que sobrevive a malos tratos, a vidas muy difíciles, pero tienen algo que hace la diferencia: una autoestima alta y firme. Cuando se tiene problemas de aceptación, a todo nivel es difícil sobreponerse a muchas adversidades.

Las situaciones difíciles en la infancia, van marcando parámetros que van generando las bases para tener luego terminar cayendo en cualquier problema, sea alcohol, drogas, trastornos alimenticios, o cualquier otro tipo de adicción.

Cada vez se habla más que desde el momento de la gestación, es importante hacer sentir al bebé la aceptación de su llegada. Los sentimientos de rechazo, la falta de estimulación desde este momento, y muchos sucesivos, nacimiento, crecimiento y desarrollo, van marcando pautas de comportamientos mentales y emocionales que inciden en las actitudes.

Algo que he visto común a personas anoréxicas y bulímicas, es que no están aceptadas en su entorno familiar y social tal como son, siempre hay críticas, exigencias a un tipo de actitud, resultados académicos, laborales, familiares, restricciones en uno u otro ambiente, social, familiar, etc., esto genera con el paso del tiempo, un sentimiento de auto rechazo, de culpabilidad por ser como se es, y un deseo cada vez mayor de ser otra persona. Esto facilita la identificación con ídolos (modelos, actores, religiones, grupo social) que presentan una aceptación a esa comunidad si se cumplen ciertos parámetros específicos, generalmente físicos, pocas veces valen los mentales o emocionales. Importa la imagen, y la persona que está buscando ser aceptada, comienza a adaptarse, a mimetizarse en ese ambiente. Al sentir que van siendo aceptadas, ese estímulo hace que sea creciente el deseo de estar al nivel de los demás, en el caso típico de la anorexia adolescente, donde la moda impone figuras delgadas, libertad de acción [ir a discotecas, beber, fumar, sexo libre, entre otras cosas] va presionando mucho a los chicos y chicas a comportarse de un modo que muchas veces va contrario a sus propios deseos y convicciones, pero al no ser rechazados, sino convocados a seguir participando, pasa a segundo lugar las normas de sus círculos familiares. Normas que muchas veces son restrictivas o totalmente permisivas. De un modo u otro, estar en los extremos favorece el buscar un grupo en el cual encajar y tener determinadas circunstancias que les hagan sentirse aceptados y valorados.

Deja de ser importante la salud, lo emocional, lo intelectual y se busca con desespero e inclusive de modo obsesivo el cumplir esas nuevas normas para ser ampliamente aceptado.

También se puede caer en el otro extremo de la destrucción, sostener los comportamientos de víctima a victimario, o víctima. Se pasa a ser sumisa, a depender emocionalmente de personas de carácter duro, represor y muchas veces violentos, que ratifican la poca autoestima y se perpetúa el sentimiento de culpabilidad y merecimiento del maltrato infligido, además, se incrementa el auto infligido. Comportamientos muy difíciles de aceptar y de concientizar.

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