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domingo, 25 de enero de 2009

El triunfo de una Amazona


Dice la leyenda que las amazonas eran mujeres guerreras por excelencia, que dominaban su Clan, su grupo y siempre vencían a sus contrincantes.

Hoy, rindo tributo a una de las más grandes amazonas que he conocido:
Mi amiga PILAR MATEO.

Las batallas no siempre son de armas, lanzas, escudos, o rifles y bazucas,
a veces, estas luchas son internas, contra nuestras propias emociones, situaciones, tristezas, dolores y demonios.

Pimal, luchó contra todo esto con valentía, al enfrentarse a un cáncer, que la puso de frente a sí misma, de sus errores y aciertos, de su ego y sus temores.

Aprendió a reconocer que hablar a tiempo vale más que callar a destiempo;
aprendió, que hay que hablar con la cabeza fría, y no cuando la ira aconseja;
aprendió que cuando guardamos las situaciones que nos hacen daño, las rumiamos y no las exteriorizamos, se convierten en tumores, que con el tiempo, nos enferman.

Ella nos enseñó a sus amigas, el valor de luchar con la frente en alto, sin importar cuantas veces las batallas se deban dar, lo que importa al final, es ganar la guerra. Ella, luchó, batalló, guerreó como pocas, con la frente airosa, con el alma en el puño y el corazón como escudo, amando, llorando, riendo, rabiando, pidiendo perdón, y de nuevo, amando con todo su ser.

Al final, despues de todos estos años de su enfermedad, habrán quienes piensen.. "el cáncer le ganó la guerra", y no, es lo contrario, ella venció. ELLA GANÓ, porque aprendió, creció, nunca dejó de amar, ni de creer ni de tener fe. Aunque pasaba por sus duros momentos de incertidumbre, contaba con el amor de su familia, de su esposo, de sus hijos, con el apoyo y cariño de sus amigas y amigos, y su certeza que Dios nunca la abandonó.

He conocido otras personas que han renegado de sus enfermedades, que maldicen, que se sienten castigadas, y al final, no aprenden nada de estos procesos.

Pilar, luego de pasar las etapas lógicas que implica saber que se tiene esta enfermedad, decidió aprender, encontrar las razones del orígen, dentro de sí misma, y no por fuera. Aprendió, que aunque existieran situaciones y personas de su entorno que generaron toda su rabia, su dolor, sus malos momentos, ella fue la que los guardó y se enquistaron y se degeneraron en su interior. Aprendió a perdonarse a sí misma, y a los demás, y lo que es más valioso, a compartir su experiencia cada día, hasta el último momento de sus fuerzas físicas.

Pimal: siempre estarás en mi corazón como la más grande de las Amazonas que la vida ha dado, y el camino recorrido a tu lado, las largas conversaciones y correos que cruzábamos casi a diario en los últimos dos años, han sido hermosas lecciones de vida que forman parte del aprendizaje que llevo en mi alma por el resto de mi existencia.

Dios te tenga en su regazo, y sonrie, con esa belleza que ví el último día cuando te despediste de mí, con tu mirada limpia y clara, con el brillo que tu corazón lleno de amor y paz reflejaba y transmitias en tus últimas palabras... "ya estoy en paz".

Sigue tu camino mi valiente amiga, que en el universo donde ahora estas, siempre serás aquella que forjaste en este mundo, a fuego puro, tezón y corazón de oro.

Hasta siempre.

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