Translate

domingo, 19 de octubre de 2008

No te reconozco

No te reconozco

Ayer te volví a ver, tanto tiempo después de nuestro primer encuentro.
No te reconocí. Que cambiada estás ¡¡¡
Tu rostro entristecido, tu cabello pintado de canas
Tu frente con las líneas marcadas,
Tus párpados tristes,
La mirada nublada,
La sonrisa opacada.
Tu caminar lento, como si te pesara la vida.

Tuve que seguirte un poco, antes de reconocerte.
- Ey ¿ no te acuerdas de mí¡ ¿
Me miraste con asombro
- No, quíen eres tú ¡?

No podía dar crédito, te invité a un café. Quizas por cuirosidad, hastio o cansancio, me seguiste. Nos sentamos en aquel rinconcito que tanto compartimos tantas veces, donde el sol pinta de rojo y púrpura las nubes al ocaso, donde la brisa hace sonar las ramas de los árboles cercanos, donde huele a vida, a paz, a tranquilidad.

En tu rostro se dibujó una ligera sonrisa, cerraste los ojos con fuerza, tomaste mi mano y te dejaste llevar por el aire, recordaste, lloraste, en silencio. Qué cambiada estás ¡¡
Esperé que te calmaras, te dije, no hay prisa, aquí el tiempo no corre, es nuestro aliado.
Hiciste una mueca. – El tiempo... es mi enemigo.- Lo dijiste con tanta tristeza en tu voz, casi un susurro.

- Amiga. Vamos, tranquila, qué te ha pasado todo este tiempo?
- Me olvidé de vivir, - me dijiste pronunciando cada palabra con profundo dolor.
- Entonces, ven, volvamos a encontrarnos y a vivir de nuevo. – te dije con dulzura
- Con qué fuerzas, no tengo alientos sino de arrastrar mi existencia y evitar dañar a los que amo.
- Entonces, mi querida, es que también te has olvidado de amarte. – Me miraste con tal asombro, que por un momento abriste tus ojos y un pequeño fulgor destelló por un instante.
- ¿Cómo es eso ? Me cuido, hago lo que puedo por mí... pero no parece sufienciente, cada día paso pero no siempre siento que lo logro.

Me acerqué más a ti, te abracé y te dije: - mi niña, cargas tanto en tu alma, que ese peso te impide ver la luz que brilla dentro, ese peso, es tan oscuro que te impide ver el camino, ese peso, es tan agobiante, que ensordece tus sentidos. Mirate un momento, te ves tan cambiada, casi no te reconozco.

Rompiste a llorar desolada, y dejé que tus lágrimas corrieran y formaran un río, suave, cálidas, iban cayendo, una a una, primero silentes, despacio, luego, afluian sin control, solo apretabas mi mano, y las dejabas caer, sin intentar detenerlas ya, tu llanto de susurros, pasó a gemidos y a soltar todo en un solo caudal, parecía que tu alma no iba a terminar de salir, tanto dolor, tantos años, en cada lágrima se notaba un color diferente, unas grises color duda , otras negras color muerte, otras rojas color sangre, olían a dolor, a sufrimiento, a abandono, a negación, a hastío.

Cuando comenzaste a calmarte, entonces te dí un poco de agua fresca, agua de vida, agua que te revitalizaría. La bebiste sorbo a sorbo.

Esa agua, por se de vida comenzó a darte la paz, la tranquilidad, me preguntaste ya más serena, - dónde consigo esta agua? Me refresca, me calma

- Está en tu alma te dije, es ese afluente de amor que has cegado con tanto dolor, es ese manantial de amor que has cortado tapándolo con tus tristezas, has costruido una muralla que te corta el aliento, que obstaculiza tu mirada, tu horizonte. Anda, bebe despacio, porque hará que sigas sacando ese dolor, hará que tu interior se vacié de lo que te impide ser felíz, bebe, que poco a poco irás transmutando ese dolor en amor, en risas, en alegría, en ganas de vivir, en luz, en brillo. Verás como a poco, al filtrar tus propias lágrimas en los cristales de tu corazón, podrás volver a ser quien fuiste, esa alma pura, un tanto ingenua, pero con un camino andado y transitado con experiencias, con vivencias, que te forjarán una nueva piel, más tersa, más resistente, deja que el agua te purifique tu interior, y cuando esa nueva tu salga a flote, sacarás esta vieja piel, y volverás a brillar, volverás a despertar cada mañana con ansias de vida, te comerás el día, el tiempo y la distancia.

No pudiste hablar, y te entendí, sé lo que sientes, porque finalmente tu y yo, somos la misma, yo, la que dejaste atrás, tu, la que quiere volver, y al final, seremos las dos una sola. Tu y yo.

No hay comentarios:

Follow by Email

Buscar este blog