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domingo, 19 de octubre de 2008

Cuando planeamos nuestro futuro

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Cuando planeamos nuestro futuro, buscamos lo mejor a nuestro gusto, verdad?, cuando estaba esperando a Sara, los planes eran enormes, dediciones tomadas y proyectos a concretar. Pero luego de que naciera, todo cambió drásticamente, ningún plan funcionó, entonces me contaron un viaje a Holanda, y resumo lo que es ha sido esta historia para mí.

VIAJE A HOLANDA

Hace tiempo llevo planeando un viaje a Florencia, Italia, la cuna del arte occidental, tengo previstas las visitas, museos, teatros, hoteles, todo, tengo itinerarios de trenes, vuelos, alquiler del coche, hasta mi ida a Venecia, ya sé en que góndola pasearé y a donde iré. No hay nada al azar, todo meticulosamente planeado, mi equipaje, las valijas de zapatos, bolsos, vestidos, todo adecuado para cada ocasión, perfecto. Soy una maga para hacer planes, ni un minuto suelto, este viaje cambiará mi vida y será perfecto.

Es el día, abordo el avión, checo que es el de Florencia, me dicen “Sí, bienvenida, puede abordar”. Me acomodo en la ventanilla, primera clase, todo seleccionado con anterioridad, y disfruto el viaje, un poco removido, el piloto avisa turbulencias pero normal, supongo, es un viaje largo, así que me acomodo, cierro la ventanilla y disfruto la película de a bordo.

Suena el timbre, próximos a aterrizar….. En Holanda. COMO ¿NO, ES UN ERROR, YO VOY A FLORENCIA ¡¡¡¡ Señorita, disculpe, digo angustiada, cómo que estamos llegando a Holanda? Yo compré pasajes a Florencia, y todo lo tengo previsto, muestro mi programa, mi agenda toda establecida, y ella me dice, “Lo siento señora, este vuelo llega a Holanda. –No, no puede ser, yo tengo que ir a FLORENCIA, se han equivocado ustedes ¡¡¡ me altero mucho, y ella dice, -No hay error, es un viaje a Holanda y no hay regreso. ¡ -Bien, entonces dígame a qué horas sale el vuelo de trasbordo a Florencia? – No hay señora, este vuelo es sin regreso, todos los vuelos que llegan aquí no tienen retorno a ningún lado. Por favor desembarque, ya no hay nadie más en el avión. _ NO yo me devuelvo con ustedes, ¡¡¡ - No señora, no se puede. Adiós.

Me veo en la mitad de la nada, con todo mi equipaje, no hay nadie, nada, desolación total. Porqué? Grito furiosa, Dios que te he hecho para que me castigues así? Todo el tiempo y el dinero invertido en el viaje a Florencia? Las reservas, las perderé, aún estoy a tiempo, devuélveme al avión que va a mi destino escogido. Qué es esto? Qué he hecho yo de malo para que me castigues así???

Silencio, es todo lo que recibo, hace frío, hambre, tengo muchas valijas que cargar, así que como puedo las amarro y las voy halando tras de mí, pesan mucho, pero hay mucho dinero invertido, zapatillas elegantes, vestidos de noche, abrigos finos, las joyas, todo para las noches de gala en Venecia, la ópera en Florencia, la cámara para las visitas a museos y tantas cosas que tengo preparadas. Aquí no hay nada. Voy llorando, rabiando, pq a mí? Yo no he hecho nada malo, pq Dios me cambias mis planes? Es mi vida, no tienes derecho a alterarla así. No me quieres, estoy muy enfadada contigo así que no volveré a creer en ti. Voy culpando a cada una de las personas con las que hablé y programé el viaje en los últimos meses, es responsabilidad de todos, ya me las cobraré cuando logre regresar, pq lo haré, aquí no me quedaré. Camino y camino, pero estos dichosos tacos me están matando, el camino es muy irregular, lleno de piedras, de escollos, no hay donde descansar, mis pies comienzan a sangrar, las maletas se traban, halo y halo, pero ya mis brazos no dan mas. No se cuanto tiempo llevo caminando, tengo sueño, hambre y frío, estoy muy sola.

No puedo mas, así que suelto un momento las valijas, y me siento sobre una de ellas, quito las zapatillas de mis pies, están ampollados, llenos de piedrecillas y sangran, lloro nuevamente, estoy cansada de llorar, ya mi maquillaje está hecho un fiasco, todo es un desastre. Abro las valijas, algún zapato cómodo tengo que encontrar. Sorpresa, solo tacos, de brillantes, de colores, para cada ocasión, todos de fiesta, destapados, diantre¡ pq no habré metido algunos cómodos? Nada sirve aquí. Abro la maleta de la ropa, vestidos de fiesta, noche, largos, elegantes, hace frío, todos escotados, ligeros, claro, viajaba para verano, y aquí hace un viento yermo, estoy desesperada, sigo refunfuñando contra Dios por haberme hecho esta mala pasada. Revuelco la ropa, ya no me sirve, necesito algo cálido, no encuentro. De pronto en un rincón muy escondido, veo un pequeño alijo, yo no lo guardé. Sería mi madre? Yo le prohibí intervenir en mi viaje, no quería sus consejos ni sus ropas, todas viejas y llenas de cosas pesadas, pero se las ingenió. Abro el paquete, vaya, zapatillas blandas, cerradas y un par de medias muy calientes, uf¡ Gracias Dios por mi madre, cómo supo que las necesitaría???

Me las calzo, vaya, que alivio, también hay un suéter, muy abrigador, me lo pongo rápido, mis brazos están helados, y huele a ella ¡ Vaya, en esta desolación es bueno saber que ahí estas. Que cruel fui, cuantas veces te grité diciéndote que te alejaras de mi vida, que vivieras la tuya, ya estas vieja y yo joven, y mira, ahora salvas mi vida, en silencio. Dios, perdóname, cómo pude lastimarla tanto? Lloro desconsoladamente, nada de lo que yo preparé sirve, solo lo que ella furtivamente metió en el fondo de la valija. También hay un pequeño libro, una Biblia. No se de que me servirá, pero lo tomo, busco dentro de los elegantes bolsos uno pequeño, liviano y allí cabe la Biblia, y algunas cosas de aseo personal.

Sigo caminando, esta vez miro que dejo todos mis objetos valiosos, tantos planes, tanta inversión en cosas lujosas que ahora no me sirven de nada. Retomo el camino a ninguna parte. Mi alma está desolada, en un segundo mi vida cambió tan drásticamente, pq? No entiendo. Siempre delegué aquellas responsabilidades que no quise asumir, siempre dejé que otros decidieran por mí, siempre dejé de hacer las cosas difíciles pq no sentía fuerzas para asumirlas, no cuidé amigos, no cuidé mi pareja, siempre creí que ellos tenían la obligación de estar conmigo, yo siempre exigí, pedí, cedí, dependí de todos para hacer mi vida, y ahora qué haré? No se hacer nada por mí misma ¡¡¡ Sigo llorando inconsolablemente. Pasan los días igual, camino, no hay nada, cada vez más agotada, de tanto llorar no veo, solo sigo, por inercia. Espero morir pronto, pq no sé como encontrar la salida de esta estepa, un ambiente inhóspito y desolado. Me siento en una pequeña roca del camino, a descansar, a pensar, no, yo no puedo seguir así, algo ALGO tengo que poder hacer. Me seco mis lágrimas, veo brincando en mis pies unos pequeños pajaritos que llevan en sus picos frutillas, rojas, jugosas… de dónde? Comienzo a buscar con ansiedad, y vaya, al fondo en una pequeña hondonada, hay un pequeño laguito, y rodeado de muchas matas de frutillas, cientos de animalitos están allí, llego con mucha ansiedad, comienzo a comer a devorar lo que encuentro, ay, espinan, no me importa, tengo que saciar mi hambre mi sed, no se cuanto tiempo duro así, de pronto no escucho nada, miro, todos los animalitos me miran con asombro, están perplejos, me miro, mis dedos sangran, rasguños en mi rostro, miro el reflejo en el agua, está turbia, la ensucié. Pido perdón, casi no dejé nada. Veo que ellos solo comen lo necesario, yo lo hice indiscriminadamente.

Bueno, parece que Holanda no es tan desolada finalmente, si hay avecillas y animalitos, pues también habrá algún poblado cerca. Ya con fuerzas retomo el camino, una pequeña esperanza comienza a brillar en mi corazón. Apuro el paso. Comienzo a ver prados, molinos de viento, pero de forma extraña, uno, dos, uf, cientos, si hay estos artefactos, hay gente. AYUDA ¡¡¡
Comienzo a gritar y a correr, PERO nadie me escucha, TODOS están absortos en sus labores.
Nadie responde a mis súplicas, les veo en sus propias tareas. Qué haré Dios?, dame una señal, qué debo hacer? Ayúdame. Vuelvo a llorar sin control. Caigo derrotada. De pronto alguien toma mi mano en silencio. No dice nada, pero yo tomo su mano, y le sigo, en silencio. Me lleva a un refugio, allí encuentro ropa limpia, zapatos, comida, cama, Gracias Dios, pero esta vez soy cauta, quizás vengan otros detrás de mí viviendo la misma situación. Solo tomo lo necesario y me arropo en una mullida cama. Duermo, no se cuanto, mucho supongo. Despierto con una nueva alborada, siento esa esperanza brillar en mí. Tomo la Biblia, y comienzo a leer. Veo que cedí mi poder, dejé de ver las señales, de escuchar a Dios. Te pido disculpas, he sido orgullosa y tonta, me dejé llevar por lo banal y ahora no se cómo asumir mi vida, ahora solo dependo de mí y no sé con que recursos cuento.

Salgo, comienzo a descubrir que este lugar tiene sus encantos, me voy observando lo que los demás hacen, y voy encontrando cosas, un azadón, una pala, carretilla, semillas, busco una parcela donde poder sembrarlas, encuentro una libre, la tierra está lista, así que como puedo, comienzo a labrar; pasan los días, trabajo arduamente, cada vez lloro menos, me quejo menos, voy viendo que el fruto de mi trabajo va surgiendo, pequeñas plantitas, débiles, debo cuidarlas, eliminar plagas, protegerlas del viento fuerte, de la lluvia, granizo, en fin, voy descubriendo que puedo hacer muchas cosas por mí misma, no es fácil, mis manos están cansadas, todo me duele, pero es un dolor diferente, en la noche al meterme en mi cama estoy satisfecha, comienzo a entender a los demás, vamos hablando cada uno en su idioma, pero nos entendemos, cómo? No se, pero si otro necesita ayuda, la doy, y ahora ellos me ayudan, bueno, esto es reconfortante. Pasa el tiempo, comienzo a cosechar mis frutos, dulces, hermosos, que generosa es la tierra, tengo mucho de lo mismo, comenzamos a intercambiar, nos vamos cuidando mutuamente, ha llegado gente nueva, y recuerdo que llegué igual, desolada y con esperanza de encontrar respuestas.

Ya casi no recuerdo mis planes de Florencia, vaya, ahora estoy muy cómoda en Holanda, he aprendido y sigo descubriendo mis propios recursos, ya no estoy enojada con Dios, solo le agradezco este cambio de viaje, pq seguro en Florencia no hubiese aprendido mucho, solo a derrochar el tiempo, y a seguir dependiendo de los demás. Ahora río mucho, valoro cada cosa que tengo, no son lujosas, son cómodas, las he conseguido con mi esfuerzo. Lo que me sobra, lo paso a los que necesitan de ellas. Finalmente, he resuelto que me gusta Holanda, tiene bellos paisajes, bellos amaneceres y atardeceres, su tierra huele a flores, tulipanes de muchos colores por doquier, flores cristalinas que requieren mucho esfuerzo para crecer, y cuando florecen son tan bellas ¡ Dios es inmenso, hace florecer las más hermosas flores en los lugares y situaciones más inhóspitas, quizás por ello son las de más valor.

Ya no quiero regresar, aquí estoy bien, rodeada de mucha gente nueva, no se como hace, mi madre va y viene, supongo que el pasaje es su inmenso amor, seguro va a cada rincón del Holanda de cada uno de sus hijos, y bueno, ya voy aprendiendo a vivir feliz con lo que soy, con lo que tengo y con lo que puedo dar. Ahora comprendo, que aunque la vida me cambió tan drásticamente, y perdí personas que amaba, pero he conocido nuevas, que me han enseñado mucho. No ha sido en vano tanto sufrimiento, tanto dolor, pq el dolor me ha enseñado cual es mi verdadero valor.

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