Translate

sábado, 25 de octubre de 2008

La tempestad


18 Octubre 2008


Cuando la calma precede la tempestad, hasta las hojas se quedan quietas. El viento ni se atreve a soplar una sola brizna, el cielo se torna tan azul, que el universo entero parece detenerse. Cuando la tempestad llega, arrasa todo en unos momentos, pero como viene llena de rabia, de ira, de dolor, de descontrol... pasa, arranca todo, revuelve todo, arma desastres y se diluye de la misma manera, no tiene fuerza para soportar tanto esfuerzo.

Igual, luego quedan los escombros. Lo que estaba mal anclado a tierra lo saca de su raíz y lo riega por todos lados. Lo que sobresale, puede que lo parta, pero las raíces, los cimientos fuertes, permanecen en su lugar.

Cuando la tormenta llega al corazón, sucede igual. Y si las raíces y la base del amor, han sido reales, pues al pasar la tormenta, quedan pocos escombros, y muchos cimientos en su lugar.

Aunque al levantar los destrozos, hayan varias cosas que se han roto, lo verdadero, lo real, permanece. Viene la brisa suave, el sol calienta con ternura, la lluvia limpia, y la noche arrulla. La luna ilumina y la calma vuelve. Con el tiempo de construir, de limpiar y recomponer. Así es luego de la tormenta. Es momento de recoger, no todo está dañado, el viento alocado del dolor no mira lo que hace y se lleva todo a la loca tolondra, de ahí a seleccionar lo que hace... no alcanza a pensarlo, por eso es volátil, fugaz e inproductivo.

El tiempo, el amor, la amistad, el diálogo, conllevan en sí mismos el perdón, la cura de las heridas abiertas, sella los resquicios y fomenta el crecimiento.

Pase la tormente en mi vida, queda el tiempo de seguir adelante. Con mucha ayuda, pero mas decisión de mi parte.

Gracias a quienes me han entendido, y a tí...

Esta vez no huiré, así ayer haya deseado salir corriendo, y lo hice, a cualquier lado, pero regreso, pq los escombros hay que recoger, organizar, poner en su lugar, y despejar el camino para un nuevo comienzo. Solo así podré retomar el rumbo de mi vida, y descubrir los nuevos horizontes, nuevas compañías, nuevas manos, nuevas risas, nuevos llantos, y hasta no dejar el espacio acondicionado, no avanzaré; la carreta debe estar libre, y para ello, primero recoger lo sucio, vaciarlo, destruirlo, no dejarlo en otro lado, ni en el jardín de al lado, ni llenar huecos con ellos. Perdonarlos, perdonarme, y así, sellar, con la garantía que no se abrirán nuevamente.

En este proceso estoy hoy, y seguiré adelante, no se cuanto tiempo me tome, pero lo haré con el corazón puesto en ello.

No hay comentarios:

Follow by Email

Buscar este blog