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viernes, 2 de enero de 2009

La mirada del buho


Generalmente definimos nuestra capacidad de ver a través de un test que hace el doctor en la sala de consulta, te dice, si ves bien de lejos o de cerca. Si hay alguna falla, te recetan lentes y sales contenta, ya tienes todo solucionado: YA PUEDES VER BIEN¡¡

Pero, cuando nos enfrentamos a nuestras cosas interiores, decimos, es que no las puedo ver.

Y porqué? simplemente, porque miramos hacia nuestro interior con los ojos físicos, cerramos los ojos del alma, y así, es imposible que logremos identificar las situaciones que nos agobian.

El buho, posee la capacidad de girar su cabeza totalmente, sus enormes ojos poseen una visión infalible, y esa mirada, nos enseña cómo debemos mirar. La vista fija, sin desviarse a los lados a mirar cosas que nos desvien del proceso, es la base de este. Generalmente, es muy fácil desviarla, ya que mirar al frente, derecho y sin esquivar lo que encontremos, nos asusta. Pero, solo podremos encontrar las respuestas a nuestras dudas, las soluciones a nuestros cuestionamientos, si hacemos esto sin titubear, como lo hace el buho.

Porqué es una de las aves rapaces más efectivas? por eso mismo, porque no se entretiene con lo que sucede a su alrededor. Fija su vista en su objetivo, concentra sus energías en ello, despliega sus alas y vuela en silencio. De este modo, no hay ruido que lo aleje de su meta, ni ese ruido, alerta a su presa.

El buho, es aquel ser interior que nos enseña cómo actuar desde adentro para reconocer nuestro mundo, nuestro universo, identificar nuestro ruido, nuestros obstáculos y todo aquello que hemos construido a lo largo de la vida, que impide que podamos volar silenciosamente y con rumbo fijo. Nuestro vuelo, se va llenando de tantas cosas, tantos pesos, que a duras penas logramos remontar cada día un poco.

Acicalar el plumaje, es pues, la tarea de hoy. Y esto es en solitario, nadie puede acicalar a otro, las madres enseñan a sus crías cómo hacerlo, al inicio, lo hacen ellas, para que ellos vayan aprendiendo, luego, simplemente, se acicalan frente a sus ojos, y cada uno debe aprender a hacerlo por sí mismo, a su propio ritmo y según sus necesidades.

Así mismo, es el proceso de limpiar nuestro interior. De utilizar nuestra mirada de buho, sin detenernos en las vicisitudes que desvían nuestra concentración y que terminan siendo nimiedades que convertimos en grandes obstáculos, y al no tener fija la mirada en el punto importante, terminamos estrellándonos contra alguna barrera.

Ha llegado el momento entonces, de retomar el curso del trabajo interior. El tiempo avanza implacable, y todo lo que reflejamos fuera de nosotros, es visto por los demás como es, así nosotros busquemos maquillar el exterior, siempre reflejaremos lo que hay adentro. Miremonos en el espejo cada día, y si la imágen reflejada es de nuestro gusto, entonces, estamos bien? o nos engañamos? cada día es de trabajo, cada día es de mirar, de limpiar, de perdonar, y cada espacio que liberemos de culpas, dolores, tristezas, debemos llenarlo con perdón, con amor, con alegría, y esto procederá de nuestra esencia, de ese ser que constituye nuestra verdadera imágen, nuestro verdadero yo. Es incorrupto, solo que lo ocultamos tras muchas capas de mentiras, le cargamos con toneladas de dolores, de culpas, le responsabilizamos de todo aquello que no queremos asumir y limitamos su libertad, con premisas que la mente impone implacablemente, con conceptos de qué es lo adecuado, lo correcto, lo aceptado por la sociedad y por las normas de comportamiento, que nos harán mejores seres humanos... ante la vista de los demás.

Al vendar los ojos del buho, nos convertimos en ciegos, y tanteamos el mundo a palos, y así, justificamos nuestras propias limitaciones, nos convertimos en seres indefensos ante nuestras propias agresiones, y asumimos las de los demás, como merecidas.

Quitar la venda de los ojos, implica mucho esfuerzo, es cierto, pero estamos en capacidad de hacerlo. Abordar cada día la tarea, cada momento. No estamos solos en esta labor, tenemos nuestro guía interior, tenemos el amor infinito de Dios. Solo debemos buscar el camino para nuestro propio orígen, pero no el humano, ese lo tenemos definido por la materia que somos, por documentos de identidad, lenguaje, costumbres, y sociedad donde nos movemos. El orígen al que debemos llegar, es a esa esencia que nos permite sentirnos complentos, que nos permite saber quienes somos y qué queremos.

Yo, no lo sé aún, voy en ello. Voy con mi mirada de buho en proceso de remover la venda. Y anque el dolor físico y emocional que esto implica es enorme, vale la pena, cada vez que logro remover un bloqueo, y liberar espacio en mi interior.

1 comentario:

Arann dijo...

Cada vez tus textos son de mayor profundidad.
Buda nunca escribió, pero lo que transcribieron sus discípulos hablaba de temas similares, como generar atención a través de la meditación para centrarnos en lo que nos hace estar bien....He aquí tu precioso simil de la mirada del buho.

El otro tema que surge está más predicado por Jesús...que es la promesa del Reino de los Cielos, interno...aquí y ahora...a través del trabajo personal.

Gracias Ana.

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